MIAMI.- La nueva Editorial El Ateje, con sede en Miami, se propone resaltar el trabajo literario de escritores cubanos en el exilio a través de la publicación, en español, de sus obras, así como el reconocimiento a su trayectoria, con unos premios anuales.

Como se lee en el comunicado de prensa, dicha editorial “se ha propuesto añadir a la publicación de libros, un galardón en reconocimiento a la trayectoria de personalidades de la cultura en los géneros de poesía, narrativa y teatro”.

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La primera edición de los premios tiene ya a los tres ganadores de 2021: la narradora Zoé Valdés (Premio Carlos Victoria de Narrativa), el poeta Orlando Rossardi (Premio Ángel Cuadra de Poesía), y el dramaturgo Matías Montes Huidobro (Premio Pepe Escarpanter de Teatro). A estos escritores se les entregará una placa conmemorativa durante la ceremonia de premiación el próximo 21 de enero en el Miami Hispanic Cultural Arts Center.

“Agradezco profundamente este Premio dado por la Editorial El Ateje, que en apenas un año ha publicado una excelente selección de títulos y obras importantes de autores del exilio. Agradezco a su editor, el escritor y periodista Luis de la Paz, quien desde hace décadas realiza una labor encomiable como promotor literario y cultural, y como Presidente del Pen Club Internacional de Miami”, expresó Zoé Valdés en su portal ZoePost Oficial.

Un árbol cubano con buena madera

Este proyecto cuenta con un perfil editorial muy preciso y busca reconocer el trabajo “de aquellos que desde el destierro dejan una huella en la cultura cubana”. Asimismo, la editorial se enfoca en rastrear interesantes obras inéditas de autores cubanos fallecidos, y cuenta en su colección con “la primera escritora cubana (afirmaría que tanto en Cuba como en el exilio), que publica un libro inédito con más de 100 años de edad”.

Su nombre no puede ser más simbólico. El ateje es un árbol cubano que, como resume la Real Academia Española, pertenece a la familia de las borragináceas, tiene unos tres metros de altura, las ramas y ramillas trifurcadas, hojas parecidas a las del cafeto y cuenta con un fruto colorado, dulce y gomoso, en forma de racimo. Su madera se emplea en las artes y su raíz, en medicina.

Luis de la Paz, al frente de El Ateje, explicó a DIARIO LAS AMÉRICAS cuáles fueron las razones para comenzar esta editorial que preserva la memoria literaria del cubano en el exilio, o más bien, como ha dicho, del destierro.

- ¿Por qué fundan esta editorial, justo en 2020, en plena pandemia?

Entre el 2001 y el 2008 llevé adelante una revista literaria virtual junto a Jesús Hernández llamada, El Ateje, pero siempre tuve la idea de que fuera también una editorial. En aquel entonces era un sueño prácticamente inalcanzable. Sin embargo el abaratamiento y la simplificación en los últimos años del proceso editorial, me impulsó en medio del caos pandémico, a darle forma a ese viejo proyecto. Era una manera de vivir en medio del encierro; crear bajo la presión de una enfermedad mortal. En el 2020 aparece el primer libro del sello Editorial El Ateje; Morir por tramos, de José Abreu Felippe.

- ¿Cuál sería el perfil de la editorial, su intención de catálogo, es decir, los géneros y temáticas que publicarían?

El catálogo de la Editorial El Ateje se enfoca en tres géneros: poesía, narrativa y teatro, donde en narrativa se le da cabida, además de novelas y cuentos, a ensayos, crónicas y biografías; en fin, es amplia la manera de entender la narrativa.

Hasta el momento ya hemos publicado 10 títulos, donde destacan Por la orilla filosa de la ausencia, poemario de Amelia del Castillo, que la convierte en la primera escritora cubana (afirmaría que tanto en Cuba como en el exilio), que publica un libro inédito con más de 100 años de edad. También Morir de Isla y vivir de Exilio, una selección de desgarrados relatos de Héctor Santiago, escritor residente en Nueva York y que es más conocido como dramaturgo que como narrador.

Para iniciar este año 2022 estamos publicando Entonces todo era distinto, libro inédito de Roberto Valero (1955-1994), un poeta de la llamada generación del Mariel, que su viuda, la pintora María Badías-Valero, nos ha facilitado.

Como editor y cubano exiliado, tiendo a buscar la obra de escritores cubanos, y si pueden ser libros “raros”, mejor, como son los casos de Amelia y Valero, incluso el de Felipe Cabrera Castellanos (1951-2018), un escritor que nunca publicó en vida y que dejó valiosos libros inéditos. Los cubanos no tenemos un país que nos represente y nuestra obra a veces es difícil de divulgar, por ello cada paso en esa dirección es un triunfo.

- ¿Qué espera la editorial con sus premios anuales que comienzan ahora con estos tres premiados de altos quilates? ¿Cómo es la dinámica de selección, el jurado, el criterio?

Desde hace años he intentado reconocer la trayectoria de aquellos que desde el destierro dejan una huella en la cultura cubana. Al principio, en los 80, integré la directiva de la revista Mariel como editor. Durante un tiempo fui parte del Instituto Cultural René Ariza, que premiaba a la gente de teatro y nos enfocábamos en hacer lecturas dramatizadas de sus obras. Actualmente realizo un encuentro cultural mensual, Viernes de Tertulia, donde invito a artistas locales sin importar su nacionalidad a conversar y promover sus obras. Poco antes del brote pandémico, concebí el Premio Escena de Miami, para reconocer la labor teatral en Miami, pero la idea me fue vilmente usurpada y decidí alejarme.

Fue en ese momento que me pareció oportuno aprovechar el impulso de la Editorial Ateje, e instaurar los Premio Editorial El Ateje para reconocer el legado de figuras en las letras. Pensé en tres galardones, para un poeta, un narrador y un dramaturgo. A su vez, me pareció que debía honrar también a otros autores, dándole a cada premio el nombre de una figura importante.

Por ello el premio de poesía lleva el nombre de Ángel Cuadra, un gran poeta, que representa también el dolor por haber sido preso político por 15 años y por su contribución fundamental para la fundación de un capítulo del PEN Internacional para los escritores cubanos exiliados. El premio narrativa lleva el nombre Carlos Victoria, un escritor fundamental, que representa una generación nacida poco antes de la llegada del castrismo y que se formó bajo la persecución y la falta de libertad que hay en Cuba y que murió exiliado. El de teatro, honra a José A. Escarpanter (Pepe), el primer profesor que investigó exhaustivamente el teatro cubano del exilio.

La obra de los galardonados explica por sí misma los valores que los hacen merecedores del premio que han de recibir. Grandes autores, con una sólida dedicación a la literatura y la libertad. Para mí es una gran alegría que sean ellos quienes reciban este premio en su primera entrega. La nominación y selección de los ganadores se hace a través de consultas con figuras destacadas, cuyas opiniones son valoradas. A partir de esas propuestas, se toman las decisiones.

El Premio Editorial El Ateje será entregado el viernes 21 de enero, a las 8 p.m., en el Miami Hispanic Cultural Arts Center, como parte del evento Viernes de Tertulia. 111 SW 5th Ave, en Miami.

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