Martín Llorens irrumpió en los medios de Miami hace unos 15 años y se impuso por el halo permanente de alegría que traía consigo. Consejos de cómo vestir a la moda con estilo propio; sugerencias para estar dispuestos a encontrar lo positivo de la vida y estar conscientes de que atraemos a nosotros lo que somos capaces de proyectar, son algunas de las prácticas que defendía y le hicieron convertirse en referente para sus cientos de miles de seguidores.

Estableció su propia empresa, publicó libros, se convirtió en asesor y guía de celebridades, fue presentador de programas de televisión y cuando casi parecía haber llegado a la cima del éxito, se desencadenaron acontecimientos que trajeron un vuelco rotundo en la cotidianidad aparentemente perfecta de Llorens.

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Por eso y tras haber experimentado episodios inesperados, reaparece con un nuevo libro para dar testimonio de las destrezas que somos capaces de desarrollar cuando la vida, de forma inesperada, nos expone a circunstancias extremas.

Con tu permiso, quiérete es el regreso de Martín Llorens a la vida pública, con una perspectiva realista, sosegada de lo que puede ser la felicidad.

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Afirmas haber escrito este libro en un momento diferente de tu vida, ¿cómo fue esa etapa de la que surgen estas páginas?

Todo. Creo que he tenido la oportunidad de conectarme con otro nivel de conciencia, mucho más elevado de lo que jamás imaginé. He vivido experiencias que me han permitido entender cosas con las que no hubiera podido conectar si no las hubiera vivido. En 2013 mi vida cambió completamente y quiero compartir qué pasó y cómo lo viví, porque nada pasa por casualidad, ni las cosas son tan negativas así como solemos pensar cuando no marchan como queremos. Cuando pensaba que lo tenía todo, es cuando todo deja de estar. Viví tres años de mucha pérdida de todo a lo que tenía apego, de la fama, del dinero, de pareja, de socia. Incluso, casi diría que pérdida de mí mismo, pero fue muy consciente.

¿Cuál dirías que es la esencia de Con tu permiso, quiérete?

El libro es un poco complicado, no es para todo el mundo, porque refleja muchas contradicciones, de cosas que había aprendido que tenía que desaprender, de creencias e ilusiones, de dualidades que conllevan a la unidad. Es muy sincero y en él trato de explicar cómo en ese vacío, en esa nada, está todo lo que constantemente buscamos. Es bastante interesante, porque me ayudó a poner en práctica todo lo que había leído, lo que había absorbido, y de repente estaba solo y acompañado a la vez. Yo necesitaba perder lo más querido para poder encontrar sentido y propósito a la vida. Me faltaban las vivencias y creer en mí.

Hay un pasaje en el libro que sitúa al lector en Buenos Aires, en 2013, en un estudio de grabación, ¿por qué sales corriendo del set?

Fue un presentimiento, justo como se llama el primer capítulo. Creo que todos somos intuitivos. Fue en enero, estaba grabando en Buenos Aires una de las temporadas de Tu vida más simple con Luz Blanchet, acababa de publicar mi segundo libro en noviembre de 2012, había hecho la gira por México, estaba grabando mi segundo show en el mismo canal y estaba en un set gigantesco y, en esa época estaba muy conectado con lo mental, con dejar los miedos y conquistar las metas. Yo quería hablar de eso y la productora me pedía que hablara de cómo hacer lunares pequeños en las uñas con un palillo. Y no sé qué pasó ese día, pero de repente no quería hablar de lunares en las uñas, y empecé a llorar. Y recuerdo que la jefa de producción estaba en el tercer piso, desde donde controlaban lo que pasaba, y todos bajaron a ver qué me pasaba. Salí buscando un lugar donde estar solo y encontré un set vacío, y ahí me puse a llorar. Así pasaron dos horas antes de que me encontraran. Luego me quité el maquillaje, me duché, seguimos grabando, terminé la temporada y todo muy bien, pero ese día yo supe que algo iba a pasar.

¿Qué sucesos se desencadenaron después de ese episodio?

Regresé de Buenos Aires en febrero e inmediatamente me llama mi socia Gaby y me dice que no puede moverse de la cama, a los dos días la hospitalizan y de ahí empieza una enfermedad que dura tres años hasta que muere en julio de 2015, que no tuvo que ver con la enfermedad, sino que fue un asesinato. En esa misma época empezó a suceder lo inesperado, para mí 2013 iba a ser un gran año, porque el anterior había sido impresionante. Gaby y yo habíamos decidido lanzarnos a la producción de contenido original en Latinoamérica. Yo necesitaba encontrar mi verdadero propósito, si iba a ser coaching o la moda y cuando ella se enferma empezó el peregrinaje de ir poco a poco desapegándome de todo, primero de la televisión, después de la empresa y el dinero. Hasta que en 2015 decido entregarme a ese espacio del que hablo en el libro y todo se ilumina en marzo de ese año. Ahí comenzó el cambio, donde todo empezó a desaparecer. Sé que Gaby me preparó para su muerte, tuvimos siete conversaciones, con un mes de intervalo, que me prepararon para estar solo.

¿Este libro te ayudó a encontrar tu propósito de vida?

No, lo que me ayudó fue a entrar en el espacio en el que pude vencer el miedo. Y cuando dejé de buscar sentido y estuve presente ante lo que hubo, ahí empecé a descubrirlo. Encontré mi propósito como ser humano antes de que Gaby falleciera. Creo que el ser humano es aún muy pequeño en su nivel de consciencia como para poder darse cuenta de la magnitud de lo que somos si no pasamos por algo. La crisis y el caos son situaciones necesarias para conocernos mejor y desarrollar ese espíritu de resiliencia, de salir adelante. Todos hablan del amor y el perdón, pero siempre condicionado, casi todo lo que hacemos por amor hoy en día es condicionado. El libro me hizo darme cuenta de que todo era una ilusión, porque yo pensaba que mi socia y mi pareja serían para toda la vida. Mi misión en la vida simplemente es ser. No es ser feliz, porque la felicidad no es un objetivo, es un estado.

¿Dirías que la pérdida te ha hecho mejor persona?

Claro, me ha hecho encontrarme a mí mismo y descubrir el poder de estar en paz. La gente que ha pasado por algo trágico lo va a entender, es extraño saber que puedes perderlo todo y, a la vez, lo tienes todo, es difícil expresarlo en palabras.

Partiendo de esa teoría de que llevamos adentro la felicidad, el amor y la paz, ¿crees que el ser humano puede vivir plenamente sin pareja?

No necesitamos de nada para ser felices. El amor en su pura y absoluta esencia es felicidad, es éxtasis. En el momento en el que empiezas a poner condiciones, ya no sucede. Esto no quiere decir que tengas que estar solo. La pareja está para complementarse y para crear el espacio para que la otra persona pueda ser mejor, pero no para condicionarla en ningún sentido, ni siquiera a los hijos. Hay que entender que el amor y la felicidad son una elección individual, no se necesita de nadie.

Hablas de la importancia de no juzgar, ¿alguna vez te has sentido juzgado?

Por mí mismo, todo el tiempo. Si me siento juzgado es una interpretación que hago, porque pienso que alguien me está juzgando, pero cómo yo sé que esa persona realmente lo está haciendo. Cuanto más creas en las suposiciones, más juzgas a la persona y más te distancias. Si lográramos eliminar eso, entonces nuestro enemigo se convertiría en nuestro mayor maestro. Creo que hay tomar conciencia de que cuando se juzga a otros es porque nos juzgamos a nosotros mismos.

¿Qué lecciones te ha dejado la vida?

Que nada importa y todo importa, que tenemos muchas cosas que no apreciamos, que hay que agradecer mucho más, que la vida es más hermosa de lo que imaginamos, que los milagros están sucediendo en todas partes, que nos conocemos muy poco, pero que es maravilloso no conocerse. Y que mientras menos expectativas tengas sobre la vida y sobre ti mismo, más crecerás. He descubierto que formamos parte de algo, antes vivía con el propósito de lo que iba a alcanzar, ahora es diferente. He aprendido que la división no es la solución, sin embargo, es el camino para llegar a la unión. Y también he aprendido a dejar de utilizar filtros y dejarme llevar, algo que no hago mucho, pero cuando lo hago, me sorprendo.

¿Cuál es esa frase que te dices siempre al espejo?

No es una palabra, es una sensación de paz y amor, y es tan hermoso. Es algo muy extraño que he buscado toda mi vida, creo que descubrí lo que significa la belleza del ser.

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