Por Alex Estévez

MIAMI.-Cada mes, el Kendall Art Center (KAC), aporta al arte y cultura de Miami, nuevas propuestas de creadores cubanos y de otras nacionalidades, lo mismo figuras ya consolidadas que emergentes encuentran aquí salas de exhibición acogiendo sus obras con dignidad y elevado nivel. Una institución que trabaja en base a la relación directa con el artista, donde la promoción se aparta de la corriente mercantil que convierte al exponente en un objeto más de consumo. De este modo, el pasado 5 de abril, el KAC presentó al público como es costumbre ya, tres muestras personales simultáneas: Allison Kotzig (EUA), Julio Figueroa-Beltran (Cuba) y Adrián Menéndez (España); esta última exposición llamó mi atención en particular, por varias razones, aunque los otros dos repertorios plantean también interesantes enfoques, deseo concentrarme en Adrián.

De entrada, él resulta el exponente más reciente de una larga saga familiar ligada a las artes visuales y a la cultura cubana, fruto del matrimonio entre los reconocidos pintores Ivonne Ferrer y Aldo Menéndez, sin embargo, Adrián a pesar de haber nacido en Madrid, en 1992, lleva dentro como cualquier compatriota emigrado, su propia Cuba, la que le sale al paso en Miami y la de sus sueños porque todavía le falta dar un paseo por la tierra de sus padres. En segundo lugar Adrián llega a las paredes del KAC, siguiendo una manifestación –la abstracción-, que ostenta en los últimos cien años incontables apariciones y extensiones que dejan mucho camino trillado, en la que es bien difícil insertarse y ser original; es así que los cuadro de Adrián sorprenden por su sello personal, nada común en estos momentos de mimetismo, apropiación y copia.

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Adrián Menéndez, Locker, mix media canvas, 60 x 48 in (N) (1).tif
<i>Locker</i>, mix media canvas, de Adrián Menéndez.
Locker, mix media canvas, de Adrián Menéndez.

Tampoco se puede calificar sin más, de puro abstracto, cuando descubrimos elementos narrativos en función de las tragedias de la época que le ha tocado vivir, para algunos son “mensajes filosóficos”, para otros es una crítica social de carácter general que aborda la agresividad y discriminación. En tal sentido Adrián genera sensaciones y atmósferas que van desde la incertidumbre hasta el esplendor y desde la serenidad hasta la pasión. Con un discurso muy coherente y enérgico, nos regala a la vez, paisajes futuros donde muy pronto se estrenarán nuevas actitudes bucólicas dentro de escafandras de cosmonautas, aunque la exclusión y la violencia subsistan.

Se trata de una serie titulada Flourescent Black (Negro Fluorescente), en la cual cada cuadro se une al conjunto sin perder su diferencia, en otras palabras, de ningún modo se trata de un montón de aburridas variantes. Existe aquí un exclusivo cosmos que se identifica creativamente, de alguna forma, con el macrouniverso real, estallidos que generaran galaxias de entrapados semejantes a brocados, ornamentación y esteticismo usados sin complejo, junto a una dramática conceptual inquietante, misteriosa, que a veces apunta a la tragedia sin perder su vibrante frescura.

Adrián Menéndez,Train, mix media canvas, 60 x 48 in.JPG
<i>Train</i>, <i>mix media canvas,</i> de Adrián Menéndez.
Train, mix media canvas, de Adrián Menéndez.

Suscribiendo espacios delimitados equivalentes al interior de ventanas o dados dibujados con tiza -líneas blancas geométricas-, en contraposición a orgiásticas floraciones orgánicas y luminosas, sobre negro abismal. Un juego entre el vacío y un barroco eclosionado; a lo que debo agregar la osadía de Adrián desarrollando un colorido del que surgen matices fluorescentes, difíciles de ingresar en la pintura sin caer en un remedo chillón de la cartelística Hippie, componente que él introduce en su pintura de manera sobria.

Todo con un verdadero dominio técnico, cocina en la que se distingue la experimentación en busca de efectos que acaban siendo parte de su sello; movimiento y gestualidad simulados, que se comportan con absoluta espontaneidad. Las manchas y los contrastes en clave elegante proyectan sentimientos y búsquedas interiores, estructurando una suerte de poema visual. A lo que hay que sumar la inteligente y cuidada curaduría a cargo de Anelys Álvarez, con base a una exigente selección. Ella misma señala, que el proceso en la obra de Adrián es muy importante.

Adrián Menéndez, Movie Theater, mix media canvas, 48 x 60 in.JPG
<i>Movie Theater</i>, mix media canvas, de Adrián Menéndez.
Movie Theater, mix media canvas, de Adrián Menéndez.

De esta suerte el KAC, nos permite entablar un diálogo constante con la plástica local, esa que debería aflorar en los medios como el interesante movimiento que es, para darle un perfil a esta ciudad abierta hacia América Latina, más allá del sol y las playas. Una vez más el KAC viene a respaldar a ese núcleo de emigrantes y exilados latinos, más su descendencia establecida en Norteamérica –así ha ocurrido históricamente-, que se sigue renovando y ofreciendo talentos y productos de gran valor. Nunca debemos olvidar cuanto ha representado la cultura extraterritorial de nuestros pueblos.

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