MIAMI.- La investigación suele medirse por resultados de laboratorio, pero ella ha logrado algo más valioso: conectar la química con problemas concretos y con necesidades reales. Su trayectoria profesional se ha construido alrededor de una idea clara: la ciencia no solo debe explicar, también debe servir. Con esta visión la colombiana Paola Valencia, se ha destacado en el desarrollo de soluciones para el tratamiento de aguas residuales, en la divulgación científica internacional, en la participación en escenarios académicos dentro y fuera de Colombia y en una experiencia de investigación en Europa que marcó un antes y un después en su carrera.
Uno de los aportes más significativos de Paola Valencia ha sido el desarrollo de procesos económicos para el tratamiento de aguas residuales, una línea de trabajo que responde a una preocupación ambiental y también social. En su propio balance profesional, este logro ocupa un lugar central porque parte de una realidad concreta: muchos de los materiales que se usan de manera habitual en estos procesos no solo son costosos, sino que además hoy generan inquietud por sus posibles efectos nocivos. “Con mi método de tratamiento me aseguré que fuera apta para irrigar las plantas de consumo animal”, afirma. Su trabajo, enfocado en encontrar opciones más accesibles y viables, plantea una contribución importante para sectores que requieren soluciones efectivas sin depender de tecnologías inalcanzables o de insumos de alto costo.
Ese compromiso con una química aplicada y útil encontró además respaldo en la investigación internacional. Uno de los momentos más determinantes de su carrera fue la estancia de investigación que realizó en la Universidad de Salerno, en Italia, donde trabajó junto a ingenieros ambientales para profundizar en el uso del hierro cerovalente en el tratamiento de aguas residuales de la industria textil. La experiencia le permitió acceder a análisis que no estaban disponibles en su entorno académico en Colombia y, al mismo tiempo, validar con mayor solidez los hallazgos de su trabajo. Como ella misma lo resume, “aquella experiencia no solo confirmó la solidez de mi investigación, sino que me permitió desarrollar un método económico y accesible”. No se trató solo de una movilidad académica, sino del punto cumbre de un proceso de formación científica que fortaleció su perspectiva técnica y amplió el alcance de su trabajo.
La proyección internacional de Paola Valencia también se consolidó con la publicación de un artículo científico en inglés, derivado de una tesis escrita en ese mismo idioma. Para ella, publicar significó abrir la puerta a una conversación más amplia con la comunidad científica. “De esta manera se pudo dar a conocer los resultados obtenidos, no solo a nivel nacional, sino internacional”, señala. En una carrera académica, la publicación científica no es solo una meta curricular: es una forma de validar el conocimiento, compartirlo y permitir que otros investigadores lo discutan, lo contrasten y lo proyecten. En ese sentido, su artículo representa un paso importante en la consolidación de una voz propia dentro de su área de trabajo.
A ello se suma su participación en eventos nacionales e internacionales, donde presentó resultados de investigación en Colombia y en Perú, en el marco de simposios y congresos. Esa presencia en espacios académicos especializados habla no solo de la calidad de sus hallazgos, sino de su capacidad para comunicar ciencia, defender sus resultados y dialogar con otros expertos. La investigación adquiere un nuevo valor cuando sale del laboratorio y entra en conversación con otros contextos, otras preguntas y otras miradas. Paola Valencia ha entendido bien esa dimensión de la vida científica.
Su trabajo ha recibido además reconocimiento. Obtuvo el primer puesto en modalidad póster en la Primera Jornada del Grupo de Catálisis de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, en un evento donde la investigación fue evaluada por jurados nacionales e internacionales, incluidos expertos de México y de la misma universidad. Este logro no solo destaca la calidad de su propuesta investigativa, sino también su capacidad para presentar de forma rigurosa y convincente el valor de su trabajo ante una audiencia especializada.
Pero su trayectoria no se agota en la investigación. Otro de los capítulos que Paola reconoce como fundamentales ha sido la docencia. “Nunca creí ser profesor, pero se me dio la oportunidad”, recuerda. Lo que comenzó como un reto terminó convirtiéndose en una experiencia formativa profunda, tanto en lo profesional como en lo humano. Asumir la enseñanza, especialmente con adolescentes, le exigió desarrollar sensibilidad, paciencia y capacidad de adaptación. “Al final solo hay que saber o entender cuáles son los intereses de cada uno para enfocar la enseñanza hacia donde a ellos les interesa”, dice. Esa reflexión revela una visión de la educación que va más allá de transmitir contenidos y que entiende el aula como un espacio de conexión y orientación.
Visto en conjunto, el recorrido de Valencia muestra una profesional de la química que ha sabido integrar investigación, aplicación práctica, visibilidad académica y compromiso con la formación. Sus logros no responden a una sola dimensión del éxito profesional. Están en la ciencia que produce conocimiento, en la investigación que busca alternativas más accesibles, en la publicación que amplía fronteras, en los escenarios donde comparte sus resultados y en la enseñanza que transforma experiencias en aprendizaje. Su carrera se perfila como la de una química que no se limita a estudiar los procesos, sino que trabaja para que esos procesos tengan impacto real en el entorno.