MIAMI.- "Ser mamá es de madre". ¿Qué mujer no ha dicho esto, o al menos lo ha pensado? Y la actriz cubana Limara Meneses lo ha repetido en muchas ocasiones, sobre todo en los últimos meses, a raíz de un proyecto que nace de ese amor sin límites que solo se conoce gracias a la maternidad.

Con el programa en línea Ser mamá es... de madre, Limara, que reside en Atlanta y es madre de tres niñas, pretende “dar voz a las madres profesionales”. Su objetivo es contar “cómo influye la maternidad en su trabajo, las pausas, frustraciones o no, su evolución y desarrollo en este camino de ser madres”.

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Este programa, cada domingo a las 4 de la tarde, “mira a la maternidad desde la honestidad, la realidad de la gestación con sus luces y sombras, con la idea de desmitificar las reglas impuestas por la sociedad desde antaño”. Anfitriona amable y con una chispa natural para entrevistar a sus invitadas, Limara demuestra que cuando un propósito se apoya en la verdad, el resultado es genuino.

En un proyecto que lleva meses de nacido, se percibe la energía y el profesionalismo con el que Meneses asume cada entrega de su programa, en el que seguramente un productor avezado pondrá sus ojos, porque se trata de un trabajo orgánico, honesto, que logra mantener la atención del espectador, sea hombre, mujer, madre o no, pues habla de lo humano.

Además, el valor adicional de este programa es que en una situación donde parecería no existir un espacio para proyectos personales, a cargo de un hogar y con tres niñas (a una le da el pecho todavía), Limara instaló un estudio en su casa, destinó sus domingos para la transmisión y se enfrasca en la producción de un material del que vemos una hora pero es un iceberg de trabajo previo.

Tanto Limara como las actrices invitadas a su programa son el reflejo de una etapa de crecimiento, de construcción, donde la experiencia de ser madres se suma a esa materia, a esa base emocional que tienen como intérpretes. Beatriz Valdés, Yuliet Cruz, Dianelys Brito, Tahimí Alvariño, Lily Bergues, Claudia Valdés, entre otras actrices, demuestran, sinceras y con las emociones al desnudo, que han movido cielo y tierra para entregarse a la maternidad.

limara meneses beatriz valdés - Captura de pantalla/Limara Meneses/ YouTube- nov 2020
Beatriz Valdés ofreció conmovedoras anécdotas de su vida en Venezuela, sobre la maternidad y la emigración.

Beatriz Valdés ofreció conmovedoras anécdotas de su vida en Venezuela, sobre la maternidad y la emigración.

Limara es una de esas actrices que cuando sale a escena en un teatro, o desde que lanza una mirada en un primer plano en el cine, hace que tiemblen las piedras. Bien lo saben los directores que le dieron esos personajes que marcaron su carrera. Bien lo sé, porque tuve el privilegio de coincidir con ella en las aulas del Instituto Superior de Arte, y conozco las horas interminables de ensayos, los personajes que se creaban en tabloncillos gastados y en asientos de piedra.

Sus interpretaciones en las películas El Benny, Camino al Edén y Chico y Rita, en el cortometraje Oda a la piña, en la pieza teatral País de bicicleta, la han colocado entre las mejores actrices de su generación.

Limara con Bebo Valdés en una presentación de Chico y Rita. Captura de pantalla página oficial de la actriz - nov 2020
Limara con Bebo Valdés en una presentación de la película Chico y Rita.

Limara con Bebo Valdés en una presentación de la película Chico y Rita.

Ser mamá es... de madre

Limara tiene un don para la entrevista conversada, porque no solo conoce el tema, sino que sabe profundizar en el mismo con un interés real y sin ostentar. Ahí se apoya la interacción que logra con sus seguidores en YouTube.

Ahora le toca ser la entrevistada. Responde a mis preguntas a su tiempo, durante varios días y en los espacios que sus tres hijas le dejan.

¿Cómo inicias en Cuba tu carrera como actriz?

Comienzo mi carrera como actriz conscientemente cuando me presentó mi amiga Thalía Veloso Berry en el grupo de aficionados Avellaneda, dirigido por Ana María Paredes en Calzada y 8, en la Casa de la Cultura del Vedado, en La Habana. Ahí comienzo mi carrera como actriz teniendo en cuenta que ya estaba comenzando a tomarme un poco en serio la disciplina actoral.

Luego continué en el grupo Olga Alonso de Humberto Rodríguez, y de ahí salí directamente a hacer la película El Benny, donde ya inicio mi trayectoria profesional.

¿Cuál fue el detonante que te llevó a crear este programa? ¿Cuándo nació y quién fue la primera entrevistada?

Fue un agotamiento feroz que tenía. Un día me acosté en la cama y empecé a cuestionarme el mundo de las redes sociales y cómo yo quería introducirme en él, porque no encontraba ningún objetivo. Me acosté muy cansada después de un viaje de regreso de Miami y con mi esposo recurrimos en una conversación que venía existiendo hacía muchísimo tiempo donde me había dicho que tenía que hacer algo con mis talentos, pero no encontraba el qué ni el propósito.

Hasta que me di cuenta que mis hijas eran mi propósito. Le dije “¿sabes qué? Creo que hay muchas cosas de la maternidad silenciadas, nosotras mismas estamos mostrando una vida con los hijos que no es del todo real: fotos perfectas, vídeos perfectos. Quiero saber si mis compañeras actrices se sienten como yo”.

Tenía necesidad de hurgar, de molestar, de que nos sintiéramos juntas y unidas, de romper en llanto, ese llanto que muchas contenemos o frustramos o lo unimos en el agua de la ducha. Ya yo venía mostrando una realidad en las redes, salía despeinada, salía sin maquillaje con mis hijas después de cocinar galletas. Y me parecía muy bueno no mostrar la galleta perfecta en un emplatado perfecto, si no la destrucción mía después de haber intentado pasar un buen rato.

Todo eso pasó por mi mente en cuestiones de segundos, me levanté, escribí una oración que sería un título, se la mostré a Alejandro y él me propuso otra, uní la primera parte de mi oración con la segunda parte de la suya, que sería y es la mitad de Ser mamá… y así surge Ser mamá es... de madre, del día a día con mis hijas, de la experiencia de 10 años teniendo tres hijas, y del cansancio.

La primera invitada fue Yunet Guerra, con la cual iba a hacer un live normal en Instagram. La llamé y le dije “oye, esto no va a ser un live simple, no quiero hacer lo mismo que está haciendo prácticamente todo el mundo, quiero que hagamos algo con sentido, que tengamos un diálogo, que conversemos desde la experiencia, que al final somos mamás las dos, somos actrices, somos emigrantes, somos mujeres que no hemos parado, somos emprendedoras y tenemos algún mensaje que dar. Entonces no tiene ningún sentido que hagamos un live conversando de cualquier tontería. Tenemos un material importante que brindar y que las personas escuchen”.

Ese fue el primer programa. Yo pensaba que iba a ser algo tan sencillo como hacerlo ese día y ya está. Pero la reacción que tuvo la audiencia fue muy bonita y me empezaron a pedir que volviera cada domingo, hasta que las personas comenzaron a verlo todos los domingos a las 4:00 de la tarde.

¿Cómo sirve este programa para aquellas mamás en potencia que necesitan de algún modo hacerse una terapia antes de ser madres?

Con el programa realmente no tengo ninguna intención de adoctrinar ni mostrarle a nadie cuál es el camino que deben tomar. Imagino que cada persona y cada mamá debe hacerlo como entienda o como se lo permita su circunstancia. Creo que lo bueno que tiene el programa de alguna manera es que ayuda a las madres que están comenzando, y a las que no, pues a entender que lo mismo que les está sucediendo a ellas nos está pasando a la gran mayoría, y que al final hay un punto de convergencia.

Trajiste una persona al mundo. No hay un libro, no hay nadie que lo haya o esté haciendo perfecto. ¿Te vas a equivocar? Sí. Creo que nosotras las mujeres, y más cuando somos madres, nos vamos cargando de una serie de estereotipos y nos vamos construyendo toda una filosofía de perfección, y al final terminamos más tristes, más cansadas, más frustradas y más agotadas.

Según mi opinión, el camino que ha tomado Ser mamá es... de madre ha sido mostrar las diferentes aristas que hay para enfrentar el mundo de la maternidad. Al final es de todas maneras, mientras sean saludables, están bien. Y que también nos vayamos arropando más y dejemos de criticarnos y apuntarnos tanto con el dedo, porque al final ninguna lo estamos haciendo perfecto.

Somos seres humanos que estamos en este mundo aprendiendo cada día y desaprendiendo también. Entonces, esas mamás en potencia, por favor, que le bajen dos notas al asunto y que se relajen un poquito.

La bendición de la maternidad te ha hecho entregarte a tus hijas, dejando un poco a un lado la actuación, que es tu talento, porque has demostrado ser una gran actriz, con una energía increíble. En medio de esta pandemia, y con esta pausa obligatoria que nos ha hecho iniciar proyectos que quizás no pensábamos hacer, ¿te has replanteado volver a actuar?

Muchísimas gracias de verdad por eso tan lindo que ves en mí, que yo aún no me creo (risas). Creo que me faltarían dos vidas para intentar ser la mitad de la actriz que deseo. La verdad que con la actuación yo he tenido que hacer dos duelos importantes, el primero de 10 años, que fue durísimo, y el segundo en esta pandemia.

Amo actuar, es una pasión y por ser pasión, pues se sufre. Pero me estoy sintiendo muy bien con todo lo que estoy haciendo, he entendido que yo soy actriz y artista y que yo puedo construir mis propios mecanismos para que eso no se detenga. Ya no espero a ser llamada para trabajar. Ahora me llamo yo misma.

Mi esposo y yo intentamos ahorrar, limitarnos mucho para comprarnos los equipos necesarios. Él además aprende de forma autodidacta horas y horas, estudiando luces, para que las cosas queden con calidad. Y así el bicho de actuar y ese ejercicio que tanto necesito se va acomodando a una nueva manera, a mi manera.

En Ser mamá es... de madre se habla de ese amor que solo se conoce desde la maternidad. ¿Qué te ha enseñado la maternidad?

El amor a un hijo es algo demasiado enorme. Es pasión, es un amor que duele. Desde que soy madre he descubierto mi fuerza, según se han ido muchos miedos, otros han incrementado.

He descubierto que puedo ser la persona más dulce, pero la más temible.

Ser madre significa saber que no hay tiempo para andar en boberías, el ahora es el tiempo literal más preciado. Y que hay miles de Limaras, tantas como ni yo misma soy capaz de imaginar.

En estos tiempos, ya ser niño no es quizás como lo fue para nosotras en Cuba, a golpe de yaquis, de trompo y trepar al árbol. ¿Cómo has afrontado la educación de tus niñas en un país donde a veces la velocidad y las pantallas podrían no ser muy beneficiosas? ¿Qué aconsejas a otras madres?

Muchacha, yo soy tenaz con eso, soy casi dictatorial cuando gastan tiempo en los dispositivos si están viendo YouTube, cosas que no sean para aprender. Creo que las veces que más grito en mi casa es para quitar teléfonos cuando me los cogen a escondidas o cuando ya pasa un rato y sé que el silencio que se produce es que están en una computadora.

Intento que ellas hagan más o menos lo mismo que yo hacía de niña. Hemos hecho lo posible para vivir en una casa donde tengo terreno con árboles, con sitio para correr, donde vienen venados, donde hay ardillas, liebres. Intento que ellas salgan todo el tiempo posible, que se suban en los árboles, toquen los animales, se bañen en la lluvia. Ellas tienen yaquis, hula hoop, cartas, juegos de mesa. Sus amigas vienen y se quedan en casa. Montan bicicleta, vamos a caminar.

Hay una entrevista que saca las lágrimas, y se debe a tu conexión tan fuerte con la actriz Judith González. Coincidí con ustedes en el Instituto Superior de Arte y sé lo que vibraba en esas aulas de actuación. Ahora se reencuentran en EEUU y crean este diálogo que es una montaña rusa de emociones. Cuéntame de esta entrevista.

Imagínate, tener una conversación así desde la maternidad, que nos hace muy vulnerables y sensibles con una de tus grandes amigas, con la cual has pasado la mitad de tu vida con lazos de amistad casi familiares ya, es muy fuerte.

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Limara en su programa con la actriz Judith González.

Limara en su programa con la actriz Judith González.

Éramos tres inseparables: Alegnis Castillo, Judith González y yo. Además, saber que estás frente a una gran actriz que, como yo, ha tenido que paralizar completamente la pasión de su vida, y saber lo que sentimos porque nos conocemos al mirarnos a los ojos, pues nos rompemos, Grethel, no hay otra, no hay margen a la contención.

¿Cómo es el mundo que sueñas dejarle a tus niñas?

Te juro que se me han aguado los ojos con esta pregunta. ¿Sabes por qué? Porque saber que nunca existirá ese mundo soñado me llena de dolor y temor.

Quiero un mundo donde no existan personas que hagan daño, un mundo donde yo me acueste con la tranquilidad de que siempre mis hijas y todas las hijas de todas las madres regresen sanas a casa y darles siempre un beso de buenas noches. No pido más.

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@GrethelDelgado_

gdelgado@diariolasamericas.com

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