miércoles 16  de  septiembre 2026
BRASIL

Por primera vez una encuesta da a Bolsonaro por encima de Lula, sigue el empate técnico

La firma Quaest, del 12 de septiembre, revela que Bolsonaro obtendría 42% y Lula 40%. La diferencia de dos puntos porcentuales están dentro del margen error

Por Valeria Montero

SAO PAULO.- En la última encuesta Quaest, encargada por O Globo y Tv Globo, el senador y candidato presidencial Flávio Bolsonaro (PL) aparece por primera vez numéricamente por encima del presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) en una eventual segunda ronda de las elecciones presidenciales de Brasil.

La primera vuelta electoral en Brasil se realizará el 4 de octubre y, cuando falta apenas días, tienen una eventual disputa directa.

Bolsonaro obtendría el 42% de los votos, mientras Lula alcanzaría el 40%. Un 13% de los consultados señala que votaría en blanco, anularía su voto o no acudiría a votar, mientras un 5% permanece indeciso.

Aunque los números colocan al candidato del Partido Liberal dos puntos por encima del mandatario brasileño, la diferencia se encuentra dentro del margen de error de ±2 puntos porcentuales, por lo que Quaest considera que ambos candidatos se encuentran técnicamente empatados. Y no permiten establecer una ventaja significativa.

Hay un cambio respecto de las mediciones anteriores. En la encuesta de Quaest divulgada el 7 de septiembre, Lula y Bolsonaro registraban 41% cada uno en una eventual segunda vuelta. En la nueva medición, Bolsonaro sube un punto hasta 42%, mientras Lula retrocede hasta 40%.

Un mes antes, el escenario era diferente: la encuesta divulgada el 14 de agosto colocaba a Lula con 43% y a Bolsonaro con 40%.

De esta manera, en aproximadamente un mes la diferencia pasó de tres puntos favorables a Lula a dos puntos favorables a Bolsonaro, aunque las variaciones deben interpretarse considerando los respectivos márgenes de error.

Quaest entrevistó a 2,004 electores entre el 10 y el 13 de septiembre. El estudio tiene un margen de error de dos puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%. Si el 4 de octubre, ningún candidato obtiene más de la mitad de los votos válidos, habrá una segunda vuelta el 25 del mismo mes.

En los comicios, Brasil también renovará los 513 integrantes de la Cámara de Diputados y dos tercios del Senado, además de elegir gobernadores y legisladores de los 26 estados y del Distrito Federal. De conseguir un nuevo triunfo electoral, Lula, de 80 años, alcanzaría un cuarto mandato como presidente de Brasil.

Otros sondeos

Otros sondeos también han mostrado resultados similares. La encuesta de AtlasIntel, publicada el pasado 10 de septiembre, dio a Bolsonaro un 46.4% de intención de voto, frente al 46.2% de Lula; mientras que el estudio de PoderData dado a conocer un día después puso al candidato derechista en el primer lugar con un 45.4% de los votos, versus un 45% del mandatario.

Si bien todas estas diferencias están dentro del margen de error —por lo que se habla de un empate técnico—, la tendencia es clara: desde julio en adelante, el legislador ha logrado reducir una distancia de hasta ocho puntos con su rival, provocó un escenario aún más incierto de cara a la primera vuelta del próximo 4 de octubre.

Todo indica que Lula y Bolsonaro pasarán al balotaje, sin embargo, no hay claridad sobre qué pasará después.

Repunte de Bolsonaro

Variables que inciden en un repunte de Bolsonaro:

  • Caída de la economía.
  • Inflación interanual un 4.44% (dentro de las previsiones del Banco Central).
  • Desempleo ha bajado hasta el 7.5%.

El principal problema pasa por la sensación en la población de que “el dinero no alcanza”, en un país donde ocho de cada diez personas tienen deudas y casi un tercio de las familias acumula pagos atrasados, según la Confederación Nacional de Comercio.

“El clima económico ayuda a explicar estas cifras, que son muy malas para el presidente Lula”, explicó la analista Isabel Mega en CNN Brasil.

“Existía la expectativa de mantener cierta estabilidad o, al menos, el comienzo de percibir que las cosas están mejorando a medida que el gobierno eleva el tono de su discurso”, añadió.

Ante este escenario, el Presidente de Lula ha anunciado una serie de medidas, como el programa de renegociación de deudas “Desenrola” o la decisión de permitir retiros del Fondo Brasileño de Indemnizaciones por Despido. No obstante, la ciudadanía aún no ha percibido los efectos de estas determinaciones.

“El Palacio Presidencial ya ha diagnosticado que la economía es el principal obstáculo actual, pero el gobierno aún no ha logrado resolverlo de manera que se traduzca en una recuperación para el Presidente”, remarcó Mega.

Flávio Bolsonaro, por su parte, aprovechó esta situación para responsabilizar al gobierno y hacer una serie de promesas centradas en la reducción de impuestos para aliviar la complicada situación económica de muchos brasileños.

Por otro lado, el heredero de Jair Bolsonaro ha liderado una campaña agresiva contra el gobierno de Lula, que le ha permitido posicionarse y centrar la atención ciudadana.

Ha logrado sumar el respaldo activo de figuras fuertes de la derecha brasileña, como el gobernador Tarcísio de Freitas, el diputado Nikolas Ferreira y la esposa de su padre, Michelle Bolsonaro, con quien tuvo marcadas diferencias tiempo atrás.

Lula, en tanto, ha debido afrontar escándalos como el de su jefe de gabinete, Marco Aurélio Santana, quien dejó el cargo en julio pasado luego de que se descubriera que recibió pagos de la empresaria Roberta Luchsinger, amiga de Lulinha, hijo del Mandatario brasileño.

De candidato bajo sospecha a crisis del sistema

Escándalo judicial es otro tema que ha golpeado la campaña presidencial, el Tribunal Supremo de Brasil investiga a uno de sus jueces, Alexandre de Moraes, por presuntos vínculos con el banquero Daniel Vorcaro, preso por estafa.

El caso primero salpicó a Flávio Bolsonaro, investigado por sospechas de corrupción y lavado de dinero en el financiamiento de un filme sobre su padre, costeado por el propio Vorcaro. Esto significó una baja notable en las encuestas en julio pasado.

Sin embargo, el avance del caso, que ha golpeado al propio juez De Moraes (conocido por condenar a Jair Bolsonaro a 27 años de cárcel por golpismo) se ha transformado en una crítica al sistema y al gobierno, favoreciendo a la oposición.

El relato, entonces, cambió: ya no se habla del “candidato bajo sospecha”, sino que de un “sistema en crisis”. La derecha, de este modo, aprovechó restarse del escándalo y denunciar abiertamente a las autoridades brasileñas. Aún quedan unas semanas para conocer al próximo presidente del gigante sudamericano. Lo cierto es que el escenario es, por lo bajo, incierto.

FUENTE: Con información de Nord24/Emol/la Tribuna Paraguay/El Mundo CR

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