RÍO DE JANEIRO .- El ultraderechista Jair Bolsonaro ganó hoy las elecciones presidenciales en Brasil con un 55,54 % de los votos válidos y sucederá al mandatario Michel Temer el próximo 1 de enero para gobernar el país hasta 2022.

De acuerdo a los resultados oficiales, cuando se ha escrutado el 94,44 de los votos, Bolsonaro ya es presidente electo pues su ventaja no puede ser recortada por el progresista Fernando Haddad, candidato del Partido de los Trabajadores (PT), quien obtuvo un 44,46 % de los votos válidos.

Bolsonaro, un capitán de la reserva del Ejército que defiende la dictadura que imperó entre 1964 y 1985 y es conocido por opiniones de talante racista, machista y homofóbico, estuvo al frente de todas las encuestas de opinión desde hace meses.

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Simpatizantes del candidato a la presidencia de Brasil Jair Bolsonaro manifiestan su apoyo este domingo 28 de octubre de 2018, en la avenida Paulista, en Sao Paulo (Brasil).  <div><p></p></div>
Simpatizantes del candidato a la presidencia de Brasil Jair Bolsonaro manifiestan su apoyo este domingo 28 de octubre de 2018, en la avenida Paulista, en Sao Paulo (Brasil).

Haddad entró en campaña el pasado 11 de septiembre, cuando fue anunciado como sustituto de Luiz Inácio Lula da Silva, hasta ese momento candidato del PT pero vetado por la justicia electoral por su condición de presidiario, condenado a doce años por corrupción.

En la primera vuelta celebrada el pasado día 7, Bolsonaro ganó con un 46 % de los votos, y Haddad quedó en el segundo lugar, con un 29 %, entre un total de trece candidatos.

El pasado 6 de septiembre, en medio de la campaña para la primera vuelta, Bolsonaro fue apuñalado en medio de un mitin y permaneció hospitalizado durante 23 días.

Las heridas obligaron a los médicos a someterle a dos operaciones y lo mantuvieron hospitalizado durante 23 días, lo que interrumpió su campaña en las calles, que desde entonces se limitó a las redes sociales.

También debido a su situación de salud, desistió de participar en los cuatro debates que lo habrían enfrentado a Haddad en televisión durante la campaña para la segunda vuelta.

Haddad criticó esa postura, sobre todo después de que los médicos liberaron a Bolsonaro para estar presente en los debates.

Aún así, el candidato de la ultraderecha se escudó en su salud, aunque en algún momento también admitió que no participar en esos encuentros con Haddad respondía a una "estrategia política".

Bolsonaro, de 63 años, es diputado desde hace casi tres décadas y ha sido elegido presidente en representación del Partido Social Liberal (PSL), una formación minúscula hasta ahora, pero que en las legislativas del pasado 7 de octubre consiguió 52 de los 513 escaños en la Cámara de Diputados.

El candidato ultraderechista, aún convaleciente tras una cuchillada que sufrió en el abdomen a comienzos de septiembre durante un acto proselitista, votó por la mañana en Río de Janeiro, en medio de un fuerte despliegue de seguridad.

El capitán se ha presentado a las elecciones con una fórmula totalmente militar, completada por el general de la reserva Hamilton Mourao, ahora vicepresidente electo y que, como Bolsonaro, enaltece en sus discursos a la última dictadura.

El presidente electo de Brasil ha prometido mano dura contra la delincuencia y permitir la venta de armas para civiles, así como ha anunciado una línea neoliberal en la economía, con privatizaciones y una fuerte disminución del tamaño del Estado.

Elecciones tranquilas

Las elecciones transcurrían, durante la tarde de Brasil, sin complicaciones aparentes. Laura Chinchilla, ex presidenta de Costa Rica y jefa de la misión electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA), confirmó a los medios que la jornada electoral se estaba llevando a cabo sin mayores contratiempos.

Entre los seguidores de Bolsonaro, uno de los grandes motivos de su elección se debía a la lucha contra la corrupción. "Él es el único candidato que está preparado para cambiar el país y que no recibió sobornos. Sacar del poder a la mafia del PT será un gran comienzo", explicó a dpa Kelly Barreto en el barrio de Barra de Tijuca, en Río.

Por el lado de los electores de Haddad, muchos se enfocaban en las diversas frases de cuño autoritario y discriminatorio que Bolsonaro utilizó a lo largo de su campaña y lo caracterizaban como una amenaza a la democracia brasileña.

"Voto a Haddad porque el otro candidato me da miedo como ciudadana, porque van a suceder cosas muy graves contra las minorías", destacó una mujer llamada Estela a la salida de un centro de votación en la ciudad de Niterói.

Brasil, un país de 209 millones de habitantes y con un padrón electoral de 147 millones, está sumido en una fuerte crisis institucional por los casos de corrupción destapados sobre todo por el caso "Lava Jato" ("Lavado de autos"), dado a conocer en 2014, que salpica a gran parte de la clase política.

A ello se suman los efectos de una dura recesión, que condujo a una contracción de -7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) entre 2015 y 2016, y una ola de violencia e inseguridad.

En la primera vuelta de las elecciones, que se disputó el 7 de octubre, Bolsonaro obtuvo un 46 por ciento de los votos válidos (sin nulos y blancos), mientras que Haddad llegó al 29 por ciento. El vencedor de los comicios asumirá la presidencia del país el 1 de enero de 2019.

FUENTE: dpa

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