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MIAMI.- La Organización Mundial de la Salud destaca que entre 1980 y 2014 el número de personas con diabetes se incrementó de 108 hasta 422 millones. Según se proyecta, en el 2030 podría ser la séptima causa de muerte en el mundo.

El reciente Informe Nacional de Estadísticas de la Diabetes, elaborado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), indica que el 9,4% de la población de Estados Unidos tiene diabetes, lo que representa unos 30.3 millones de casos. De esas personas, 7.2 millones no han sido diagnosticadas.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud destaca que entre 1980 y 2014 el número de personas con diabetes se ha incrementado de 108 hasta 422 millones. Como proyecta la OMS, en el año 2030 la diabetes será la séptima causa de muerte a nivel mundial.

La diabetes más común es la tipo 2, que representa entre el 90 y 95% de los casos, siendo la diabetes tipo 1 de muy baja incidencia, pero también la más peligrosa, pues si bien en la diabetes tipo 2 el cuerpo no usa la insulina correctamente, en la tipo 1 no hay producción de insulina, lo cual lleva a los pacientes a depender del suministro de esa esta hormona.

Ahora bien, ¿es posible evitar la aparición de la diabetes tipo 2 aun cuando hay factores genéticos que influyen? La respuesta es sí.

Como explica el doctor Rodolfo Alejandro, especialista en Endocrinología y Metabolismo e investigador en la Universidad de Miami, con un adecuado estilo de vida, aunque haya diabetes en el historial familiar, hay pasos que pueden evitar su desarrollo.

“La diabetes es una enfermedad que lleva al aumento del azúcar, de ahí el nombre, diabetes mellitus. La gran mayoría de los pacientes presentan diabetes tipo 2, pero el tipo 1 solo representa el 5% del total”, dijo el doctor Alejandro. “En la diabetes tipo 2 el paciente produce insulina, pero esta no trabaja bien. Hay un componente genético grande; si un familiar tiene la enfermedad, usted lo puede desarrollar”, aclaró.

Además, puede conducir a otros problemas como la insuficiencia renal, la amputación de los miembros inferiores, la ceguera y el infarto de miocardio.

Como en otras enfermedades, hay factores que predisponen al organismo al desarrollo de la diabetes. “Muchas veces en los pacientes con diabetes tipo 2 esa resistencia a la insulina está acompañada de un aumento de peso y de inactividad. Inicialmente el cuerpo puede producir insulina hasta que llega un momento en el que el páncreas deja de hacerlo”, explicó.

Por eso aconseja mantener un estilo de vida saludable, llevar una dieta baja en grasas saturadas y azúcar. “El sobrepeso nunca ayuda, no comer saludable, fumar, estar inactivo, todo eso contribuye a la resistencia a la insulina y el cuerpo desarrolla la enfermedad. Es una enfermedad crónica y progresiva”, señaló el doctor.

Cuando no hay producción de insulina

Pero, ¿qué ocurre con ese 5% aproximado de pacientes con diabetes tipo 1?

El doctor Alejandro lleva décadas trabajando para perfeccionar el procedimiento de los trasplantes de islotes a través de la investigación en la Universidad de Miami, un centro pionero en este aspecto. En 1985 hicieron este procedimiento por primera vez y desde entonces se han dedicado a la investigación para mejorar los resultados.

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El doctor Rodolfo Alejandro se ha dedicado por muchos años a la investigación de los trasplantes de islotes en la Universidad de Miami.
El doctor Rodolfo Alejandro se ha dedicado por muchos años a la investigación de los trasplantes de islotes en la Universidad de Miami.

Aunque la investigación comenzó a mediados de los años 80, no fue hasta el 2000 que se demostró que era efectivo, “pues se dio la oportunidad de usar medicamentos inmunosupresores nuevos. Un reporte de 2002 demostró que los pacientes intervenidos pudieron descontinuar la insulina”, dijo el especialista.

“En la diabetes tipo 1, como es una enfermedad autoinmune, el cuerpo destruye las células que producen insulina. Investigamos cómo preservar las células que aún no han sido destruidas, con suplementos como vitamina D y Omega 3, que son antinflamatorios bien potentes, y ayudan a pacientes que han desarrollado diabetes en el marco de los seis meses”, comentó.

El doctor añadió que este tipo de diabetes “suele darse en niños y jóvenes cuando dejan de producir insulina, la hormona esencial para controlar el azúcar, que se produce por las células beta, dentro de un grupo de células en el páncreas, lo que llamamos los islotes de Langerhans. En la diabetes tipo 1, por razones inmunológicas y cierta predisposición genética, el cuerpo destruye las células que producen insulina, y los pacientes dependen de insulina para poder sobrevivir. Por eso deben inyectarse muchas veces al día y chequearse los niveles de azúcar constantemente”.

“Por ejemplo, hay algunos adelantos, como las agujas más pequeñas, los dispositivos usan menor cantidad de sangre para chequear el azúcar, o usar un sensor bajo la piel para monitorear la glucosa constantemente. Así que en vez de hacer 10 punciones al día, pueden ser dos en este caso, lo cual ayuda mucho al paciente.

El trasplante de islotes, investigación y esperanza

Parte de su labor en el centro es la búsqueda de una cura permanente “que sería de alguna forma reemplazar lo que se perdió, o sea, trasplantar células que produzcan insulina. Pero el trasplante implica drogas o medicamentos inmunosupresores para prevenir el rechazo de tejidos, y eso afecta al paciente”, señaló.

“Los pacientes con diabetes tipo 1 que son candidatos a este trasplante representan de un 3 a 5% del total. Lo que hacemos es extraer del páncreas ese grupo de células, esos islotes que producen insulina, y eso se trasplanta al hígado del paciente, que mejora su control metabólico. Algunos de ellos no necesitan más insulina, otros requieren una cantidad pequeña”, comentó el especialista.

Este tratamiento se encuentra en estado de investigación en EEUU, pero en Canadá y Europa ya se considera una opción clínica.

“El trasplante de islotes está regulado por el Food and Drug Administration (FDA), que requiere evaluación previa, estudio clínico del paciente, consulta a un comité de ética y entonces se realiza la intervención”, añadió.

El sueño del doctor, y del equipo que trabaja a diario con él, es hacer el procedimiento lo menos dañino posible y lograr que sea aprobado por los seguros. Otra parte de la investigación busca conseguir células que produzcan insulina a partir de células madre.

Por último, el doctor destacó la importancia de moverse constantemente dentro del tratamiento.

“Cuando el paciente va a ver al doctor cada tres meses tiene que cambiar el plan, el tratamiento tiene que ser proactivo, no quedarse con un mismo plan por mucho tiempo. Hay que evaluar cuán efectivo ha sido el tratamiento y si hay progreso”.

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