dcastrope@diariolasamericas.com
@danielcastrope

MIAMI.- Un referendo constitucional que puso de relieve el descontento de la gente y la falsedad de un régimen que pretendió mostrar respaldo popular con fotografías antiguas es calificado por Orlando Gutiérrez, secretario nacional del Directorio Democrático Cubano, como una señal del “buen trabajo” que hizo la oposición tras el boicot a un proceso electoral desprovisto de observación internacional y plagado de una fuerte represión oficial a las voces contrarias al castrismo.

En opinión del activista, opositores en el exilio y organizaciones dentro de la isla se “lucieron” en su misión de mostrarle a la ciudadanía de la isla y a la comunidad internacional las verdaderas intenciones de la dictadura, con la instauración de lo que llaman una “nueva Constitución” que –afirmó– reorganiza el Estado para la “conveniencia” del partido comunista de Cuba.

Te puede interesar

¿Qué puede esperar el cubano de su nueva Constitución?

Yo creo que el cubano de a pie puede esperar más de lo mismo. Esto en realidad no es una Constitución porque no emana del libre debate y de la pluralidad de opciones del pueblo, sino de un proceso dirigido por un partido único que reprime y encarcela a quienes se le oponen, y que se reserva el papel de estar por encima de la Constitución. En realidad, en los países civilizados, libres, se reconoce que la naturaleza es fuente de derecho, que los seres humanos tienen ciertas libertades que nacen con ellos y de ahí emana la soberanía del Estado. En Cuba es todo lo contrario, es decir, el partido comunista establece un reglamento mediante un panfleto que no reconoce los derechos y las libertades del pueblo. Yo estoy convencido, por lo que he estudiado y he leído, y por la experiencia que he tenido en mi vida, de que la riqueza y la prosperidad emanan de la libertad, y el cubano ha demostrado como pueblo, como sociedad durante su historia, que con libertad es excepcional, que “levanta” en donde quiera que llegue. Lo que pasa en Cuba es que el cubano no puede levantarse, no puede obrar con libertad, no puede prosperar, porque tiene muchas imposiciones.

¿Cuál es el cambio que promete el régimen?

Lamentablemente, esto que se ha presentado como un cambio a través de una gran operación de relaciones públicas, realmente no lo es; es solo rediseñar un poco el aparato del Estado para asegurar la permanencia en el poder del Partido Comunista de Cuba. Lo que este fraude electoral ha puesto de relieve es el nivel de resistencia en Cuba. La oposición cubana se ha lucido en sus diferentes expresiones estratégicas, por su lucha, por su actuar, dando una señal de vida tremenda. El régimen no pudo demostrar una asistencia masiva a las urnas. Por eso tengo que felicitar a los Antonio Rodiles, a Ángel Moya, a José Daniel Ferrer, a Joel, de Santa Clara; a las Damas de Blanco y muchos otros más y a las organizaciones que han luchado muy fuerte. Lo que hace este nuevo panfleto es que amplia un poco más los parámetros de la inversión extranjera en Cuba, pero para el cubano de adentro, ese que no puede levantar cabeza, no significada nada. Además, Cuba no tiene un Estado de derecho. En la isla el poder judicial está sometido al poder legislativo, y este al poder ejecutivo, y este a su vez al poder del partido comunista, y esto no lo cambia el nuevo panfleto constitucional. En Cuba no hay balance de poderes, hay un solo poder. Es decir, cualquier decisión jurídica es una decisión política. Miren ustedes cuánta gente ha ido a invertir en Cuba y cuántos han acabado presos, expulsados, perdiendo todas sus propiedades porque no hay un Estado de derecho independiente, y no hay a quién apelar.

¿No hay nada que se pueda destacar en la nueva carta magna?

Yo no veo ningún cambio sustancial, algo que sea de verdad positivo en este documento. Veo una reorganización del Estado para los objetivos del partido comunista, pero no veo una reforma medular que le reconozca al cubano sus derechos y libertades, que ese es el motor impulsor de la prosperidad. En Colombia tenemos un gran ejemplo con la Constituyente que dio paso a una nueva Constitución en 1991, en medio de la guerra que libraba el Estado con diferentes factores desestabilizadores.

¿Quedan sin fuerza algunas voces que hablan de desesperanza entre la oposición y el exilio cubano?

Yo no veo desesperanza. Por ejemplo, el mismo 24 de febrero vimos una caravana del Movimiento Democracia en Miami, que apoyó la Asamblea de la Resistencia Cubana, en la que había cientos de vehículos como hacía tiempo no se veía en un evento de esta naturaleza en la Calle Ocho. Vi un entusiasmo y una participación tremenda, una conciencia de que hay que luchar, que hay que empujar, que tenemos una fuerte posibilidad de éxito. Yo creo que el régimen comunista de Cuba ha subestimado históricamente al exilio cubano. Es verdad que llevan 60 años en el poder, pero han querido pisotear la capacidad, la tenacidad y la persistencia de este destierro, y seguimos aquí en pie de lucha. El régimen comunista de Cuba tuvo una total aceptación de Estados Unidos bajo la presidencia de Barack Obama, sin embargo, casi tres años después hay una política de enfrentamiento con el régimen venezolano que responde al régimen castrista; una política de apoyo a la libertad de Cuba, de sanciones económicas contra las Fuerzas Armadas del régimen que responde la tenacidad y persistencia de este exilio cubano. Así que yo creo que las mentes más iluminadas dentro de ese régimen deben darse cuenta de que sin una apertura democrática, sin que de verdad se produzcan cambios sustanciales en cuanto al respeto de las libertades y derechos en Cuba, este destierro, en unión de la resistencia dentro de Cuba, no va a parar de luchar, y esta causa por la libertad y la democracia se ha pasado entre generaciones dentro del destierro cubano. Vemos cubanos como Marco Rubio, Ted Cruz, Bob Menéndez, Díaz-Balart, que son de segunda o tercera generación de los primeros exiliados, que mantienen esta causa. No se puede subestimar este empecinamiento de ver a nuestra patria libre.

¿Qué cambiaría si EEUU acoge la activación del Capítulo III de la Ley Helms-Burton?

Ese artículo de la Ley de Libertad Cubana establece el derecho a aquellos que fueron víctimas de expropiación de presentar demandas en cortes federales de EEUU contra aquellas compañías multinacionales que estén invirtiendo en Cuba en esas propiedades. Todos los presidentes de Estados Unidos han pospuesto la aplicación de esa ley por seis meses, aunque la ley está activa. El presidente Donald Trump ha sido el primero que solo ha dado 45 días, y ese plazo expira en las próximas semanas. Esta comunidad está unida en exigir e insistir en la necesidad de poner en vigor ese artículo porque eso sería un golpe serio a la economía del régimen y por tanto a la ocupación de Venezuela y Nicaragua.

¿Por qué en su plan de lucha están sumando voces venezolanas y nicaragüenses?

Hemos logrado que la resistencia de Venezuela, Cuba y Nicaragua estén unidas en un mismo bloque electoral, por una razón específica y un mensaje muy claro: con el voto venezolano, el voto cubano y el voto nicaragüense unidos, podremos exigir a ambos partidos ante este Gobierno, que ha sido muy bueno, que está respondiendo a las necesidades democráticas del hemisferio, que haya un apoyo en una línea firme de liberación y fin del comunismo. Es ahora o nunca.

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Está de acuerdo con que el sistema de autopistas que maneja el MDX en Miami sea transferido al estado de la Florida?

No
No tengo idea
ver resultados

Las Más Leídas