viernes 20  de  febrero 2026
NATALICIO

Gabo, Macondo, y sin embargo...

"Cien años de soledad" se publicó en junio de 1967 y en una semana vendió 8000 ejemplares. El éxito estaba asegurado. La novela vendió una nueva edición cada semana, pasando a vender medio millón de copias en tres años
Por ARNALDO DÍAZ BORGES

Eran las nueve de la mañana del domingo 6 de marzo de 1927, cuando el espaviento de las mujeres y el rugido feroz de un aguacero apagaron las campanadas de la iglesia de Aracataca.

El niño nació con el cordón umbilical enredado en el cuello. Las mujeres ayudaban a la comadrona y correteaban el caserón implorando a Dios y a la virgen. "Cuando lo liberaron del cordón, y en espera de un milagro, no se arriesgaron a que el bebé muriera sin ser bautizado y corrieron a hacerlo con agua bendita. Nadie sabía que santo correspondía ese día en el almanaque, así es que le pusieron Gabriel, por el padre, y José, por el patrono de Aracataca".

Gabriel José García Márquez nació en casa de sus abuelos maternos, Tranquilina Iguarán Cotes y el coronel Nicolás Ricardo Márquez Mejía. Con ellos vivió hasta los ocho años. Con la abuela y demás mujeres de la casa, creció rodeado de historias de ultratumba, y con Nicolás, su abuelo, pasó la mayor parte del día.

El Coronel lo trataba y le hablaba como a un adulto, iba con él a todas partes y le contaba episodios trágicos del rosario de guerras de Colombia. Nació entre el nieto y los abuelos una complicidad secreta que ayudó a crear en la cabeza y el corazón del niño un territorio nuevo entre el mundo real del abuelo y el imaginario de la abuela

“Dicen que era pálido y ensimismado, y que sólo hablaba para contar disparates, pero mis relatos eran en gran parte episodios simples de la vida diaria, que yo hacía más atractivos con detalles fantásticos para que los adultos me hicieran caso”. Cuenta el propio García Márquez al referirse a su niñez.

23 años después de aquel 6 de marzo de 1927, García Márquez regresa acompañando a su madre al pueblo que lo vio nacer para vender la casa de los abuelos. Aquel viaje a Aracataca da inicio al relato del que surgirá La hojarasca, pero también el embrión de una “epopeya” que se irá escribiendo y desechando hasta encontrar la fórmula con la que deslumbró al mundo literario no sólo en castellano, Cien años de soledad.

Cien años de soledad se publicó en junio de 1967 y en una semana vendió 8000 ejemplares. El éxito estaba asegurado. La novela vendió una nueva edición cada semana, pasando a vender medio millón de copias en tres años. Fue traducido a más de veinticuatro idiomas y ganó cuatro premios internacionales.

Sin embargo...

La popularidad de su escritura selló la amistad con grandes personalidades de la talla de Bill Clinton y Felipe González, y también creó la polémica por su incondicional apoyo a Fidel Castro y al régimen cubano.

A principios de los 70, la detención del poeta cubano Heberto Padilla, quien fue obligado a hacer un mea culpa en público de sus críticas, algunas plasmadas en el premiado poemario Fuera del Juego, supuso para Cuba el alejamiento de escritores como el peruano Mario Vargas Llosa y el argentino Julio Cortázar, pero García Márquez se mantuvo al lado de Fidel Castro y algunos opinan que ese fue el momento que definió su relación con Fidel.

La escritora norteamericana Susan Sontag lamentó durante la feria del libro de Bogotá en 2003 la "pasividad" de García Márquez ante la situación de los derechos humanos en la isla, incluido el fusilamiento sumario de tres jóvenes que trataron de desviar a mano armada ese año una embarcación; y luego durante la feria del libro de Francfort, criticó su silencio ante la detención y encarcelamiento de 75 disidentes, conocida luego como la "Primavera Negra" del 2003.

El periodista Raúl Rivero, tambien le reconoce una deuda de gratitud. "Como esta vez es verdad que se ha muerto, en mi caso particular, lo voy a recordar, además, con una gratitud que viene de las claridades que se añoran en las celdas de castigo. Porque sé bien que gracias a la intervención de su amigo el escritor Plinio Apuleyo Mendoza, García Márquez hizo gestiones en el entorno de su otro amigo, Fidel Castro, para que me sacara de la prisión cubana donde cumplía una condena de 20 años por escribir periodismo sin mandato".

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