Asimismo, la cabecilla del chavismo se refirió a la relación con Estados Unidos y destacó la disposición a trabajar en áreas como energía, seguridad y economía, en un cambio de tono respecto de anteriores discursos del régimen chavista. Sus declaraciones dejaron sobre la mesa interrogantes sobre el alcance real de los anuncios y las medidas necesarias para llevarlos del plano discursivo al político.
Para analizar el contenido del discurso y determinar qué elementos concretos existen detrás de estos anuncios, DIARIO LAS AMÉRICAS, consultó a Miguel Ángel Martín, Doctor en Derecho, Profesor Universitario y Magistrado Sala Constitucional, quien explicó cuáles son las principales interrogantes que permanecen abiertas tras la intervención de Rodríguez ante la ONU.
Sin fecha no hay cronograma
Para el Magistrado, el primer elemento que debe observarse para determinar si existe una verdadera apertura democrática en Venezuela es la existencia de un calendario electoral.
Martín establece una diferencia entre un anuncio y un compromiso. Aunque Delcy Rodríguez aseguró ante la ONU que habrá elecciones, el magistrado advierte que la ausencia de una fecha impide verificar aspectos fundamentales del proceso.
“Sin fecha no hay cronograma. Y si no hay cronograma, no se puede verificar absolutamente nada”, sostiene Martín, quien menciona entre los aspectos pendientes la actualización del registro electoral, la postulación de candidatos, la llegada de observadores internacionales y los plazos de campaña.
A su juicio, existe además un elemento determinante: “Quien decide la fecha decide las condiciones”. Por ello, considera que una elección anunciada sin fecha podría ser pospuesta indefinidamente sin que exista un parámetro concreto para determinar el incumplimiento de la promesa.
“El primer indicador serio de una apertura democrática no es el anuncio, sino el calendario”, afirma el magistrado, quien concluye que, bajo las actuales circunstancias, no existe una apertura democrática seria y califica la afirmación de Rodríguez como “un significante vacío”.
Un diálogo con interrogantes
Sobre el diálogo político anunciado por Rodríguez, el abogado considera que debe cumplir al menos cinco condiciones para ser considerado un mecanismo real de transición: una agenda pública, actores representativos, acompañamiento internacional, acuerdos escritos y un mecanismo de seguimiento.
Asimismo, el magistrado objetó la representatividad de los sectores que participan en las negociaciones iniciadas en agosto. Según explicó, no todos los sectores de la oposición están representados y algunos de ellos lo han manifestado públicamente.
“¿Qué es lo que se está negociando? ¿Con quién y qué garantías de cumplimiento van a existir?”, planteó el jurista.
También advirtió que los acuerdos alcanzados en un proceso de diálogo deben ser sometidos a las instituciones competentes para su deliberación y decisión, de acuerdo con el ordenamiento constitucional venezolano. Si, por el contrario, las decisiones se toman en la mesa de negociación y las instituciones se limitan a aprobarlas formalmente, considera que no se trataría de una transición.
“Si el diálogo se convierte en el lugar donde realmente se decide y las instituciones solo van a hacer un mero trámite, no estamos ante un mecanismo de transición, sino, evidentemente, ante una negociación de cúpula”, afirmó.
Instituciones y garantías
El experto también cuestionó que Rodríguez presente la preparación de las instituciones como una garantía electoral. A su juicio, una verdadera garantía requiere reformas concretas.
Entre ellas identifica la existencia de un órgano electoral autónomo, con designación transparente y participación plural; un registro electoral auditable que incluya a los venezolanos en el exterior; la restitución de los derechos políticos y garantías para los partidos; observación internacional con acceso real a todo el proceso y un sistema de justicia independiente.
En este último punto, sostiene que una reforma judicial solo tendría sentido si los jueces son designados bajo criterios de alta calificación y de acuerdo con los requisitos legales, pero, sobre todo, si pueden tomar decisiones sin presiones políticas.
Una “república nueva” sin hoja de ruta
El magistrado también analizó las referencias de Rodríguez a una “república nueva”, al cierre de las “trincheras” internas y a la reconstrucción de Venezuela.
Martín diferencia entre una reconstrucción material y una reconstrucción institucional. Mientras la primera puede medirse mediante viviendas, obras, presupuesto, plazos y responsables, sostiene que el discurso de Rodríguez no ofreció elementos equivalentes para determinar cómo se produciría una reconstrucción política e institucional.
“No hay cronograma, no se dijo qué instituciones se van a reconstruir ni quién responderá por ello”, advirtió.
Para el abogado especialista, una “república nueva” no puede surgir únicamente de un discurso. “Eso no se decreta con un discurso, eso se construye con instituciones que limitan el poder”, señaló.
También cuestiona la idea de cerrar las divisiones internas sin abordar las responsabilidades por lo ocurrido. A su juicio, una reconciliación efectiva requiere verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.
Lo que quedó fuera del discurso
Para Martín, uno de los principales problemas de la propuesta electoral presentada ante la ONU por la cabecilla del régimen chavista es precisamente aquello que no fue explicado.
Entre los aspectos pendientes menciona la fecha de las elecciones, el órgano encargado de organizarlas, la participación de dirigentes opositores, las inhabilitaciones, el registro electoral, la observación internacional y la situación de los presos políticos.
También señaló que no fueron precisadas las condiciones de campaña, el acceso a los medios de comunicación, el financiamiento político ni las garantías para los electores.
“Un discurso que promete elecciones sin tocar ninguno de estos puntos ofrece la palabra, pero no verdaderas condiciones”, sostiene.
El giro hacia Washington
Respecto del nuevo tono de Rodríguez hacia Estados Unidos y su agradecimiento al presidente Donald Trump por el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, Martín considera que se trata de un cambio significativo frente al discurso tradicional del chavismo.
Sin embargo, interpreta ese giro menos como una transformación ideológica que como una respuesta a un nuevo equilibrio de poder.
Según el magistrado, Rodríguez asumió como mandataria encargada tras las capturas de Nicolás Maduro el 3 de enero, en un contexto de cuestionamientos sobre su legitimidad, y considera que su régimen necesita a Washington tanto en materia económica como para buscar una mayor aceptación internacional.
“Ella cambia el tono porque cambiaron las circunstancias”, afirma Martín, quien plantea una interrogante sobre la naturaleza de ese acercamiento: “¿Cuándo de este giro es convicción y cuándo es una necesidad?”.
El destino, pero no el camino
El magistrado observa una contradicción entre presentar ante la comunidad internacional a Venezuela como un país encaminado hacia una democracia plena y no explicar los mecanismos para alcanzar ese objetivo.
“Hablar de reconstrucción exige un plan. ¿Qué es lo que se reconstruye? ¿Con qué medios? ¿En qué orden y quién responde?”, cuestionó.
Martín destaca además una afirmación realizada por la propia Rodríguez en su discurso: que la democracia no se mide únicamente por la existencia de elecciones, sino por la calidad de la competencia que las precede. A partir de ese criterio, considera que deben evaluarse las condiciones ofrecidas para la competencia electoral, quién las garantizará y cómo serán verificadas.
Una democracia plena, explica, requiere Estado de derecho, separación de poderes, garantía de los derechos, pluralismo y elecciones libres y competitivas.
Un mensaje dirigido a la comunidad internacional
Finalmente, el experto interpretó el discurso de Rodríguez como un ejercicio de posicionamiento ante la comunidad internacional. A su juicio, el mensaje buscó presentar a la encargada de Venezuela como una interlocutora válida y previsible, al tiempo que procuró obtener apoyo y alivio económico.
Rodríguez sostuvo que Venezuela no debe estar sometida a restricciones económicas, pero, según el magistrado, permanecieron sin respuesta tres interrogantes fundamentales: “Cuándo habrá elecciones, quién las organiza y bajo qué regla”.
“En política, lo que se omite suele decir más que lo que se anuncia”, concluyó Martín, quien considera que precisamente esas omisiones permitirán determinar si existe o no una ruta verificable hacia una apertura democrática en Venezuela.