sábado 21  de  febrero 2026
VENEZUELA

Maduro busca ahora atraer a empresarios que llamó parásitos

Desde que llegó al poder en 2013 Maduro ha sostenido una relación tensa con los empresarios y con los inversionistas extranjeros
Por EUGENIO G. MARTÍNEZ

CARACAS. - Aún no hay diálogo político en Venezuela, pero sí intentos de arreglos económicos que favorezcan al régimen. El gobierno de Nicolás Maduro intenta por todos los medios acercarse a los empresarios nacionales y a los inversionistas extranjeros. Este acercamiento es mucho más importante en su agenda, que el eventual proceso de negociación política con los representantes del Gobierno Interino encabezado por Juan Guaidó.

Desde que llegó al poder en 2013 Maduro ha sostenido una relación tensa con los empresarios y con los inversionistas extranjeros. Sin embargo, en esta nueva etapa de acercamiento sui génesis (Maduro incluso ha pedido a los bancos nacionales que lo ayudan a pagar las vacunas contra el COVID-19) el abanderado en el acercamiento es su hijo Nicolás Maduro Guerra.

“Nicolasito”, como le llaman en el gobierno, sostiene que su padre está conversando con todos los sectores de la sociedad estadounidenses, “las conversaciones van por buen camino”, asegura.

Maduro Guerra es el principal impulsor de la Ley Orgánica de Zonas Económicas Especiales que, en teoría, es un marco legal para facilitar las inversiones nacionales y extranjeras en cuatro áreas geográficas del país con salida al mar Caribe.

“Los empresarios no pueden sin el gobierno y el gobierno no puede sin los empresarios (…) Apostamos porque esta ley sea un punto de inflexión para la confianza y genere oportunidades para que el país crezca y desarrolle”, sostiene “Nicolasito”.

Mientras su hijo se reúne con los empresarios venezolanos, Maduro se dedica a invitar a las bancas de inversión y todo aquel que pueda traer capital fresco a Venezuela a invertir en el país.

“El mensaje que yo envío a todos los inversionistas es que vengan a ver Venezuela, que nos vengan a conocer, que vengan para que vean el impacto que van a tener al cruzar el Aeropuerto, al conocer a nuestros empresarios, al conocer nuestras cualidades humanas (…) dentro de nuestras potencialidades está el turismo (…) tenemos petróleo, petroquímica, refinación (…) también industria pesada, en las riquezas minerales, tecnología (…) Hay un mundo de oportunidades; Venezuela se va a convertir en la tierra de las oportunidades para la inversión presente y futura, aquí están todas las condiciones dadas para que el país tenga un nuevo despegue”, explicó reiteradamente Maduro en una entrevista especial concedida a la agencia de noticias Bloomberg (especializada en economía).

Los mensajes de Maduro -y su entorno- no dejan de ser paradójicos si se considera que hasta hace un par de meses el mandatario describía a los integrantes de la clase empresarial como “parásitos”.

Incluso, calificó los planes de la patronal empresarial de importar vacunas contra el COVID-19 como un nuevo intento de golpe. “Fedecámaras nunca abandonó sus planes golpistas, ni ahora. Ellos siguen con sus planes de conspiración. Los llamamos a diálogo, sí; pero sabemos que estamos frente a unos conspiradores”.

Sin embargo, las urgencias económicas de Maduro lo obligan a acercarse a quienes rechazó en el pasado.

Economía por los suelos

El economista Luis Oliveros recuerda que, en la región, Venezuela superó el récord de más años consecutivos en recesión económica (caída del PIB) de Haití, con 30 años (entre 1980 y 2010), o el récord de mayor caída acumulada de una economía de la región que lo tenía Nicaragua, país que entre 1977 hasta 1993 (16 años) tuvo un descenso del 58,2%.

“Lo que ha padecido Venezuela entre 2014 y 2020, y que con seguridad se extenderá en 2021, la coloca en el sitial de honor de destrucción económica en la región y muy

posiblemente en el mundo”, sostiene Oliveros para después explicar que “si bien la

economía venezolana apenas (en comparación a los periodos de Haití y Nicaragua)

lleva 7 años consecutivos de caída en su PIB, la disminución acumulada ha totalizado

un 75,2%; nuestra economía ha perdido tres cuartas partes del tamaño que tenía en el año 2013”, cuando Maduro llegó al poder.

Los cálculos de Oliveros -debido a que el BCV aún no ha publicado cifras sobre la evolución del PIB- apuntan “a una caída en la actividad económica de 33% en 2019 y de 27% en 2020, en ese período, el PIB per cápita de Venezuela se ubica por debajo de los $2.000 con perspectivas a terminar como el más bajo de la región en 2021”.

Por otra parte, según del Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), la inflación de mayo fue de 19,6%, con lo cual la inflación acumulada en 2021 se ubica en 307,3% y la anualizada en 2.950%. Esto significa que la inflación diaria durante el último mes en Venezuela fue de 0,84%, una tasa que resulta superior a la inflación anual de Ecuador y Bolivia.

Oliveros también recuerda que tres días de inflación en Venezuela equivalen a la inflación anual de Perú y la de cinco días a la de Colombia, Chile y Paraguay. Ocho días de inflación en Venezuela equivalen a la inflación de un año en Uruguay, mientras la de 10 días es la inflación anual de Brasil.

Ante este escenario, el sector empresarial venezolano está buscando válvulas de escape.

Según Oliveros buena parte de este sector “está tratando de negociar, llegar acuerdos, conversar, con el gobierno de Maduro. La buena relación ha llegado al extremo, de que el presidente de la Asamblea Nacional les pidió ideas para nuevas leyes, y les preguntó si tenían algunos prospectos de leyes, que se los hicieran llegar lo más pronto posible (…) Llama la atención que las cámaras empresariales del país tienen una relación más cordial con el gobierno de Maduro que con el Gobierno Interino de Guaidó”.

Aumenta la producción petrolera

El informe de junio de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) indica que la producción de crudo en Venezuela aumentó en 45.000 barriles, lo que sitúa la producción mensual en 531.000 barriles. Aunque esta información sugiere que se ha estabilizado la producción de crudo, el nivel sigue siendo muy bajo para las necesidades fiscales que tiene el país.

“Que la producción petrolera no caiga es una buena noticia, pero no es suficiente para la

economía venezolana -explica Oliveros- el panorama económico en este año, aunque no luce peor que el año pasado, los cambios que experimenta apuntan a que no será una muy distinta, en el fondo, a la que conocemos y padecemos”.

Analistas petroleros consultados por DIARIO DE LAS AMÉRICAS sostienen que la estabilización de la producción petrolera es consecuencia del diálogo y negociación del gobierno de Maduro con pequeños contratistas de campos petroleros nacionales para proponerles operar campos propiedad de la estatal PDVSA en un esquema de ganancias compartidas”.

Problemas estructurales

Según el economista Leonardo Vera “Venezuela siga adentrada en un episodio prolongado de inflación alta o hiperinflación que, a pesar del avance de la dolarización, no parece dar signos claros o definidos de atenuación. Si bien la dolarización de las transacciones en el comercio al detal hoy día se estima supera el 60% de las transacciones, el proceso no ha podido franquear barreras para penetrar plenamente en la esfera financiera y en la esfera del sector público y sus corrientes de pago”.

Vera, quien forma parte de la Academia venezolana de Ciencias Económicas y Sociales explica que el fenómeno de inflación alta o hiperinflación “haya adquirido un carácter persistente se debe en gran medida a que la economía venezolana parece estar inmersa en un proceso donde la dolarización no termina de sembrarse por completo (ni ha sido oficializada), y el marcaje en dólares se hace en mercados con serias distorsiones (…) Adicionalmente hay que agregar que la circulación del bolívar sigue una dinámica perversa con emisiones monetarias aluvionales e irregulares que se traducen en presiones inmediatas sobre el mercado cambiario.

expectativas y formación de precios causa sorpresa, más si se toma en consideración que el avance de la dolarización debería ir haciendo irrelevante el curso de bolívar contra otras monedas y, como tal, el comportamiento del mercado cambiario”.

Por otra parte, en el informe de la firma Carpe Diem se advierte que “sin un cambio en la credibilidad del sistema monetario y cambiario bajo el cuidado de las autoridades monetarias; sin un cambio en la estructura de financiamiento de las cuentas públicas que deje a un lado la emisión desordenada de dinero por parte del BCV, y sin un mercado cambiario ordenado y transparente que pueda contar con un stock de reservas líquidas poderoso para defender la estabilidad del mercado, la tasa de inflación en bolívares seguirá el ritmo irregular y devastador que ha exhibido hasta ahora. Estas son condiciones que el gobierno de Maduro, sancionado y sin una institucionalidad económica funcional, no está en capacidad de aglutinar”.

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