MIAMI.- Las importaciones de combustible autorizadas por el régimen de La Habana a empresas no estatales en busca de aliviar la crisis de Cuba es un intento de evadir las sanciones impuestas por el gobierno de EEUU, y de realizarse exige de este un exigente control para que el beneficio se destine al pueblo cubano y no al aparato del Estado.
El analista político Juan Antonio Blanco, director de la organización Cuba Siglo XXI, interpreta así la información que fue difundida por medios y que considera “una bola de nieve” que el régimen cubano habría echado a rodar, según sus sospechas.
“En todo caso, esto no va a resolver en lo absoluto la severa crisis de Cuba”, afirmó.
Importaciones de combustible
Este lunes, se conoció que el régimen de La Habana habría autorizado la importación de combustible a “empresas privadas”, mientras otras agencias informaron que el buque petrolero Nicos I.V atracó en Matanzas, cerca del puerto de logística energética de la ciudad, en pleno bloqueo energético de EEUU.
La información no dio detalles sobre el tipo y cantidad de combustible, a pesar de que aparece parcialmente cargado.
Se precisó que e Nicos I.V no está sujeto a sanciones, pero tiene el estatus de “vigilancia activa” por un haber estado vinculado al denominado “puente energético” entre Venezuela y Cuba, en el pasado, antes de las fuertes medidas anunciadas por Trump contra la isla.
La Habana: evadir sanciones
Según el analista político, el régimen de La Habana “está tratando de evadir sanciones, los controles, recurriendo a empresas ‘privadas’ en Cuba, que sabemos un buen sector de estas son en realidad fachadas que o son personas muy allegadas al gobierno o que son parte misma de este, y que por esa razón se le han dado licencia privilegiada”, explicó.
Aseveró que con esta anunciada importación de combustible “lo que está haciendo el gobierno cubano, en una situación cada vez más difícil para este, es acudir al primer escalón de ese tipo empresas que aunque no están formalmente en manos del Estado, son como un apéndice colaborador operativo del gobierno cubano”.
Resaltó que la obtención de autorización e incluso la fundación de cualquier empresa e envíos hacia Cuba o para alquilar aviones charter a la isla supone una postura no crítica contra el régimen, pues de lo contrario “jamás recibiría una licencia del gobierno cubano para operar en Cuba”.
EEUU conversa con Cuba
Blanco precisó que mientras esto ocurre el gobierno de EEUU “mantiene, tres tipos de comunicación con Cuba”, entre las cuales destacó la que mantiene a través de Mike Hammett, encargado de negocios con rango de embajador en el país, con el pueblo cubano, pero con el régimen solo son conversaciones.
“Lo que está diciendo el gobierno de EEUU no es que está dialogando o negociando ni que pretende entrar en una negociación, como supone mucha gente. Lo que está diciendo es que el gobierno cubano y su sistema han fracasado, que el sistema hay que variarlo; que han generado esta crisis que afecta a todo el mundo, incluso a EEUU, y que se deben ir de ahí mientras hay una conversación separada con el pueblo cubano”, señaló.
El experto en análisis político y económico de Cuba abordó entonces el tema concreto de la importación, mientras Trump ha dejado claro la rigurosidad de su política hacia el régimen de La Habana, la endurece con el cerco militar en las costas.
“Si el gobierno de EEUU decide pasar por alto un hecho que conoce como es el que estas empresas están vinculadas al régimen y que venderán combustible, lo puede hacer de varias maneras, una es como una transacción comercial cualquiera”, sostuvo.
Sin embargo, acotó que el gobierno de Trump puede condicionar la venta asegurándose de que el combustible no le llegue al régimen cubano directamente para que lo usen en el abastecimiento de sus patrullas policiales o de su aparato militar o de sus hoteles: “Si autoriza la venta de combustible lo hará con una serie de estrictas regulaciones y es que solamente lo puede destinar a la población”.
“No se le puede traspasar al Estado cubano, ni por venta, ni por regalo, nada de lo que se adquieras con EEUU allí. Esas son condiciones de venta que el gobierno de Trump puede considerar. Ellos saben que no están tratando con angelitos, ni con gente que son de verdad empresarios privados en una economía de mercado, ellos saben perfectamente quiénes y por qué los han autorizado a hacer esto ahora”, advirtió.
“La preocupación debe ser de que ni una gota de ese petróleo, de esa gasolina, vaya a ser entonces entregada, bien sea de forma gratuita o comprada, al Estado cubano, a las empresas de turismo, porque eso no es para hacer turismo”, recalcó Blanco.
FUENTE: Entrevista analista político Juan Antonio Blanco, director de Cuba Siglo XXI, con información de Martí noticias