“En aquel primer viaje me quedé diez días. Por el boxeo y por conocer Cuba. Aunque era una estancia turística, tuve contactos con personas y conocí una realidad muy diferente a la que imaginaba desde Francia. Cuando regresé a París, me ocurrió algo extraño. Sentía que Cuba me seguía llamando. No sabía por qué. No tenía un proyecto ni pensaba escribir un libro sobre la isla. Pero sentía que tenía que volver. Y seis meses después regresé”, cuenta Fabrice, cuyo nombre artístico es Ferapth.
¿Quién es Fabrice Garnier?
“Nací en Melun, en Seine-et-Marne, en la periferia de París. Pero mi infancia transcurrió principalmente en Brie-Comte-Robert, también en Seine-et-Marne, en un barrio llamado Le Four à Chaux. Mi familia era humilde, teníamos lo necesario, no nos sobraba el dinero. Mi padre fue pintor de edificios toda su vida. Trabajó duro para que nunca nos faltara nada en casa. Creo que me transmitió parte de ese orgullo y también esa idea de que debemos esforzarnos para conseguir las cosas”.
“Con mi madre, fallecida hace unos años, la relación fue complicada. Mi formación no siguió un camino académico clásico. Todo lo que hice después lo aprendí a través de la experiencia, del trabajo y de los encuentros con otras personas. Fue así como construí mi carrera artística. Soy un artista independiente. Escribo y hago rap. Publiqué un libro y un álbum con 16 canciones. He grabado en diferentes estudios en Francia. Nunca tuve una gran estructura comercial detrás de mí”.
El boxeo
“El boxeo es muy importante en mi vida. Si no hubiera sido por el boxeo, probablemente nunca habría ido a la Isla. Cuando llegué al gimnasio Rafael Trejo -sitio legendario donde han surgido varios campeones olímpicos- no sabía todavía hasta qué punto ese lugar iba a convertirse en una puerta de entrada a la nación caribeña. Entrené con excelentes preparadores y conocí a boxeadoras como Namibia Flores, una leyenda deportiva. Cada uno de esos cubanos, de una manera u otra, fue aportando una pequeña pieza a mi visión de la Isla”.
La Cuba real que descubrió Fabrice
“Antes de viajar a Cuba tenía una visión bastante romántica. Desde Francia, la Revolución de Fidel Castro se cuenta como una gran victoria histórica en el continente americano. No había vivido el «antes» y el «después», así que no tenía la experiencia necesaria para juzgar aquello por mí mismo. Durante mucho tiempo pensé que la mayoría de los problemas actuales de Cuba podían explicarse principalmente por el embargo estadounidense”.
“Era un razonamiento que me parecía bastante lógico desde fuera. Pero cuando fui a La Habana, empecé a escuchar otras cosas. Y no fue una sola persona. Eso es importante. Una persona puede contarte su opinión y puedes pensar que simplemente es su experiencia individual. Pero cuando escuchas ideas similares de gente que no se conoce entre sí, que viven en lugares diferentes y con situaciones distintas, llega un momento en que tienes que aceptar que tu visión inicial estaba incompleta”.
Lo que los cubanos me hicieron entender
“Muchas de las personas con las que hablé me explicaron claramente que, para ellos, el problema principal de Cuba no era el ‘bloqueo’ de Estados Unidos. No negaban que el embargo dificultaba la situación económica. Pero me explicaban que la causa fundamental estaba dentro del propio sistema político y en la manera en que el país era gobernado. Y empecé a cuestionar mi propia visión".
"Además, no solamente escuché cosas. Vi tiendas vacías y al mismo tiempo, mercados que funcionaban con divisas extranjeras, mucho mejor abastecidos, con precios que podían acercarse a los precios europeos e incluso superarlos. Y cuando ves esos precios absurdos y sabes que una persona debe sobrevivir con un salario mensual de alrededor de 20 euros al cambio en el mercado informal, la contradicción es enorme. Una caja de huevos puede representar el salario mensual de un trabajador”.
“Me llamó la atención que una parte importante de la carne disponible en Cuba procediera de Estados Unidos. Eso me hizo cuestionar todavía más la opinión que yo tenía sobre el embargo. Después de hablar con muchos ciudadanos y de observar la situación personalmente, entendí por qué para la mayoría de la gente, el embargo no era el centro del problema”. “Me llamó la atención que una parte importante de la carne disponible en Cuba procediera de Estados Unidos. Eso me hizo cuestionar todavía más la opinión que yo tenía sobre el embargo. Después de hablar con muchos ciudadanos y de observar la situación personalmente, entendí por qué para la mayoría de la gente, el embargo no era el centro del problema”.
"Seis meses después, en el verano de 2024, regresé a La Habana. Ya no quería solamente conocer el país como turista. Quería entender cómo vivían los cubanos, qué pensaban realmente. De nuevo volví en diciembre de 2024. Y esa tercera experiencia fue, de alguna manera, la culminación de mi historia con Cuba. Fue allí donde mi relación con la Isla se volvió mucho más íntima, especialmente a través de un romance con una cubana. Y creo que hay una diferencia enorme entre conocer un país como extranjero y conocerlo a través de alguien que forma parte de tu vida cotidiana”.
“Nuestra relación no fue solo una manera de aprender sobre Cuba. Hablábamos todos los días, teníamos proyectos como cualquier pareja. A través de ella conocí a una familia cubana desde dentro: sus preocupaciones, sus dificultades, sus esperanzas y su manera de interpretar la situación del país. Fue gracias a ella, entre otras cosas, que comprendí que muchos cubanos no tienen esa visión de Estados Unidos que yo había imaginado desde Europa".
"Al contrario, descubrí que muchas personas pueden distinguir perfectamente entre el gobierno y el pueblo estadounidenses, y los problemas que existen entre ambos países. Eso fue importante para mí porque desmontó otro de mis prejuicios. Además, durante todo ese tiempo, pude ver cómo la situación de la Isla involucionaba. No era una fotografía de Cuba. Era una realidad que yo veía cambiar delante de mí".
"Y eso es algo que un turista que pasa unos días en un hotel difícilmente puede experimentar de la misma manera. Esa experiencia forma parte de mi historia. También explica una parte de la dimensión emocional de La Isla Rota. Hay cosas que escribo sobre Cuba desde una perspectiva política o histórica. Pero otras que escribo están relacionadas con recuerdos personales, personas que conocí y una historia de amor que terminó”.
¿Qué es La Isla Rota?
Es un proyecto musical literario en torno a Cuba. Una mirada exterior nacida del viaje, los encuentros y el deseo de contar una realidad cubana más compleja y dolorosa que las imágenes turísticas. La Isla Rota reunirá un disco con ocho canciones y un libro. De los ocho números, se han grabado seis y dos se encuentran en fase de finalización. En mayo de este año se estrenó el videoclip de la canción Libertad. Un hit que alza la voz por los cubanos, anima a que salgan a la calle para reclamar sus derechos y expone la precaria situación del país. El audiovisual mezcla el rap urbano con influencias de la música cubana.
Habla de los problemas del país: falta de medicamentos, tiendas vacías, hoteles cerrados y decadencia del turismo. También sobre la esperanza de un futuro libre, de expulsar al comunismo y cómo, a pesar del miedo, el pueblo cubano sale a las calles a protestar. En el video aparecen imágenes de la represión policial y una ciudad sucia con enormes basureros. Cada canción adopta un color musical y un enfoque diferente. Un auténtico ajíaco. Pasa del rap a influencias de la timba y al bolero, dejando espacio a varios rostros de Cuba.
La Memoria de la Isla es un tema sobre el apego y la idea de que un territorio sigue conservando las huellas de quienes lo dejaron. Un Día en La Habana es una canción sobre la vida cotidiana de una joven habanera, con sus carencias, mala alimentación, turistas y posible emigración. La ficción deja deliberadamente algunas preguntas abiertas. Otro de los temas, Mamá, Volveré, trata del exilio visto a través de la ruptura familiar: quiénes se van para buscar una vida mejor y quiénes se quedan con la ausencia, la esperanza y a veces la culpa.
El Alma de Cuba es uno de los hits más bailables del disco, un rap con influencia de la timba, inspirado en las noches musicales y la energía encontrada entre La Habana y Guanabo. Cierra con Cubana, un bolero en español, sobre el amor y la ausencia, un homenaje sentimental a la Isla.
El libro, explica Ferapth, está en fase de condensación. Habla del autor, por qué se fue, lo que esperaba encontrar en la Isla y lo que realmente encontró. Mezcla relatos de viaje, testimonios y reflexiones.
Tras la finalización del texto en francés, están previstas una corrección y una maquetación profesional, seguidas de una traducción al español. El objetivo es hacer llegar, gratuitamente, ejemplares en Cuba. Su publicación está prevista para marzo o abril de 2027, que coincida con el lanzamiento del disco.
Fabrice Garnier no quiere que La Isla Rota se politice. “Hay política en el proyecto, por supuesto. La canción Libertad tiene claramente una dimensión política. La Isla Rota es un proyecto sobre Cuba. Y Cuba no es solamente su régimen. Cuba también es su música, su cultura y su humor; sus barrios, sus familias y sus carencias; sus historias de amor, sus sueños y sus esperanzas".