"Es un acróstico que viene de varios lugares que conectan conmigo: ‘Grandes Ideas No Inventadas Antes’. Pero también viene de Virginia, mi segundo nombre. Es como una manera fantasiosa para hablar de mí, no un alter ego, pero sí una forma más mágica para hablar de uno mismo", comentó en una entrevista que concedió a DIARIO LAS AMÉRICAS.
Durante el proceso creativo no fueron pocas las cosas a las que se enfrentó por primera vez, lo que traduce como una experiencia enriquecedora en la que se abrió a sus seguidores, dejando de lado los personajes que había personificado en el pasado con la intención de conectar desde un lugar más genuino.
"Este disco fue mi 'primeras veces' en muchas cosas. La primera vez que me abrí a hablar de temáticas personales, en las que sentía que había una necesidad de conectar con personas de mi generación que han pasado por lo mismo. Fue la primera vez que hablé abiertamente de mi orientación sexual, que le dije a la gente que me ha seguido desde siempre de dónde ha venido toda mi verdad. Por ejemplo, en Chicas como tú esa fue la intención y cada canción hace alguna referencia a algún aspecto real de mi vida y, obviamente, eso fue un reto, porque en épocas anteriores lo que había hecho con la música era representar personajes y realidades alternas que no necesariamente eran las mías, ponerme como un traje y salir a representarlo. Ahora, con Ginia, el traje era yo misma".
"Fue un reto porque es como llevar tu corazón en la mano y decirle a la gente que esta soy yo, pero al final salió muy bien y me permitió afianzarme con la gente que me sigue", agregó.
"Hay cosas que la gente no esperaba"
Aunque entiende que su decisión pudo haber sido controversial para quienes la seguían desde sus inicios, resalta que en la música las transiciones también son necesarias y que esta etapa le ha permitido conectar con otras personas gracias a las letras que este disco expone.
"La transición de hacer música pensando en los personajes y luego empezar a pensar más en ti y que esa sea la bandera de tu proyecto, fue bien importante que todavía siento que estamos conociendo y trabajando. Se ha ido gente que llegó con canciones como Cuchi o Malandra, pero ha llegado mucha gente que conecta con canciones como Nuevo, Chamita, Enamoraíta, que son canciones que hubiese escuchado antes de ser cantante. Eso me satisface demasiado porque, a pesar de que se ha ido gente que llegó en la primera etapa, la gente nueva se ha quedado con esas verdades que siento que son sostenibles en el tiempo. Ha sido un proceso y siento que hemos tomado las decisiones correctas porque me han hecho feliz".
En este sentido, María Virginia Centeno Castillo, nombre de pila de la artista, considera que siempre espera que sus seguidores tengan curiosidad por los lanzamientos que hará, generando cierto suspenso y ansiando que la música que hace siempre sea una bonita sorpresa.
"De este y todos los anteriores siempre, y a pesar de que han sido tan distintos uno de otro, siempre he intentado que la gente se lleve ese sentido de no saber qué viene, de no saber qué esperar, porque a veces cuando me meto a hacer música no sé qué voy a sacar. Esa innovación y encontrar mitades musicales que quizás en otros tiempos no se habían dado, como mezclar música experimental con joropo, o house con reggae, son mitades musicales que en estos tiempos son súper aptas y el mundo se presta para encontrar ese tipo de música nueva. Una de mis pasiones con la música es eso, experimentar y encontrar cositas nuevas que antes los puristas no habían encontrado por encasillarse tanto en un mismo género. Con Ginia siento que hay cosas que la gente no esperaba y siempre mantengo eso desde la primera canción".
"Siento que falta tanto por lograr"
Para Mari cada experiencia, como cantar en Premio Lo Nuestro o tener una colaboración con Los Amigos Invisibles, es un check en su wishlist; sin embargo, no significa que el lugar en el que hoy se encuentra sea la cumbre a la que aspira llegar.
"Si me dices si he cumplido mis sueños, sí, pero yo no sé si es que uno con esta necesidad de más, aún siento que falta tanto por lograr y tengo tanta hambre de seguir trabajando en lo que amo. Quiero dar shows, es algo que no he podido hacer. Quiero girar con mi música, viajar, encontrarme con la gente y tener el contacto real. Eso aún no lo he hecho y me queda pendiente en mi lista de sueños. Sentir que estoy encaminándome a eso me hace tener fe, disciplina, paciencia, confiar en el proceso. Hay gente que dice que el éxito es el proceso, y, si es así, ya me siento exitosa".
De igual forma, insiste que cada una de las oportunidades que ha tenido son el resultado de un arduo trabajo que empezó hace mucho en Venezuela.
"Con Los Amigos Invisibles se me dio la oportunidad de abrirles un show en Miami. Allí los conocí, pero no compartimos tanto como para pensar que podía darse una relación. Pasaron los meses y me llegó un mensaje de Julio (Briceño, vocalista de la banda) al Instagram invitándome a participar en una canción. Obviamente flipé. Me la enviaron, grabamos y fue la primera vez que fui a México para grabar el video, una experiencia increíble. Cada experiencia que ha venido progresivamente, como los premios, el contacto con artistas que siempre he admirado, cada una de esas cosas me ha sumado, porque las veo como oportunidades. Los premios, por ejemplo, son plataformas para darse a conocer. También se ha creado ese vínculo (con otros artistas) tan bonito que al final del día es lo que uno espera. He venido haciendo las cosas desde cero, desde Venezuela, y poco a poco he cosechado el cariño de colegas y me sorprende que algún artista que admiro me reconozca y salude", asegura.
Por ello, continúa trabajando desde casa o en un estudio. Preparando un próximo disco que aspira poder compartir con su público en 2026; así como se mantiene enfocada en cumplir aquello que aún anhela: un contacto con su público, su primera gira.
"Ahorita estoy trabajando en un disco que espero que salga el año que viene. Lo he venido haciendo a lo largo de este año. Mientras tanto, seguir sacando música y tratar de que esas canciones sean cada vez más reales, lo cual es un reto porque en este momento en el que está la industria, que es tan rápido, a veces no da tiempo de pensar mucho y sí sacar música. Me gustaría guardarme y encerrarme por un rato para conectar con el alma de cada canción y terminar el disco para que la gente, cuando lo escuche, me conozca aún más y podamos tocar y girar".
Por último, Mari invita a todos los jóvenes y amantes de la música a no desfallecer, perseguir sus sueños y resalta que solo hace falta la perseverancia para alcanzar las estrellas.
"Lo que tienen a la mano es suficiente. Muchas veces uno piensa que hace falta una mejor laptop o micrófono, pero pienso que lo que uno tiene a la mano es suficiente para empezar y no se sabe cuán lejos se puede llegar con eso. Pienso y tengo la fe intacta que el artista más grande en la historia de Venezuela va a salir de algún lugar recóndito y está por ahí con una laptop súper lenta, pero está haciendo cosas mágicas e increíbles".