La frase “Estoy aquí, con ustedes” de Machado, al llegar sorpresivamente a territorio venezolano, encierra mucho más para el país que la recibió esperanzado, en medio de marcados contrastes y contradicciones, según afirma Henry Alviárez, coordinador de Organización de Vente Venezuela, movimiento de Machado, y clave en el actual tablero político.
Y no se trata de un trabajo individual ni mesiánico.
“Lo que le espera al país es precisamente organización para actuar en dos direcciones, en función de un gran acuerdo nacional”, dice el político y abogado, que menciona premisas del Manifiesto de Panamá presentado el 28 de mayo pasado.
Acuerdo nacional de Machado
“Una, tiene el objetivo de restablecer el tejido social que nos permita construir presión para que podamos ir efectivamente a un proceso de elección, que al final se traducirá en una transición y en un proceso de reconciliación bajo un esquema de justicia”, adelanta.
“La otra nos permitirá poder entablar relaciones con los distintos sectores de la vida nacional, en función de crear líneas programáticas bajo un sistema de diagnóstico para que, una vez ocurrido el hecho que estamos esperando que es la elección, nos pongamos a trabajar de inmediato alrededor de la solución de los problemas de la gente”.
El Manifiesto de Panamá, un pacto suscrito por Machado, Edmundo González Urrutia y la Plataforma Unitaria Democrática se presentó como una hoja de ruta y de negociación que planteaba la liberación de todos los presos políticos, el fin de la represión y la renovación del Consejo Supremo Electoral (CNE) con miras al proceso electoral.
“El Manifiesto sigue vigente en función del objetivo y propósito que es reconocer no solo el liderazgo de ella, sino también que ese liderazgo nos lleve a la punta del iceberg que es ir a un proceso de elección”, subraya
Alviárez reconoce los desafíos. “Lo que tenemos que construir es una unidad mucho mayor a la de los partidos convencionales, que tenga que ver con el ciudadano, con los sectores sociales, con las sociedades intermedias que quieran poner su grano de arena para recuperar esta patria”.
En Venezuela con el chavismo
Machado en Venezuela reta las garantías a su seguridad que siguen sin estar claras, a pesar de que el ministro Disodado Cabello aseguró que no estuvo planteado impedirle llegar.
El aspecto cobra cada día relevancia para su trabajo político y preocupa a escala internacional.
“La seguridad que tiene María Corina o que tenemos cualquiera de nosotros son realmente pequeñas en comparación con la amenaza que enfrentamos, porque sabemos muy bien cuál es la esencia del régimen represor y su trayectoria. Más sin embargo, conociendo los riesgos, decidimos seguir adelante”, asegura.
Y es que Machado acelera la presión hacia la transición con un proceso electoral, que es su objetivo primordial y es también el propósito de la mesa de conversaciones que integra el chavismo y un sector de la oposición, respaldada por el gobierno de Estados Unidos.
Su regreso comienza a darle nuevo impulso a la realización de los comicios.
El pasado 26 de octubre, el secretario de Estado de la administración Trump, Marco Rubio, tras el recibimiento a la opositora el domingo pasado, advirtió al régimen de Delcy Rodríguez que “no se retrasen las elecciones” más, a través de la cuenta en X del Departamento de Estado.
El apremio aparece días después de que Rubio atribuyó el regreso “al resultado del diálogo”, y además lanzó una validación de las conversaciones de Washington.
“Las condiciones que han permitido el regreso seguro de Machado a Venezuela son el resultado directo de las conversaciones de reconciliación mediante las cuales cientos de presos políticos han sido liberados y cientos de opositores han podido volver desde el exilio”, dijo el jefe del Departamento de Estado.
Alviárez no descarta reuniones con el chavismo que luego de un silencio de dos días catalogó de “show” la llegada de Machado en un intento de subestimar el impacto en el ánimo de los venezolanos que desean un cambio político.
Y deja claro que si bien no son parte de la mesa de diálogo “tampoco la vamos a obstaculizar”.
“Si las reuniones van a llevar a un diálogo, a una negociación seria, para que se dé una transición en Venezuela, bienvenido sea. Pero si va a servir simplemente para darle tiempo al régimen, para buscar tiempo y al final que siga la crisis del pueblo venezolano, obviamente nosotros seremos los primeros en levantar la voz”.
No obstante, reivindica el sello de la legitimidad como una prioridad para los buenos resultados.
“La carencia de legitimidad hace que este proceso de alguna manera no establezca la prioridad adecuada, porque la prioridad del pueblo venezolano en estos momentos va dirigida en función de si hay una elección”, sostiene el dirigente, y expresa sus reservas.
Señala el derecho a tenerlas, como el resto de los venezolanos, ante el hecho de que van 18 diálogos, con el actual, “usados por ellos para ganar tiempo y mantenerse en el poder”.
“Creo que ellos están argumentando un aspecto de institucionalidad que es importante pero no determinante para que el cambio se produzca en Venezuela”.
“Usan esto como un aspecto de moralización para la sociedad venezolana y eso sí no lo vamos a permitir. No aceptamos traición. Vamos a tener la supervisión debida para que este proceso nos lleve a un feliz término, que es una elección”.
Tras desestimar la posición del chavismo ante la llegada de Machado, afirma que “el respaldo popular” quedó claro. “El apoyo fue realmente increíble”, indica.
La relación con EEUU
Alviárez valora el esfuerzo de Estados Unidos en la búsqueda de una solución, a través de conversaciones, a la crisis política que lleva décadas en Venezuela, tras la captura del Nicolás Maduro. Deja de lado a los actores principales Jorge Rodríguez por el chavismo y Dinorah Figuera por el sector opositor que componen la mesa.
“Los intereses que mantiene el gobierno americano sobre Venezuela se alinean con los intereses que tiene el venezolano que es un cambio, y que como nuestros primeros aliados comerciales quieren hacer negocios en el país, pero que lo hagan con gente que esté absolutamente legitimada y que tengan entre otros propósitos el de fortalecer el país en todas sus áreas”.
Niega que el gobierno de Trump haya intervenido con el chavismo para facilitar el regreso de Machado al país, un aspecto aún rodeado de especulaciones.
“No hubo ningún acuerdo previo”, dice. “Te puedo afirmar que el regreso obedeció más al empeño de ella de querer estar en su tierra, con sus coterráneos, con los grupos que nos apoyaron. Y allí no participó ningún tipo de gobierno.
Atribuye el éxito de la llegada de la líder de la oposición, luego de siete intentos frustrados según su equipo, a factores ajenos a un posible pacto previo.
“Bueno, aprendimos de nuestros propios errores y mejoramos, y así”.
Asegura que la relación con Estados Unidos es y será “óptima”.
“Creo que lo que más le conviene a Estados Unidos para una proyección de acuerdos a largo plazo es precisamente hacerlo con la gente que está legitimada por el pueblo. Una contratación con una gente que tiene debilidades de reconocimiento y que no gobierna desde el poder, son negociaciones coyunturales que pueden llevar a los inversionistas a perder dinero porque sabemos la vocación delincuencial que tienen los que hoy gobiernan a Venezuela”.
Prefiere no profundizar sobre el plazo que habría dado EEUU a Delcy Rodríguez para que deje el poder.
“Se especulan muchas cosas, pero lo que sé es que la realidad es terca y necia y siempre termina imponiéndose. La realidad de Venezuela es que hay un sistema que no gobierna y que al final precisamente se ha distanciado del ciudadano, frente al liderazgo que representa María Corina Machado”.
FUENTE: Entrevista a Henry Alviárez, coordinador de organización de Vente Vwenezuela