martes 17  de  marzo 2026
ARTES VISUALES

El terror de la mafia, retratado por Letizia Battaglia, se exhibe en Brasil

La muestra recopila imágenes de los históricos arrestos de los capos de la organización criminal en la época, de los cadáveres de sus víctimas postrados en el suelo o de sangre vertida donde minutos antes hubo un cuerpo

SAO PAULO.-Una imagen en blanco y negro del rostro de una joven cubierto de tal forma que sólo se le ven los ojos es, para Paolo Falcone, comisario de la exposición, "una metáfora de toda la muestra" de fotografías de la reportera gráfica italiana Letizia Battaglia que abrió sus puertas este sábado en Brasil.

"Letizia siempre dijo que su aproximación a la fotografía es como la mirada de un niña", explicó el comisario de la muestra "Letizia Battaglia: Palermo", que reúne en el Instituto Moreira Salles de la ciudad brasileña de Sao Paulo unas 90 obras de la fotógrafa conocida por retratar la guerra de la mafia siciliana en las décadas de los setenta y ochenta.

"Pero no era ninguna niña", bromea el comisario antes de abandonar la explicación sobre el rostro infantil para pasar a la de la crudeza de la siguiente fotografía, que muestra el velatorio en 1978 de Guiseppe Impastato, un joven comunista que, a pesar de ser hijo de un mafioso, militaba contra la organización, lo que terminó costándole la vida.

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Paolo Falcone, comisario de la exposición
Paolo Falcone, comisario de la exposición "Letizia Battaglia: Palermo" cuenta detalles sobre la muestra, que reúne desde este sábado 27 de abril, en el Instituto Moreira Salles de Sao Paulo, unas 90 obras de la fotoperiodista italiana.

Como estas, unas 90 fotos en blanco y negro del mismo tamaño cuelgan del techo ordenadas en más de una decena de filas, de forma que todas ganan la misma relevancia en el espacio de la galería.

Falcone explicó a Efe que esta disposición forma "un bosque, una polifonía" de las diversas realidades de aquella época en la ciudad de Palermo, donde el comisario nació y creció.

"Porque no todo era la mafia", reclama el comisario, quien insiste en que de igual forma tampoco le gustaría que Battaglia quede etiquetada como "la fotógrafa de la mafia".

Las imágenes de los históricos arrestos de los capos de la organización criminal en la época, de los cadáveres de sus víctimas postrados en el suelo o de sangre vertida donde minutos antes hubo un cuerpo se entremezclan con otras de alegres fiestas de la alta sociedad de Palermo o de rostros felices de niños en la calle.

El comisario destaca el acercamiento de la fotógrafa al crimen "desde el respeto, sin caer en la espectacularización", a diferencia de la idealizada representación que se hace a menudo de la organización criminal en la ficción.

"La mafia no es Marlon Brando, la mafia no es Robert de Niro", reivindica Falcone, para quien "no eran elegantes. Eran terribles, crueles y sin ninguna dignidad".

Prácticamente cada fotografía de Letizia Battaglia que cuelga del techo esconde una poderosa historia, como la que muestra los instantes después al asesinato en 1980 del presidente de la región de Sicilia, Piersanti Mattarella, hermano del actual mandatario de Italia, Sergio Mattarella.

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Algunas de las imágenes incluidas en la muestra de la fotoperiodista italiana Letizia Battaglia, conocida por retratar la guerra de la mafia siciliana en las décadas de los setenta y ochenta.
Algunas de las imágenes incluidas en la muestra de la fotoperiodista italiana Letizia Battaglia, conocida por retratar la guerra de la mafia siciliana en las décadas de los setenta y ochenta.

La imagen, que deja ver exclusivamente los pies del difunto mientras es sacado en brazos del vehículo, con su familia alrededor aún en pánico, ha adquirido aún más importancia en la actualidad. "Esta imagen muestra que el sector crítico con la mafia está hoy en el poder", declara Falcone.

Además de su mirada inocente, otra característica particular de Battaglia es "tener el coraje de estar frente a la escena", explica el comisario, que destaca que la fotógrafa usaba su gran angular a escasos centímetros del hecho que quería retratar .

Muestra de ello es la icónica imagen del arresto del capo de la mafia Leoluca Bagarella en 1979, un momento clave en la historia de la organización criminal siciliana que Battaglia fotografió tan de cerca que el detenido consiguió darle una patada y tirarla al suelo.

El bosque de imágenes instalado en la galería también hace posible que surjan algunas contraposiciones que dan idea de la desigualdad social de la ciudad italiana en la época.

A una fotografía de una lujosa celebración en el palacio Valguarnera Gangi le sigue otra una de una pequeña habitación precaria en la que una mujer comparte su cama con dos niños. "Esto también era Palermo", comenta Falcone.

La última imagen de la serie es muy diferente al resto, por la implicación personal de la autora, que inmortalizó en ella a su hija Patrizia dando a luz a su nieta, Marta, en 1995. "Porque, a pesar de todo, la vida es bonita, ¿No?", pregunta de forma retórica un sonriente Falcone.

En el muro en que termina la exposición son exhibidos 28 ejemplares de la revista "Grandevú", una publicación que Letizia Battaglia editó a finales de los ochenta y lleva como subtítulo un emblema profético de lo que hoy encierra esta exposición: "la grandeza y la bajeza de la ciudad de Palermo".

FUENTE: EFE

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