MIAMI.-Para el director de teatro Edgar García contar historias en las tablas es su manera de provocar cambios en la sociedad. Tal vez, esa posibilidad lo sedujo y motivó a versionar hoy la icónica pieza de Lisa Loomer, Living Out, que se estrenó hace 15 años en Los Angeles.
“Cuando vi la obra por primera vez en 2003, en Los Angeles, me impactó mucho emocional e intelectualmente. Siempre pensé que sería interesante escuchar a los personajes latinoamericanos, hablar su lenguaje de origen, o sea, el español de su país natal. A la autora le pareció también un concepto interesante para explorar, y aquí estamos con esta versión en los dos idiomas. Será la primera vez que una audiencia la vea de esta manera”, expresó García a DIARIO LAS AMÉRICAS sobre Casa Ajena, que tuvo su estreno mundial recientemente en el Teatro Prometeo de Miami Dade College, donde también habrá funciones del viernes 28 al domingo 30 de octubre.
Ambientada en la misma ciudad y el mismo año que vieron nacer a la obra original, esta adaptación bilingüe de García relata la complicada relación entre una niñera salvadoreña, encarnada por la cubana Alina Robert, y la abogada estadounidense que la emplea, interpretada por la boricua Guelmarí Oppenheimer.
Completan el elenco Kothán Fernández, Debora Habsburg, Gabriela Vergara, Rosalinda Rodríguez y Aniria Turney.
Además de exponer las diferencias generadas por la raza, la clase social y el estatus legal, la obra explora la humanidad que acerca a estas dos mujeres, que tienen más en común de lo que muestran las apariencias: ambas son inteligentes y madres trabajadoras que quieren lo mejor para sus hijos.
Precisamente, algo del mensaje que el director busca transmitir con la obra es la importancia de aprender a no juzgar a simple vista o crear estereotipos, en específico, cuando se trata de las situaciones que otros enfrentan, entre ellas, la difícil aventura de emigrar.
“Debemos mirar más allá de lo que nos tratan de inculcar. No todo el mundo llega a este país a hacer el mal o a tratar de aprovecharse del sistema. La mayoría llega a contribuir a que esta nación sea un mejor lugar. La inmigración es la fábrica integral de este país y no debemos olvidarnos nunca de eso. Todos somos inmigrantes y lo hemos sido por siglos”, recalcó el puertorriqueño.
Asimismo hizo hincapié en la importancia de mantenerse informado sobre temas de la actualidad como el de la inmigración, porque considera que es una manera de romper fronteras y acercase más a otras realidades.
“Si la gente conoce lo que otros pasan para lograr los mismos privilegios que algunos tenemos sin esfuerzo, quizás se movilicen a aportar más para lograr cambios. El tener más información nos debe llevar a ampliar nuestras perspectivas sobre las situaciones que estamos pasando en el país hoy día, especialmente en los temas de inmigración”, manifestó García.
“Me he dado cuenta de que mucha gente a mi alrededor piensa que el inmigrante llega aquí para estar más cómodo que en su país. Y no necesariamente es así. Muchas veces, dejar nuestro país de origen es algo que involucra una decisión de vida o muerte y la salud física y mental de los tuyos. Es una elección muy difícil”, añadió.
Por su parte, a Alina Robert su personaje le ha despertado un instinto desconocido.
“Siento que Ana me ha enseñado una parte maternal de mí que no conocía. Ella es muy buena madre, y creo que algún día quisiera poder tener esta sensación de que todo lo puedo por mi familia y mis hijos”, reveló Robert.
La actriz también dijo parecerse a su personaje en su carácter optimista y su capacidad de levantarse a pesar de los obstáculos.
“Ana se repone y es como el ave fénix. A cada tropiezo sale adelante y no le queda de otra tampoco. Es muy positiva y en eso nos parecemos”, dijo.
“Es una mujer llena de sueños, de aspiraciones, con valores, muy digna, lúcida y eficiente. Su mayor anhelo es tener a su familia unida, y para eso hace lo que sea necesario hasta arriesgar su propia estabilidad emocional”, agregó.
La trama de la obra acercó a Robert a la cultura y la historia de El Salvador, uno de los países más pequeños de Centro América.
“Ahora respeto mucho más y me siento más humana y solidaria con cada uno de los rincones de esa tierra, que tiene una historia tan rica y es conocida por el dolor que ha vivido”, contó.
Robert recién finalizó una temporada en el Gala Theater de Washington D.C. con la obra En el Tiempo de las Mariposas, en la que se adentró en la piel de la abogada y activista dominicana Minerva Mirabal, quien luchó contra la dictadura de Trujillo y fue asesinada, junto a dos de sus hermanas, en noviembre de 1960.
La actriz también protagonizó Make Love Great Again, Aaron Agrasanchez, su primer largometraje en inglés, en el que también encarna a una inmigrante, en ese caso, indocumentada. La película se proyectó en el Festival de Cine de Miami, entre otros festivales de cine del país.
Y argumentó que cada medio tiene lo suyo.
“El cine me toca profundamente y me conecta con mis emociones, la televisión me entretiene. Y el teatro me apasiona”.