GALEANA, México.- Las autoridades mexicanas dijeron este miércoles que los hombres armados que mataron a nueve ciudadanos estadounidenses –tres mujeres y seis niños– pueden haber confundido las grandes camionetas SUV del grupo con las de una banda de narcotraficantes rival.

El general Homero Mendoza, jefe del Estado Mayor del ejército mexicano, dijo el miércoles que los atacantes dejaron ir a algunos niños sobrevivientes, indicando que "no fue una agresión directa".

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En conferencia de prensa, Mendoza dijo que la emboscada consistió en dos ataques, con dos horas de diferencia en dos lugares a lo largo de un camino sin pavimentar. Dijo que a las 9 de la mañana, una camioneta Chevrolet Tahoe fue alcanzada por balas y se incendió, y que a las 11 de la mañana, dos camionetas Suburban, una de las cuales llevaba a una madre y a su bebé, fueron alcanzadas por disparos de arma de fuego.

Los estadounidenses vivían en el norte de México, donde el cártel de Juárez y su brazo armado, conocido como "La Línea", están librando una guerra territorial contra una facción del cártel de Sinaloa conocida como "Salazar".

Los ocho niños que sobrevivieron a la emboscada –algunos de ellos muy pequeños– no sólo escaparon de los hombres armados que mataron a sus madres, sino que lograron esconderse entre la maleza y algunos caminaron varias millas antes de recibir ayuda, pese a tener horribles heridas de bala.

En un ejemplo de la devoción de una madre, una mujer habría escondido a su bebé en el piso de su camioneta Suburban antes de salir del vehículo agitando los brazos para mostrar a los pistoleros que ella no representaba una amenaza. Su cuerpo baleado apareció a unas 15 yardas del vehículo.

La madre fue uno de los nueve ciudadanos estadounidenses –tres mujeres y seis menores, todos residentes en el norte de México– que fueron asesinados el lunes último cuando pistoleros emboscaron a tres camionetas SUV en un camino sin pavimentar.

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Combinación de imágenes de un video de Kenny Miller grabado el 4 de noviembre de 2019 y publicado en la cuenta de Twitter de Alex LeBarón de un vehículo calcinado en el que iban algunos miembros de la familia LeBarón cerca de la frontera entre los estados fronterizos de Sonora y Chihuahua en México.

Combinación de imágenes de un video de Kenny Miller grabado el 4 de noviembre de 2019 y publicado en la cuenta de Twitter de Alex LeBarón de un vehículo calcinado en el que iban algunos miembros de la familia LeBarón cerca de la frontera entre los estados fronterizos de Sonora y Chihuahua en México.

Las autoridades mexicanas usaron un helicóptero militar para llevar a cinco menores que resultaron heridos a un hospital en Estados Unidos. En el momento del traslado estaban “estables”, según las autoridades médicas del estado de Sonora.

Otros tres menores que salieron ilesos quedaron a cargo de sus familiares en la pequeña comunidad de La Mora, en el norte de México.

Según relató una de los familiares, Kendra Miller, uno de los pocos niños que no sufrió heridas fue Devin Blake Langford, de 13 años. El menor rápidamente se hizo cargo de la situación y llegó a caminar 14 millas (22,5 kilómetros) de regreso a La Mora para pedir ayuda.

"Después de presenciar cómo su madre y sus hermanos morían baleados, Devin escondió a sus otros seis hermanos entre los arbustos y los cubrió con ramas para mantenerlos a salvo mientras iba a buscar ayuda”, contó Miller. "Como tardaba mucho en regresar, su hermana de 9 años dejó a los otros cinco” y se marchó a pedir auxilio.

Esa niña, Mckenzie Rayne Langford, caminó durante horas a oscuras y la encontraron varias horas después de que los demás fueran rescatados. Por un momento, fue dada por desaparecida.

En total, los niños estuvieron solos desde alrededor de las 11:00 de la mañana hasta aproximadamente las 7:30 de la tarde, cuando fueron rescatados. Familiares en La Mora intentaron llegar a ellos antes, pero se detuvieron por los disparos.

En las grabaciones de las llamadas entre los rescatistas, se les puede escuchar discutiendo si era mejor arriesgar más vidas o esperar una hora o dos a la llegada del ejército mexicano. Fue una decisión agónica.

Lo que vieron cuando encontraron a los niños fue aterrador.

Cody Greyson Langford, de 8 años, tenía un disparo en la mandíbula y sangraba de forma abundante. Otra niña sufrió balazos en el pie y en la espalda.

Al parecer, los asesinos eran miembros de "La Línea", cuyos sicarios entraron al territorio del cártel de Sinaloa y establecieron un puesto de avanzada armado en una colina y una emboscada carretera arriba. El cártel de Juárez aparentemente quería enviar el mensaje de que controlaba la carretera al estado de Chihuahua.

En este panorama fue en el que se adentraron las madres estadounidenses en sus tres camionetas, pero lo que los familiares quieren que se recuerde no es la crueldad del cártel, sino la valentía, la inocencia y el sacrificio de las víctimas.

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Austin Cloes, un familiar de los estadounidenses muertos en México en un aparente ataque de los cárteles de las drogas, durante una entrevista el martes 5 de noviembre de 2019, en Herriman, Utah.

Austin Cloes, un familiar de los estadounidenses muertos en México en un aparente ataque de los cárteles de las drogas, durante una entrevista el martes 5 de noviembre de 2019, en Herriman, Utah.

Austin Cloes, un pariente de los fallecidos, dijo desde su casa en Salt Lake City que eran buenas personas que amaban a sus hijos y disfrutaban de una vida tranquila en una exitosa plantación de nueces pecanas.

"Este tipo de cosas no deberían pasar desapercibidas”, apuntó Cloes, quien trabaja con jóvenes en situación de riesgo y entrena a un equipo de baloncesto de secundaria. "Y este tipo de personas no deberían ser enterradas sin que sus nombres salgan a la luz. Son grandes personas”.

Las víctimas vivían en el estado mexicano de Sonora, a unas 7 milas (110 kilómetros) al sur de Douglas, Arizona, en la comunidad de La Mora, que se fundó hace décadas por una escisión de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Muchos residentes de la localidad se identifican como mormones, pero no están afiliados a ninguna Iglesia.

Todas las víctimas estaban aparentemente relacionadas con la familia LeBarón de Chihuahua, cuyos miembros llevan años enfrentados con los narcotraficantes. Benjamín LeBarón, un activista contra el crimen que creó los patrullajes vecinales contra los cárteles en la localidad, fue asesinado en 2009.

Las víctimas iban a visitar a sus familiares en Chihuahua y una de las mujeres se dirigía al aeropuerto en Phoenix para reunirse con su esposo.

Aunque la violencia relacionada con el narcotráfico ha estado presente en México durante años, el ataque expuso la manera en la que los hombres armados de los cárteles han dejado de preocuparse por matar niños como daño colateral.

En agosto, en el estado de Chihuahua, pistoleros dispararon 123 balas a un hombre y mataron a tres niñas de 4, 13 y 14 años. En junio, un niño fue asesinado junto a su padre en Sonora, y en julio, otro de 10 años murió en un robo en el estado de Puebla.

Las autoridades dijeron el martes que un sospechoso fue arrestado en la ciudad fronteriza de Agua Prieta en posesión de varios rifles de asalto, pero luego dijeron que el sospechoso aparentemente no estuvo involucrado en la emboscada.

FUENTE: Con información de AP

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