jueves 1  de  diciembre 2022
VENEZUELA

Maduro deseaba rescatar a Alex Saab, no a "narcosobrinos"

"Lo que quería realmente el régimen de Maduro era la liberación de Alex Saab, pero EEUU no aceptó". "Los sobrinos de Cilia Flores no tienen un valor estratégico para EEUU", dijo el académico Iván Rojas Álvarez

Por LEDA PIÑERO 5 de octubre de 2022 - 17:11

CARACAS.- El inesperado intercambio de presos que realizaron el gobierno de Estados Unidos y el régimen de Nicolás Maduro generó diversas lecturas, entre ellas, la expectativa de que ambas partes estén llevando a cabo contactos que signifiquen un canal de comunicación que eventualmente pueda llevar a una salida a la crisis de Venezuela.

El pasado 1 de octubre, un funcionario estadounidense anunció que la Administración de Joe Biden había decidido liberar a Franqui Francisco Flores de Freitas y a su primo Efraín Antonio Campos Flores, sobrinos de Cilia Flores, la esposa de Maduro, condenados en Nueva York a 18 años de prisión en 2017 por intentar traficar 800 kilogramos de cocaína a Estados Unidos. Un caso conocido como los "narcosobrinos".

El funcionario agregó que esa liberación fue "fundamental para garantizar la liberación" de siete estadounidenses que estaban presos en Venezuela por el régimen de Maduro. Se trataba de cinco exejecutivos de Citgo, la filial en EEUU de la estatal venezolana PDVSA, además de otros dos estadounidenses, un exmarine y un ciudadano que fue detenido a principios de este año en la frontera entre Colombia y Venezuela.

Biden tomó una "decisión dolorosa para ofrecer algo que los venezolanos han buscado activamente", precisó el funcionario estadounidense.

Más allá de las liberaciones, la opinión pública se pregunta si este gesto es el inicio de algo más relacionado con un diálogo que no ha salido a la luz pública o si al menos es el primer paso para una eventual negociación con el régimen de Nicolás Maduro.

También, queda la duda de si se trató de un hecho puntual que respondió al interés particular de lograr esas liberaciones. Cabe resaltar que el gobierno de Biden se ha visto muy presionado para lograr la liberación de los estadounidenses que son rehenes de Maduro en Venezuela. En marzo pasado, una delegación de Washington estuvo en Venezuela en una visita llena de hermetismo. Sin embargo, se conoció que uno de los temas que la motivó eran los prisioneros estadounidenses.

"El impacto del canje no va a ser tan grande. La recuperación de nacionales detenidos es una política de hace mucho tiempo en Estados Unidos. EEUU está tratando de recuperar ciudadanos encarcelados casi desde su fundación y lo ha logrado a veces con gobiernos con los que no se lleva del todo bien", afirmó a DLA Iván Rojas Álvarez, licenciado en Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y directivo del Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (Covri).

No obstante, Rojas Álvarez consideró que el reciente canje "puede ser una señal de que se pueden lograr ciertas cosas negociando", al tiempo que destacó que no se puede omitir el hecho que lo que quería realmente el régimen de Maduro era la liberación de Alex Saab, el presunto testaferro de Maduro, pero EEUU no aceptó, "que hubiese sido una mejor opción para Maduro", apuntó. "Los sobrinos de Cilia Flores no tienen un valor estratégico para EEUU", remachó el analista.

Paralelamente, hay quienes ven una oportunidad en lo ocurrido.

"La incógnita es si esto logrará impulsar el regreso del gobierno de Maduro a la negociación con un sector de la oposición en México. El momento es clave. Ante la cercanía de las elecciones de medio término, el gobierno de EEUU evaluó ampliar las sanciones contra Venezuela", dijo Mariano De Alba, abogado especialista en Derecho Internacional y Diplomacia. reseñó elmundo.es.

Biden Maduro Europa Press
El dictador Nicolás Maduro y el presidente Joe Biden.

El dictador Nicolás Maduro y el presidente Joe Biden.

Ya hace un año de que el régimen de Maduro se levantara de la mesa de negociación en México. La excusa en ese momento fue la extradición de Cabo Verde a EEUU de Saab. Desde ese entonces, diversos sectores dentro y fuera de Venezuela han estado intentando lograr que se reactive el diálogo político en el país sudamericano, en momentos en que su población está migrando en masa huyendo de la crisis (se calcula que más de 6 millones de venezolanos han salido de su país) hacia los países vecinos, Centroamérica y EEUU, lo que ha causado una crisis migratoria en la región.

Y esa no fue la única vez que el régimen de Maduro pateara la mesa. Ya lo había hecho en ocasiones anteriores.

"El elemento principal del cual va a depender que un diálogo se convierta en negociación y tenga éxito entre Venezuela y Estados Unidos es la disposición de Venezuela a negociar de verdad y con compromiso", dijo Álvarez para añadir que "ya hemos experimentado en diálogos entre el régimen y la oposición que el chavismo puede sentarse en la mesa y llegar a nada o llegar a acuerdos que luego no son respetados, ese es el punto principal, cómo se logra ese compromiso y esa orientación a negociar y allí es donde entra la presión".

En su opinión, es necesario que se creen incentivos para que el régimen se siente de nuevo en una mesa de diálogo.

"Queda de parte de EEUU y los otros países aliados e interesados en la situación de Venezuela generar incentivos paraque el régimen se siente en la mesa", señaló. "Queda de parte de EEUU y los otros países aliados e interesados en la situación de Venezuela generar incentivos paraque el régimen se siente en la mesa", señaló.

Para otros analistas, el canje es señal de que sí hay un canal de comunicación entre Caracas y Washington que pareciera que está funcionando.

"Lo que acaba de suceder es probablemente el inicio de un quid pro quo (algo por algo), que debe seguir con los acuerdos humanitarios y energéticos y muy probablemente negociaciones en Ciudad de México", dijo Michael Penfold, profesor del IESA (Instituto de Estudios Superiores de Administración), al portal EfectoCocuyo.

Y agregó "todo en un contexto global y regional que cambió. Nada es aislado. Tomará tiempo".

En el contexto de la guerra entre Rusia y Ucrania, los precios del petróleo han aumentado, por lo que EEUU se ha vuelto a mirar a otros países productores para resolver el tema del suministro en momentos en que el conflicto en Europa del Este tiende a alargarse.

Para Penfold, EEUU y Venezuela llevan meses en un intercambio de puntos de negociación que podrían incluir temas como la energía, ayuda humanitaria, sanciones y las elecciones de 2024.

Pero para Álvarez, el éxito de una negociación con Maduro no depende solo del chavismo, la oposición también tiene un rol protagónico. En la medida en que los adversos al régimen sigan desarticulados y sin foco será muy difícil para EEUU y quien quiera resolver la crisis de Venezuela tejer estrategias para destrabar el conflicto.

"Mientras la oposición este desarticulada y desorganizada, esas conversaciones no pueden tener éxito, porque la solución a la que se llegue no va a tener una hoja de ruta clara para solucionar la crisis interna", dijo.

Y completó "EEUU no puede ni ningún otro Estado puede hablar por la oposición o asumir qué es lo mejor para la oposición y, por eso, es que no veo, aunque pueda haber acuerdos puntuales sobre temas como la generación eléctrica en el país, envíos de ayuda humanitaria,, pero acuerdos amplios que busquen la solución a la crisis política no los veo sucediendo mientras la oposición esté en el estado que está actualmente".

Para Álvarez EEUU el interés de EEUU es resolver la crisis de fondo en Venezuela, lo que pasa por lo económico y humanitario, pero estos aspectos no se pueden arreglar si no hay un acuerdo que ponga fin al problema político.

Rol de Petro

Desde que el izquierdista Gustavo Petro ganó las elecciones en Colombia, se abrió una posibilidad de que el vecino más importante de Venezuela pueda ayudar en el conflicto interno. El anterior mandatario, Iván Duque, se posicionó como un férreo adversario de Maduro. El reconocimiento del líder opositor Juan Guaidó como representante legítimo de Venezuela en 2019 acarreó el rompimiento de relaciones y trajo consecuencias catastróficas para el comercio binacional. Pero, ahora, con Petro en la Casa de Nariño, el escenario es otro.

gustavo-petro-frontera-apertura-venezuela.jpg
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, a la izquierda, y el ministro de Transporte de Venezuela, Ramón Araguayán, se dan la mano en el Puente Internacional Simón Bolívar.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, a la izquierda, y el ministro de Transporte de Venezuela, Ramón Araguayán, se dan la mano en el Puente Internacional Simón Bolívar.

Petro es un político de izquierda y no ha disimulado su disposición a trabajar conjuntamente con el régimen chavista y legitimarlo. Ya el pasado 26 de septiembre se reabrió los pasos fronterizos y se anunció la reanudación de los vuelos comerciales. Este 2 de octubre, la guerrilla del ELN y el gobierno colombiano anunciaron el inicio de un proceso de diálogo para lograr la tan anhelada paz, y el anuncio fue precisamente desde Caracas, en La Casona, la antigua residencia presidencial venezolana.

Todo parece indicar que el gobierno de Petro se la quiere llevar muy bien con Venezuela. Este factor destaca como una potencial oportunidad de que Colombia juegue un rol en la resolución de la crisis de la nación petrolera. Pero, ¿será realmente así?

Álvarez opina que efectivamente Colombia tiene el potencial para ayudar, pero advierte que necesariamente no tiene que ocurrir así.

“Necesariamente Petro no va a tener un impacto positivo en la solución de la crisis en Venezuela, pero tiene la potencialidad de serlo. Es muy temprano para juzgar”, dijo. “Necesariamente Petro no va a tener un impacto positivo en la solución de la crisis en Venezuela, pero tiene la potencialidad de serlo. Es muy temprano para juzgar”, dijo.

Explicó que Colombia es un aliado tradicional de EEUU en Latinoamérica. Ambos países tienen un tejido de acuerdos y cooperación sólido, y aunque haya llegado un gobierno como el de Petro, esa relación no se va a deshacer.

A la par, por primera vez en mucho tiempo hay un gobierno en Colombia que tiene un puente abierto para conversar sin muchas trabas con el régimen de Maduro.

Por otra parte, Colombia está involucrada en la crisis de Venezuela. El país es el mayor receptor de migrantes venezolanos con 2.4 millones, según cifras actualizadas de la plataforma R4V.

“A Colombia le interesa que EEUU coopere, que siga enviando ayuda humanitaria y que la cooperación EEUU-Colombia tenga como componente la ayuda a esos migrantes venezolanos. A Colombia le interesa ser parte de ese proceso”, indicó, pero planteó “que lo vaya a ser, es otra pregunta diferente… El gobierno de Petro acaba de comenzar, quizá en un año se pueda evaluar si hay potencial para que colabore en ese sentido”.

FUENTE: REDACCIÓN / Con información de Efecto Cocuyo / elmundo.es

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

DESCARGÁ LA APP

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar