[email protected]
@IlianaLavastida
[email protected]
@IlianaLavastida
MIAMI.- “Siempre sacrifico a mi familia, es difícil. A veces dudo si mis hijos me querrán mañana porque casi siempre estoy ausente y no todo puedo decirles ni advertirles”.
Son las palabras de un guerrero, de un cubano que decidió zafarse de ataduras y emprender un viaje en el que otros con sus mismos ideales han perecido o han desistido por el agobio, pero no es su caso.
Rolando Rodríguez Lobaina, original de Baracoa, provincia Guantánamo en el extremo oriental de Cuba, ingeniero en computación, cuyo nombre ha trascendido por su labor como realizador independiente de audiovisuales sobre la realidad de su país, es un convencido de que enfrentar a la dictadura imperante en la isla tiene un alto costo.
Además de haber sido blanco de expropiaciones frecuentes de sus equipos de trabajo, así como del saqueo de sus pertenencias con robos a su casa y requisas arbitrarias en los aeropuertos cuando regresa de viajes al exterior, ahora también el hogar donde residen sus hijos menores se ha convertido en un objetivo frecuente de ataques.
Les lanzan huevos en las noches, según ha denunciado el opositor, a través de las redes sociales.
El ataque más reciente, a partir de la publicación del activista en su perfil de Facebook, tuvo lugar el miércoles 13 de agosto. Según la denuncia publicada, desde Guantánamo uno de sus hijos le comunicó que la vivienda fue atacada con un corte eléctrico provocado, que se extendió por más de dos horas, porque de forma intencional, manipularon el dispositivo de entrada de corriente a la vivienda.
Una situación similar había sido denunciada por Lobaina en otra publicación de su perfil de Facebook donde anunció que al regresar de un paseo con sus hijos encontró que la vivienda había sido nuevamente atacada, “de manera similar a como lo hicieron el verano anterior [2018], cuando cortaron los cables de la electricidad y provocaron que todos los alimentos en el refrigerador se descompusieran”.
Tras el regreso de su más reciente viaje a EEUU, donde tuvo encuentros con activistas y legisladores que apoyan abiertamente a los opositores cubanos, Lobaina ha denunciado reiteradas veces que se siente asediado por agentes represivos del régimen, y estando en La Habana fue objeto de un aparatoso operativo de la Seguridad del Estado del que resultó arrestado por varias horas.
Son constantes y traumáticas las situaciones que el activismo impone en la cotidianidad de este opositor, que en un reciente intercambio de mensajes escribió: “Es probable que para hablarles de todo, haya que volver a nacer…, pero soy un patriota y debo pagar el precio. La familia es la mayor, la vida es una pocilga. La fe está en el horizonte para seguir dando cabeza contra la dictadura. Juro que todo cuanto haga irá en mi corazón”.
Probablemente porque quienes le reprimen conocen del sentimiento genuino que mueve a Rolando Rodríguez Lobaina en su oposición a la dictadura es que se ensañan contra lo que en algún momento pudiera hacerlo vacilar, la integridad física de sus hijos.
“Sigo archivando” -escribió Lobaina en su perfil de Facebook tras el reciente ataque a la casa de sus hijos. “La victoria moral y política es más importante que la legal porque [Cuba] es un país de arbitrios e intolerancia. Pasito a pasito #Cuba #RepresionVs.Familia”.
