“Nosotros desarrollamos colecciones de piezas emocionales porque diseñamos para la gente que sabe que la moda no es una necesidad, sino una emoción. Todo el mundo puede vivir sin moda. Pero la gente también necesita emociones. Entonces tratamos de seducirlos a través de un lenguaje avanzado de moda, de vestuario, que se basa en nuestra genética: el uso del color y la fusión de materiales”, agregó sobre su concepto de la moda.
Para el diseñador, ser luz hoy en día podría ser sinónimo de romper los patrones y símbolo de energía, de ahí surgió la idea de cómo titular su nueva propuesta para el otoño-invierno 2026.
“Siempre ponemos un título irónico. Esta vez, We on the Light, (Somos la luz), porque el hilo conductor en la colección son las distintas intensidades de brillo para crear ese lenguaje emocional. Ser luz significa tener energía, de alguna manera, salir de lo establecido”, dijo.
La colección
En We Own the Light sobresalen la fusión de tonos metalizados con el fucsia o el azul cobalto.
“El color siempre está presente en nuestras colecciones, trabajamos con mezclas de colores. Pocas veces hacemos una pieza de un único color. Siempre fusionamos colores y el trabajo de fusionar colores es un poco el de la coctelería. A base de la experiencia sabes qué colores funcionan con otros y en qué dosis. También nos gusta experimentar con matrimonios imposibles, fusiones cromáticas que en principio parece que no van a funcionar, pero al final sí acaban teniendo una aceptación. Y en este caso también la fusión de colores está apoyada también en el uso de texturas brillantes”, expuso.
“También empleamos colores metalizados, por ejemplo, el fucsia metalizado, el azul cobalto metalizado, o el tono petróleo. Existen los dorados y los plateados, que son clásicos. De alguna manera puedes metalizar todos los colores con la tecnología, que es el gran actor de la moda de hoy, porque permite crear nuevos lenguajes a base de materiales que antes no existían, que antes no era posible utilizarlos”.
En cuanto a los tejidos o las tecnologías que destacan en la confección de estas piezas, destaca lo convencional.
“En la fusión de materiales, que también es parte de nuestra genética, mezclamos materiales convencionales, como el algodón, la lana, la seda, con fibras muy tecnológicas para crear este maridaje de extremos; lo más artesanal con lo más avanzado tecnológicamente. Y de ahí sale este nuevo lenguaje emocional y avanzado”, dijo.
Pero ¿cómo se equilibran estas prendas de otoño-invierno en términos de creatividad y comodidad?, a esta interrogante respondió:
“No, la funcionalidad existe y la comodidad también. Este es un aspecto práctico de nuestra colección, pero la emoción la conseguimos fusionando colores y materiales que, en principio, son poco habituales. También, con formas experimentales para darle unos volúmenes y una arquitectura totalmente nueva a las piezas”.
En tiempos en los que se vive tan de prisa, We Own the Light transmite optimismo, aunque para Custo Barcelona la moda sirve para expresar personalidad, sea cual sea.
“Esta colección dialoga con el momento actual creando una emoción en positivo, no una emoción en negativo como podría ser la tristeza. Yo creo que la moda es una manera de expresar individualidad. De alguna manera, también se puede expresar pesimismo con la moda, depende de los códigos que utilices. Pero nosotros tratamos de expresar entusiasmo, alegría y positividad”, afirmó.
El diseñador describe al portador de sus prendas como alguien jovial que desafía el paso de los años.
“Creo que es una persona que le gusta expresar su personalidad, su individualidad, alguien joven de espíritu, que se mantiene al margen de la edad biológica que pueda tener. Alguien que se niega a envejecer. Hay gente joven a los 80 años y hay gente vieja a los 30. Queremos provocar entusiasmo, alegría, pero todo envuelto en un trabajo estético. Valoramos mucho la armonía, lo estético, lo coherente con el momento, estilísticamente hablando”, expuso.
“Trato de serlo y tengo la suerte de que este trabajo, a pesar de que hace 45 años que lo hago, me sigue entusiasmando. Es como estar casado hace muchos años y seguir enamorado de tu pareja. A mí me pasa eso: sigo enamorado de mi trabajo”, respondió a la pregunta de si se considera una persona entusiasta y de espíritu joven.
Identidad y constancia
We Own the Light esta compuesta por 67 prendas, 45 para el armario femenino y 22 para el masculino, que la firma ya presentó en las pasarelas de Madrid, Milán y Barcelona. El próximo desfile será en Casa de Campo Fashion Week, en República Dominicana, el 5 de junio. Adelantó que ya prepara su próxima colección.
“Ya he empezado a trabajar en la siguiente. Nuestro trabajo se va solapando, una colección con la siguiente. No paramos nunca, porque de alguna manera esto es un proyecto que tiene una dirección marcada. Es un camino que hay que recorrer hasta que seamos capaces de continuarlo y de mantener el entusiasmo y las ganas de trabajar. Y ya ese camino está marcado con nuestra identidad”.
Sobre cómo la actualidad se refleja o afecta al mundo de la moda, comentó:
“Hablando del momento social, está un poco revuelto y cada día parece que está un poquito más revuelto. Entonces, la moda puede que esté un poco afectada por todo lo que pasa, aunque nosotros tratamos de ser muy rigurosos y blindarnos respecto a la realidad. Nos gusta ser muy coherentes y disciplinados en mantener intacta nuestra genética”.
A los jóvenes aspirantes a diseñadores de moda les aconseja ser auténticos.
“Lo más importante, creo yo, en un proyecto de moda, es crear una identidad propia, no ser uno más en el mercado. Y eso se consigue trabajando, apostando por una visión. Y a pesar de que los resultados no lleguen cuando quieres, mantener esa visión. Tener una identidad es fundamental en la moda”, exhortó.
“Y no digo que sea sencillo, pero es esencial conseguirlo para realmente ser un buen pilar en la industria de la moda”.
Recordó cómo Custo Barcelona logró establecerse, solidificarse y mantenerse relevante cuatro décadas después.
“Nosotros lo logramos porque cuando empezamos, hace ya mucho tiempo, nos dimos cuenta de que había una gran oportunidad en el uso del olor. Hace 45 años había una paleta de colores muy reducida. Fuimos muy respetuosos con esa oportunidad y desde entonces hemos fundamentado nuestra identidad en el uso del color y la fusión de materiales. Y, con el tiempo, nos hemos dado cuenta de que crear piezas emocionales también apuntaba a nuestra identidad”.