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LA HABANA. - Al periodista disidente cubano Lázaro Yuri Valle Roca, “se le escuchó gritarle al oficial de la Seguridad del Estado, que entraría ‘plantado’, en huelga de hambre”, cuando lo llevaban detenido, según describe su esposa Eralidis Frómeta, activista y opositora.

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En conversación con DIARIO LAS AMERICAS, Frómeta denuncia que le negaron el recuerso "Habeas Corpus" a su esposo, y que la mantienen al margen del proceso iniciado y fabricado en su contra. Además sostiene que él (Valle Roca) le dijo que, si la policía política me lleva preso, "voy a entrar plantado y hacer huelga de hambre”. Valle Roca fue citado el 14 de junio en horas de la tarde por el jefe de sector de la Policía del vecindario donde reside en Nuevo Vedado.

La citación, cuenta Eralidis, indicaba que debía presentarse el día 15 en la unidad policial de Zapata y C, municipio Plaza, para cerrar un expediente de desacato que tenía abierto desde agosto de 2020.

“Cuando llegamos a la estación de policía, no había ninguna causa. Era la Seguridad del Estado que quería llevárselo detenido. Allí lo mantuvieron desde la diez de la mañana hasta las cinco de la tarde que lo condujeron a Villa Marista, sede de la policía política, en el Reparto Sevillano”.

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Carta del Tribunal Provincial Popular de La Habana

Carta del Tribunal Provincial Popular de La Habana

Su esposa recuerda que alrededor de las dos de la tarde, Yuri, como es conocido, preguntó a un oficial el motivo de la demora, "y el esbirro de la Sección 21 (unidad de contrainteligencia denominada Enfrentamiento, la que ‘atiende’ a la oposición y periodistas independientes) que se hace llamar Angelito, le dice que debía esperar a que llegaran ‘unos compañeros’ para firmar su declaración. Los supuestos ‘compañeros’ eran instructores de Villa Marista que cerca de las cinco de la tarde se lo llevaron”.

En los días posteriores, Eraldis ha sufrido acoso y está siendo vigilada por la Seguridad del Estado. El martes 22 de junio fue interrogada por la Policía política. "El oficial me dijo que a Yuri le habían comprobado un delito, y le respondí que eso era mentira, que mi esposo no cometió ningún delito, que toda esa causa era un montaje fabricado por la Seguridad”. Se refiere a un video que Yuri grabó de unas octavillas que desde la azotea de un edificio tiraron, mientras Yuri pasaba por el lugar, en la intercepción de Zanja y Galiano en Centro Habana.

Frómeta comentó a DIARIO LAS AMÉRICAS que desde su detención el 15 de junio no tiene noticias de Yuri. “Iré a Villa Marista, a ver qué me dicen”, y aclara que continúa trabajando en Delibera, un proyecto periodístico creado por la pareja. “En diferentes plataformas digitales (Twitter, YouTube, Facebook, Instagram), se puede encontrar nuestra web, a la cual subimos videos y publicamos denuncias y artículos”.

Los hechos

El 17 de junio, durante el allanamiento de la casa donde vive con Yuri, Eraldis tuvo el apoyo de dos activistas, Ivette Castillo y su esposo Ignacio Arias Martínez, a quienes se los llevaron detenidos. Ivette fue liberada horas más tarde, pero Ignacio continúa detenido en Villa Marista y tampoco se sabe nada de su situación.

“Ese mismo día me cortaron el teléfono. Fui a la sede de las Damas de Blanco, en Lawton, para avisarle a Ángel Moya -esposo de Berta Soler y exprisionero político de la Primavera Negra de 2003- a comunicarle lo que estaba sucediendo. Allí fui arrestada y conducida a la unidad de Aguilera. Me pusieron una multa. Y el 22 de junio, cuando iba a llevar la reclamación de la multa a la fiscalía general, fui arrestada en la avenida 51 y 26, en Playa. Me tuvieron desde las once de la mañana hasta las tres y 44 de la tarde”, concluye Frómeta.

El historial represivo y el ensañamiento de la Seguridad del Estado desde hace más de una década contra Yuri, es amplio y ha sido denunciado ante organizaciones defensoras de los periodistas y de los derechos humanos regionales e internacionales. En 2016, por mencionar un año, Yuri fue detenido casi todas las semanas, para impedirle que acompañara a las Damas de Blanco en sus marchas dominicales.

Contra la lógica

Siguiendo la lógica del pensamiento ‘revolucionario’ de Fidel Castro y Che Guevara, Yuri jamás debió ser disidente. Todo lo contrario. Se supone que fue educado y adoctrinado para que en él germinara el ‘impoluto’ ‘Hombre Nuevo’. Y se convirtiera en un tipo leal a los Castro, dogmático y robotizado.

Yuri fue el primer nieto de Blas Roca Calderío, secretario general del Partido Socialista Popular durante 28 años (1934-1962). Su abuela, Dulce María Antúnez Aragón, fue una destacada luchadora política, primero en Sancti Spiritus, su provincia natal, y después en el resto del país. Su madre, Lydia Roca Antúnez, ya fallecida, estudió pedagogía, trabajó como profesora y como historiadora en el Archivo Nacional. Uno de sus tíos maternos, Francisco, fue coronel del Ministerio del Interior, y otro, Vladimiro, se formó como piloto de aviones MIG en la Unión Soviética. Cuando pasó a la vida civil fue funcionario de un organismo económico estatal, hasta que en 1991 se declaró disidente y en 1995 formó parte del Grupo de Trabajo de la Disidencia Interna, junto a Martha Beatriz Roque Cabello, René Gómez Manzano y Félix Bonne Carcassés.

Los cuatro se hicieron conocidos por ser los autores, en 1997, de La Patria es de Todos, un texto que explicaba por qué el modelo económico, político y social existente en Cuba debía ser reformado. Ese documento los llevó a la cárcel. El único que recibió la condena mayor, cinco años, y la cumplió completa en la prisión de Ariza, Cienfuegos, fue Vladimiro, probablemente por ser hijo de Blas Roca. Hoy, viejo y enfermo, espera la muerte en un desvencijado apartamento.

No es muy usual que los hijos y nietos de altos dirigentes cubanos se transformaran en opositores a la dictadura de Fidel Castro, pues nunca sufrieron carencias alimentarias ni sus viviendas se encontraban en mal estado, como muchos ciudadanos comunes y corrientes. En la residencia de sus abuelos Blas y Dulce, donde Yuri creció, en el mes de diciembre llegaban grandes cestas repletas de frutas, turrones, vinos, confituras, enviadas por el Consejo de Estado. El día de Nochebuena, desde horas tempranas, un cocinero empezaba a adobar y asar en el patio un lechón entero. Tampoco por el fin de año faltaban las visitas de Fidel Castro o de su hermano Raúl, vestidos de verde olivo.

Lázaro Yuri Valle Roca, Vladimiro Roca Antúnez y Juan Juan Almeida García, pudieron haber seguido con sus vidas complacientes o convertirse en redomados oportunistas. Pero decidieron enfrentarse al sistema. Ellos, como otros menos conocidos, han pagado un elevado precio por enfrentar al régimen castrista, en la cárcel o el exilio.

Las personas interesadas en la suerte de quienes se enfrentan al régimen cubano deberían exigir la inmediata liberación de Yuri, Ignacio y de todos los detenidos injusta y arbitrariamente, así como el cese de la represión policial a lo largo de la isla.

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