miércoles 1  de  abril 2026
ARTES VISUALES

Libre y a todo color, Gabriela Martínez florece en Miami

Como parte del programa “Mujeres en el arte”, la muestra In Full Bloom abraza las más urgentes búsquedas estéticas de una artista que se reinventa en Miami

Por Darcy Borrero Batista

MIAMI.- Una vibrante paleta quistae reinterpreta el aura floral atribuida a “lo femenino”, entre otras seducciones “innegablemente conflictivas”, singulariza la propuesta de la artista cubana Gabriela Martínez (La Habana, 1987) en el Museo de Arte Contemporáneo de las Américas (MoCAA por sus siglas en inglés), ubicado en Kendall, Miami.

Como parte del programa “Mujeres en el arte”, esta muestra de su obra se ha puesto a disposición del público miamense. Comisariada por el curador y artista gráfico Jorge Rodríguez Diez, esta exposición personal titulada In Full Bloom abraza las más urgentes búsquedas estéticas de esta artista que, años después de haberse graduado de la academia San Alejandro en Cuba, ha hallado ancla en la calidez de Miami.

Signado por el expresionismo, la abstracción y hasta el pop culture, el lenguaje pictórico de Gabriela discurre sin barreras por el universo de las emociones, a través de “un espectro ilimitado de tonos y gestos” que ella reconoce propios. Durante la apertura de In Full Bloom, DIARIO LAS AMÉRICAS conversó con la artista, quien comentó que esta no es su primera exposición personal en EEUU, pero sí la primera en el Museo de Kendall.

“Estoy súper feliz porque es una exposición donde yo incursiono más con el color, con un poco más de surrealismo y con gestos de más definición, porque traigo una obra que viene más por el camino de la abstracción, ya llevo un camino de más de 13 o 14 años hasta llegar acá”, comentó y amplió sobre este tránsito de doble trama que comprende, por un lado, la salida de la isla y, por otro, la adaptación a un nuevo contexto y a nuevos códigos de creación.

“Al principio fue un poco fuerte, porque es dejar todo lo que tú tenías atrás. Dejar tu estudio, tu casa…. pero, con el tiempo, fui cogiéndole como el paso hasta que ya logré adaptarme. He persistido en lo que me gusta, que es el arte, y en crear, en seguir creando, y ha valido la pena”, enfatizó Gabriela, al tiempo que transparentó su confianza, cada vez más sólida, en Miami como plaza creativa, más allá de la idea extendida de que es la ciudad menos indicada para los artistas, sobre todo, para los artistas cubanos adaptados a la intensa vida cultural a la que La Habana daba cabida.

“La ciudad de Miami está creciendo muchísimo, yo me siento súper positiva con eso porque cada vez más se abren espacios donde les dan visibilidad a los artistas jóvenes. Todo se trata de conectarte con la gente indicada, estar en el momento indicado y perseverar, persistir en lo que tú quieres lograr y esforzarte”, dijo.

Gabriela describió, además, cuáles son esas ideas que siempre le atormentan, pero también le agradan. Ideas sobre las que vuelve, con marcada recurrencia, para transformarlas en expresiones concretas de sus mensajes.

“Para mí es súper importante ser honesta con la obra. Entonces más bien casi todo lo que está representado en mis piezas son experiencias personales, para mí el arte también es algo muy terapéutico. Yo lo uso mucho para expresar mis emociones, mis sentimientos, las ideas que tengo, mis preocupaciones sobre el mundo, cualquier cosa que yo tenga dentro, la analizo hacia el lienzo y ahí está todo. El lienzo es como el pergamino de mi vida, donde se va viendo todo mi camino y van cambiando los colores y van cambiando los trazos porque uno va cambiando todo el tiempo”.

Varias son las piezas de Gabriela que atrapan la atención de los espectadores que concurren a la consumación de obras de una acentuada sensualidad plástica con la cual Martínez traduce “reinos inverosímiles, un tumulto de gestos densamente aplicados, pinceladas de colores vibrantes y saturados, florituras enérgicas y audaces motivadas por distintas emociones y estados de ánimo”.

La pieza de fondo en la conversación es una en la que la artista trabajó, en compañía de sus estudiantes. del verano. “Yo estuve como profesora durante el summer (verano) y nuestro proyecto final era hacer una pieza bien grande. Quise hacerla con ellos y los guie a hacerla conmigo. Les encantó la idea, la disfrutamos mucho y aquí está el resultado”, compartió y explicó que su obra converge en este espacio con una exposición colectiva de varios cubanos.

“Creo que lo más importante es ser auténtica. Empecé a hacer esta exposición porque me conecté con una de las artistas que me trajo a una exposición de mujeres que se llamaba A mí me manda Carmen y ahí entonces entré en el museo. Y desde ahí ha surgido una bonita relación entre todos nosotros y pude presentarles un proyecto. Entonces aquí estamos, confluyendo”, concluyó.

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar