viernes 27  de  febrero 2026
JUSTICIA

Autoridades de Francia investigan a familia Al Fayed por trata de mujeres

A finales de 2024, la policía londinense anunció que 90 mujeres acusaban a Mohamed Al Fayed de agresiones sexuales y violaciones desde 1977 a 2014

PARÍS.- La justicia de Francia investiga si Mohamed Al Fayed, propietario de los almacenes Harrods y padre de un novio de Lady Di, estuvo implicado en una red de abusos sexuales, como afirman las abogadas de mujeres que lo comparan con el delincuente sexual Jeffrey Epstein.

Varias mujeres han sido interrogadas sobre esto en la capital francesa.

Una de ellas es Kristina Svensson, empleada del hotel de 5 estrellas Le Ritz en París, propiedad de Al Fayed, del que fue asistente de 1998 a 2000.

"Cada vez que me veía, me agredía", contó a AFP.

El egipcio Mohamed Al Fayed, fallecido en 2023, no fue procesado en vida.

A finales de 2024, la policía londinense anunció que 90 mujeres lo acusaban de agresiones sexuales y violaciones a lo largo de más de 35 años, de 1977 a 2014.

Las querellantes critican la investigación británica y depositan sus esperanzas en la justicia parisina, para esclarecer si esta red que también se habría extendido a Francia.

Rachael Louw tenía 23 años cuando fue enviada al yate de Salah Fayed, hermano de Mohamed Al Fayed, en la Costa Azul.

Fue interrogada el 10 de febrero por la oficina francesa especializada en la represión de la trata de personas, la OCRTEH.

Esta mujer de 54 años confesó a AFP que sintió "alivio".

"La justicia francesa avanza mucho más rápido y no minimiza lo que nos ha pasado, a diferencia de los investigadores del Reino Unido", declaró.

Al abrir, en 2025, una investigación por trata agravada de personas, proxenetismo y violaciones, la fiscalía de París "muestra que considera las agresiones en su conjunto y que no tiene miedo de atacar a un sistema organizado", estima Louw.

"Como carne" para "consumir"

Louw era vendedora en Harrods cuando Mohamed Al Fayed la vio.

En el verano de 1994, Louw tuvo una visita "previa a su contratación en la oficina del presidente de Harrods".

Examen pélvico, citología, "control mamario exhaustivo", test VIH, la cita fue mucho más allá de lo que se suele hacer para un contrato.

Y no se mantuvo en secreto.

En el informe dirigido a Harrods que la AFP pudo consultar, el médico precisó que Rachael había perdido recientemente a su madre, tomaba la píldora, tenía un novio, y que su higiene personal era "excelente"...

"Es un médico que acepta enviar información confidencial para dar armas al violador", acusa la abogada Eva Joly, que representa a Louw, Svensson y a sus compañeras Caroline Joly y Agathe Barril.

"Estas jóvenes eran como carne, de la que se quiere saber si es buena para consumir", añade Joly.

Louw cree que la justicia francesa "ha puesto las palabras adecuadas" sobre estos exámenes, considerándolos como posibles violaciones.

Después de este cribado médico, se organizaron varios encuentros con Salah Fayed, fallecido en 2010, en su residencia en Park Lane.

Louw afirma que él la drogó una vez, con "una mezcla de crack y cocaína", y la agredió sexualmente.

Louw se sintió entonces "atrapada". Pero "como Salah Fayed no volvió a hacerlo", ella creyó que todo iría bien y aceptó convertirse en su asistente en Francia.

"Como una tortura"

La enviaron en un avión privado. En el yate del multimillonario, el personal le confiscó el pasaporte. "Nada" era como ella se había imaginado.

"Contaba con organizar los días de Salah Fayed, pero solo se esperaba de mí que estuviera constantemente con él", relató.

Louw asistió con Salah Fayed a cenas con invitados mayores y adinerados, acompañados de "chicas jóvenes". "Había mucho contacto físico".

Aislada en este yate, donde el personal tenía "prohibido hablarle", logró contactar con su novio, empleado en Harrods.

"Se enteraron y lo despidieron", afirma.

Recuerda que una noche, Salah Fayed entró en su cama.

"Me desperté y dije: ¿Qué estás haciendo?" Y él me respondió: 'Me siento solo'. Me quedé petrificada toda la noche, sin dormir. Era como una tortura. Estaba aterrorizada de que pudiera interpretar un movimiento como una invitación a tocarme".

Otro día, Salah Fayed la llevó a Saint-Tropez a la mansión de Mohamed.

"Había una chica pelirroja, que parecía más joven que yo. Mohamed la besó. Me pidió que dejara de mirarlos y no recuerdo nada después. Si fui drogada o no, no puedo afirmarlo con certeza", dice Louw.

La joven se sintió todavía más entrampada cuando Salah Fayed le anunció que pensaba llevarla en una nueva lancha rápida.

"Solo había una habitación... Supe que si subía a ese barco, nada bueno iba a pasar".

Entonces entró en pánico y llamó a Air France para reservar el primer vuelo.

Salah Fayed se enfadó mucho cuando ella le pidió su pasaporte, pero se lo devolvieron, relata. "Se enteró de que yo había avisado a mis compañeros de piso".

A su vuelta, Louw bloqueó sus recuerdos para "sobrevivir".

"Él se reía"

¿Por qué presta testimonio treinta años después?

Pensaba estar condenada al silencio por un acuerdo de confidencialidad firmado cuando la contrataron pero se sintió conmocionada por un documental de la BBC sobre los Al Fayed, emitido en septiembre de 2024.

"Tomé conciencia de lo que había formado parte, y de hasta qué punto podría haber sido peor, si no hubiera tenido la suerte de poder escapar... Hablo porque debe haber un costo para los criminales, para no seguir alentando a los siguientes".

"Si nosotras las mujeres no denunciamos, nos convertimos en cómplices de nuestra propia opresión", insiste Louw. "Los hombres poderosos nunca cambiarán un sistema que les beneficia".

Después de la muerte de Mohamed y Salah, las demandantes esperan que la justicia pueda encontrar cómplices que hayan permitido que este sistema existiera.

¿Quién organizaba los transportes? ¿Y el alojamiento?

"Cada elemento es útil para la investigación", estima Svensson, que invita a "víctimas y testigos" a hablar con los investigadores parisinos.

Esta sueca llegó a Francia en 1993. Una agencia de trabajo temporal consiguió que la contratara el Ritz, propiedad de Al-Fayed.

Se suponía que iba a ser su asistente, para ayudarlo a gestionar sus asuntos, después de la muerte de su hijo Dodi Al Fayed y de la princesa Diana. Todo indicaba que sería un empleo prestigioso.

Pero en la entrevista de trabajo en el Ritz, las preguntas se enfocaron en su apariencia. Incluso le dijeron que parecía el "doble" de la esposa de Al-Fayed.

El Ritz luego la envió a Londres. Se llevó su currículum pero Al-Fayed "no estaba interesado en ello".

"Solo me hizo preguntas personales. Fui sometida a un examen ginecológico obligatorio, en el que creo que me drogaron", cuenta.

Posteriormente vio en varias ocasiones a Al-Fayed, siguiendo el mismo patrón.

Ella permanecía largas horas en una habitación, sin instrucciones, hasta que Al Fayed entraba.

Hoy, Svensson describe las agresiones sexuales y los intentos de violación durante los cuales "él se reía".

"Micrófonos y cámaras"

¿Por qué se quedó?

"Esperaba que con el tiempo, él se daría cuenta de que no estaba interesada en él y que me tomaría en serio", explicó a la policía.

"Era extranjera, sin familia ni red en el país, sin ningún conocimiento en derecho laboral, y no tenía a nadie en quien confiar financieramente si dimitía".

Svensson se compara a "un producto de lujo entre otros", que Al-Fayed quería poseer. "Una muñeca en una estantería", bien vigilada.

El personal "le advertía" que había "micrófonos y cámaras por todas partes en el Ritz".

En la mansión de Saint-Tropez, ella afirma que el ama de llaves le recomendó bloquear la puerta de su habitación por la noche.

El Ritz afirma estar "profundamente entristecido por los testimonios y las acusaciones de abuso" que "considera con la mayor seriedad, y está dispuesto a cooperar plenamente con las autoridades judiciales".

"La seguridad y el bienestar de nuestros colaboradores, visitantes y clientes constituyen nuestra prioridad absoluta", añade el palacio de la plaza Vendôme.

Para las abogadas de las dos mujeres, estos testimonios delinean los contornos aún oscuros de un "sistema poderoso", que se asemeja en "numerosos aspectos" al establecido, en la misma época, por el delincuente sexual Jeffrey Epstein entre París y Estados Unidos.

"Como en el caso de Epstein, en los Fayed hay un consumo frenético de jóvenes mujeres y un sistema organizado para conseguirlas. El esquema es el mismo: selección de jóvenes mujeres vulnerables, transporte, alojamiento, aislamiento y el dinero, que sirve para intimidar o para infiltrarse", explica Joly.

Los hechos podrían haber prescrito pero a veces se abren investigaciones para buscar posibles víctimas de casos que no hayan prescrito. "Sólo estamos al principio de la reconstrucción del rompecabezas en Francia", afirma la abogada.

FUENTE: AFP

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