Cansados de esperar y ante un futuro incierto, centenares de emigrantes cubanos, africanos y haitianos han realizado protestas esta semana en Tapachula, México, portando carteles e incluso disfrazados de esclavos.

Te puede interesar

Han pedido un trato digno, que se acabe el racismo y una solución para sus casos. Las fronteras idiomáticas no han sido obstáculo.

Las protestas comenzaron el lunes. Los emigrantes llegaron de diferentes puntos de Tapachula. Algunos han dormido en las cercanías de la sede local del Instituto Nacional de Migración de México (INM).

La respuesta de las autoridades del estado de Chiapas han sido redadas por las calles de Tapachula, catalogadas como "cacerías de emigrantes" por la ONG internacional Pueblo Sin Fronteras. Dichas operaciones, según la ONG, son hechas por miembros del INM, acompañados de efectivos militares que portan armas largas.

La razón de las protestas es la larga espera que llevan cerca de 4.000 emigrantes por un permiso para poder continuar.

Aunque saben que el camino que les aguarda es difícil, ese permiso "devuelve la esperanza de libertad", dijo a DIARIO DE CUBA Mariana (nombre cambiado por solicitud de la fuente).

Pero no solo la falta de un documento legal que les permita continuar viaje agobia a los emigrantes. Frases como "los emigrantes no merecen ni el aire que respiran" ha escuchado a diario la cubana Mariana. La xenofobia, la explotación laboral y la corrupción de miembros del INM son otras de las realidades que enfrentan.

Enferma de una neumonía que contrajo en la selva del Darién hace cuatro meses, pasa los días Mariana.

La enfermedad "se ha ido agravando por falta de atención médica. Acá los emigrantes no tenemos derechos, somos la basura que todos quieren botar", se queja.

"Persecución, robos y estafas son historias que se repiten cada día ante la mirada de las autoridades. De nada vale denunciar. Si nos quejamos de forma individual, nos meten en la cárcel o nos deportan, por ello decidimos protestar unidos".

Mariana, sus dos hijos y su esposo subsisten gracias a las 18 horas diarias que trabaja este último en dos empleos, por los cuales gana 12 dólares diarios.

De los 360 dólares que consiguen al mes, 120 se van en pagar la pequeña pieza donde duermen en colchonetas tiradas en el piso. El resto, en comprar plátanos, arroz y huevo para alimentarse.

Aun así Mariana le agradece a Dios, su "buena suerte".

"Al menos tenemos un techo y tres platos de comida al día. Hay cientos de emigrantes en las afueras del INM que solo comen un caldo de hueso, hecho con agua y sal".

Las protestas continuarán hasta el próximo lunes 30 de septiembre. De no conseguir repuesta positiva, los emigrantes saldrán en caravana hacia la frontera con Estados Unidos el 2 de octubre, dijo José Lino Asencio López, exprisionero político cubano, quien lleva cuatro meses varado en Tapachula.

Embed
FUENTE: DIARIO DE CUBA/JUAN ARTURO GÓMEZ TOBÓN

Aparecen en esta nota:

DLA Clasificados

 

Deja tu comentario