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“Los comunistas son muy predecibles en su proceder. Pero sus opositores parecen no aprender a predecirlos: actúan como quien se sienta a una mesa de póker sabiendo que le trampean, mostrándose además como si estuviese contento, como si eso no pasara o le pasara a otro en otra parte. Pues de lo contrario, darse por trampeado le dejará la única opción, al menos la única honrosa, de trancar el juego y virar la mesa al revés”, dijo a DIARIO LAS AMÉRICAS el escritor y periodista cubano Armando de Armas, exiliado en Miami desde hace más de veinte años. Y acotó:

“En el fondo, es un panorama bastante patético. Observemos si no el caso cubano, donde algunos disidentes sueñan aún, a pesar de todo, con la vía electoral para desalojar la dinastía marxista de los Castro, instaurada en el poder desde 1959”.

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Los comunistas respetan las elecciones cuando ganan

Esta es la primera parte de un intenso diálogo con el autor de Mitos del antiexilio y Los naipes en el espejo, entre otros libros de ensayos, novelas y relatos.

A propósito de las recientes elecciones en el Ecuador, comentó De Armas: “Los comunistas, y otros de la izquierda en general, sólo respetan las elecciones en caso de ganar. Y no hay que esperar desalojarlos del poder por esa vía. Cuando convocan elecciones es para ganarlas o ganar tiempo en el poder. Nunca para entregarlo si pierden. La democracia deviene para ellos un medio para imponer la dictadura. Por ello, lamentablemente, no me tomó por sorpresa el fraude en Ecuador el pasado 2 de abril. Es una práctica de estos regímenes”.

“Y no es algo nuevo. Es el famoso Camino de Yenán, que denunciara en su antológico libro el escritor peruano Eudocio Ravines [The Yenan way, Nueva York, 1951, también traducido al castellano como La gran estafa, Santiago de Chile, 1954] con sus frentes populares que dieron la victoria en España a los republicanos en 1936, en Chile al socialista Salvador Allende en 1970 y en Venezuela al también socialista Hugo Chávez en 1998”, manifestó el autor de lúcidos análisis históricos, sociales, políticos y culturales, licenciado en filología por la Universidad Central de Las Villas.

Un problema de método, pero no de esencia con el comunismo

“Lo que debe hacer el pueblo ecuatoriano es tomar las calles, paralizar el país, procurar alianzas con las fuerzas militares que aún no hayan sido adoctrinadas con la ideología del comunismo o compradas con prebendas. No pueden dejar que esos embusteros gobiernen y ganen más tiempo en el poder”, alertó el ensayista, convencido de que si los ecuatorianos “no actúan con premura y determinación, les espera una larga tiranía como la cubana, o como la venezolana ya, sin nada en el horizonte que razonablemente dé una señal de su fin”.

“El comunismo es de una índole tal que los pueblos han de extirparlo rápido y radicalmente, en dos o tres años como máximo, tal como hicieron los españoles con Francisco Franco o los chilenos con Augusto Pinochet. De lo contrario, han de acostumbrarse a morir o languidecer en una larguísima tiranía con la complicidad o la indiferencia del mundo que, en su mayor parte, tendría a lo sumo un problema de método, pero no de esencia con el comunismo”, aseveró el autor de los libros de relatos Mala jugada (Miami, 1996 y The Write Deal, 2012) y Carga de la caballería (Miami, 2006). Y agregó:

“Los regímenes comunistas disfrazados de democracias, efectivamente son muy peligrosos porque van mimando el organismo social de un país dado, sin prisa pero sin pausa. Con sus peones van copando puestos claves de la burocracia, la enseñanza, la cultura, los medios de prensa, la Iglesia (ojo con el Papa Francisco), el Ejército, la Policía, los servicios de inteligencia, el fisco (miremos el escándalo, que en su momento denunciamos, que ha estallado ahora sobre cómo la administración Obama habría ordenado a funcionarios del Servicio de Rentas Internas penalizar con más impuestos a grupos de ideología conservadora) y la Justicia (el caso del senador estadounidense Bob Menéndez, demócrata por cierto, acosado judicialmente, según ha declarado, por oponerse al acuerdo nuclear con Irán y al restablecimiento de relaciones con la dictadura cubana de la Casa Blanca bajo Obama). Y yéndonos a Europa, el caso de mi editor italiano Armando Verdiglione y su esposa Cristina Frua De Angeli condenados a nueve y siete años de cárcel en un oscuro proceso judicial, acusados de evasión de impuestos, pero cuya verdadera culpa es haber promovido un movimiento cultural alternativo donde destacaron importantes pensadores de la derecha tanto del Oriente como del Occidente”.

“Y luego que obtienen todo esto, es punto menos que imposible de detener la deriva socialista. Pues, paradójicamente, para poder desalojar de sus posiciones a los que han venido a destruir la democracia, hay que usar métodos antidemocráticos. Veamos el empantanamiento en que ha caído la administración Trump, cómo podría arreglar un sistema que el mismo ha reconocido que está roto, minado hasta la médula diría yo, con los métodos democráticos al uso”, expuso.

“El punto es que EEUU ha sido por más de doscientos años una República constitucionalista y no una democracia, más bien ha sido un fenómeno único de libertad y de progreso en el mundo, no por la democracia, sino por sus sabias prevenciones contra la democracia entendida como dominio de las mayorías, pero eso va siendo cada vez menos y cada vez más está bajo ataque de sonsos y sociatas, en esto es clave el sistema de Colegio Electoral impuesto por los padres fundadores y que ahora alegremente se quieren cargar. ¿Quién no ha oído por ahí esa docta imbecilidad o mala intención que asegura que Trump no es un presidente legítimo porque no ganó con el voto popular sino con el electoral? ¿O que la Constitución americana está obsoleta y que hay que reformarla? ¿No nos recuerda eso a Chávez o Correa y sus reformas constitucionales?”, señaló.

DIARIO LAS AMÉRICAS publicará próximamente la segunda parte de esta conversación con Armando de Armas.

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