domingo 29  de  enero 2023
RESEÑA

Charles Bukowski y su "enfermedad de escribir"

El libro "La enfermedad de escribir" reúne una exquisita selección de cartas en las que el escritor Charles Bukowski habla sobre la creación literaria

Diario las Américas | GRETHEL DELGADO
Por GRETHEL DELGADO

MIAMI.- “Los únicos escritores que lo hacen bien son los que escriben para no enloquecer”, señaló Charles Bukowski en una de sus cartas, reunidas en el libro La enfermedad de escribir, editado por Anagrama y una joya para los amantes de la vida y la obra del autor. Al investigador Abel Debritto le debemos este compendio donde el lector encontrará correspondencia inédita del escritor, así como muchos de sus dibujos, otra faceta creativa con la que podía contar muchas historias.

Desde 1945 y hasta 1993, las cartas escritas por Bukowski ofrecen una mirada a su forma de ver la escritura, una actividad profundamente vital que hacía porque el cuerpo le mandaba, como un dictado urgente, y disfrutaba por encima de otros dos placeres, beber alcohol y escuchar música clásica. En efecto, en 1987 dijo en una entrevista: “Si me paso una semana sin escribir, enfermo. No puedo caminar, me mareo. Me tumbo en la cama y vomito. Me levanto por la mañana con arcadas. Necesito escribir”.

Como afirma la nota de la editorial Anagrama, este libro es “un volumen rebosante de opiniones contundentes y sagaces reflexiones literarias, imprescindible para fans de Bukowski y para cualquiera interesado en el proceso creativo de un escritor”.

Hay cartas “a editores de revistas, a su editor, John Martin, a escritores como Henry Miller, Lawrence Ferlinghetti o Hilda Doolittle, a críticos y amigos. En ellas reflexiona con agudeza sobre el proceso de escritura y nos permite adentrarnos en las entrañas del negocio editorial”.

Se trata de un “estimulante recorrido autobiográfico que nos descubre a un Bukowski matizado, más allá del arquetipo; a un autor volcado de forma obsesiva en la escritura, con un sólido bagaje de lecturas y una visión muy clara de sus planteamientos, que le lleva a quejarse de algunos intentos editoriales de domesticar su estilo áspero y directo”.

Bukowski se muestra tan crudo y frontal como en su literatura, “lanza pullas feroces contra los beats (Ginsberg y Burroughs), los poetas del Black Mountain College, Hemingway o el mismísimo Shakespeare”.

El libro brinda un interesante modo de conocer cómo el autor asumía el fracaso, por ejemplo, ante tantas negativas de revistas a las que presentaba sus relatos y poemas. Las cartas enviadas a esas revistas son, por sí mismas, materiales literarios y honestos, donde la biografía se cuela inevitablemente.

Sus cartas están escritas desde el dolor, la resaca o la ebriedad, pero siempre desde la vibración creativa, pero una natural, no impostada. Este desahogo epistolar cuenta muy bien cómo era el autor, aunque en su caso es notable una cruda sinceridad: autor y escritor eran un mismo cuerpo, no dos estancias vecinas.

Lejos de ser un escritor de salón que trabaja desde cierta comodidad, Bukowski experimentó un agitado camino laboral, como él mismo cuenta en una de sus cartas: “Trabajé por 17 dólares a la semana en Louisiana y me despidieron porque pedí un aumento de 2 dólares semanales. Eso fue en 1941. He trabajado en mataderos, de lavaplatos, en una fábrica de fluorescentes, he colgado pósters en el metro de Nueva York, he fregado vagones de mercancías y limpiado los vagones de pasajeros; he sido reponedor, expedidor, cartero, vagabundo, encargado de gasolinera, encargado del coco en una fábrica de tartas, camionero, encargado en una distribuidora de libros, transporté sangre y apreté gomas elásticas para la Cruz Roza; he jugado a los dados, he apostado a los caballos, he sido un loco, un idiota”.

Para resaltar su aversión a ser considerado un escritor como los demás, destacó en una carta que “me mantengo bien lejos de los escritores”. Y añadió: “joder, no hacen más que quejarse, cotillear, lloriquear y vivir del cuento”. Aunque tuvo excepciones y mostró su admiración por Céline, Fante, Dostoievski, Sherwood Anderson y otros pocos.

Sin duda este libro nos ofrece la posibilidad de acercarnos a una faceta más íntima y sincera de Bukowski, que escribía rozando la autodestrucción y que tantos admiradores y detractores ha sumado.

Más sobre el autor

Charles Bukowski (1920-1994) fue el último escritor «maldito» de la literatura norteamericana. En Anagrama se han publicado sus seis novelas, Cartero, Factótum, Mujeres, La senda del perdedor, Hollywood y Pulp; seis libros de relatos, Escritos de un viejo indecente, Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones, La máquina de follar, Se busca una mujer, Música de cañerías e Hijo de Satanás; los libros autobiográficos Shakespeare nunca lo hizo y Peleando a la contra; los diarios de El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco; el libro de entrevistas con Fernanda Pivano Lo que más me gusta es rascarme los sobacos; los textos reunidos en Fragmentos de un cuaderno manchado de vino. Relatos y ensayos inéditos (1944-1990) y Ausencia del héroe. Relatos y ensayos inéditos (1946-1992), así como su biografía Hank. La vida de Charles Bukowski, de Neeli Cherkovski.

Embed

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar