Por Jaime Masó Torres
Yardis Cruz tiene varios propósitos por cumplir: seguir honrando el apellido de su tía-abuela, Celia Cruz, una de las artistas pop latinas de todos los tiempos
Por Jaime Masó Torres
Hacía un año y tres meses había llegado a Madrid cuando se presentó en Got Talent, la versión española del formato televisivo creado por Simon Cowell. Ninguno de los cuatro jueces conocía de su formación, pero sí coincidieron al elogiar el dominio de su voz. Para aquella primera actuación (sin llegar a la final) no cantó ni un tango, ni una guaracha, aunque podía hacerlo por derecho propio. Para despejar las dudas interpretó Yo soy una mujer, el conocido tema de Jesús Rafael compuesto para Maggie Carlés e incluido en el disco Canto, amo, sueño de 1998.
"Tuve buena aceptación del público y el video se hizo viral en las redes. Sinceramente yo no soy una cantante de concursos, pero son plataformas importantes para los artistas. A partir de ahí me llamaron para un certamen de belleza en Madrid y también participé en la Gala de los Premios Venus Clinic", cuenta Yardis García, quien ha sustituido su primer apellido por el emblemático Cruz, una suerte de amuleto de la buena suerte.
Nacida en La Habana, Yardis viene de una familia con pedigrí musical:
"La figura principal siempre fue mi tía-abuela Celia Cruz, por eso cuando desde niña cantaba, encima de la mesa en el patio de la casa, me decían que sería la próxima cantante de la familia, tenían adoración conmigo. Mi abuela, Elena Aurora García Alfonsoprima hermana de Celia también fue cantante, aunque no desarrolló una carrera", recuerda.
Si bien no pudo estudiar música desde la infancia, la familia de Yardis hizo todo lo posible para que la niña alcanzara sus metas: desde un coro infantil hasta recibir clases particulares de piano y luego de canto con la respetada profesora Gladys Puig (1932-2021). Todos los esfuerzos se centraron en su formación que perfeccionaría durante dos años en la escuela de instructores de arte.
"No me gradué, abandoné la carrera en el segundo año, eso sí, con muy buenas notas. No me gustaba la idea del magisterio, pero aprendí sobre historia de la música, solfeo, guitarra… Automáticamente supe de la convocatoria para ingresar en la Academia Nacional de Canto Mariana de Gonitch y por suerte pude matricular", dice.
Graduada en 2011 en dicha Academiafundada a mediados de la década del cuarenta Yardis siguió su trabajo con el quinteto vocal Voces Negras interpretando negro spirituals y otro grupo de canciones popularizadas por Aretha Franklin, Elena Burke y Moraima Secada. Avalada como solista-vocalista, paulatinamente, fue encontrando otros espacios hasta llegar al inicio de esta historia.
"Emigrar no es nada fácil, ni tampoco insertarse en la sociedad en cuestiones laborales. En Cuba vivía del canto y aquí me saqué una formación profesional como auxiliar sociosanitaria, un trabajo flexible que me permitiera el cuidado de mi hija", explica.
Concentrada en su carrera musical, Yardis Cruz, como ya se le conoce, tiene varios propósitos por cumplir: seguir honrando el apellido de su tía-abuela: una de las artistas pop latinas de todos los tiempos cuyo centenario celebramos en este 2025 y, como lo cantó la propia Celia, poder expresar con su voz lo que lleva por dentro”.
Al final del diálogo, cuando le pregunto por algún tipo de definición, no se corta al asegurar:
"Soy una cantante todo terreno, tuve una formación tan amplia que lo mismo te hago desde una ranchera hasta la salida de Cecilia Valdés. Quizás sea mejor en una cosa más que en otra, por supuesto, pero no me gusta casarme con ningún género", concluye.
