Selva urbana (un poema de Helena Latuff)
A la ciudad de los techos rojos,
Llegan, al caer la tarde,
Coloridas visitantes,
Que, con gracia y algarabía,
Vienen a merendar todos los santos días…
No tienen la gracia del colibrí,
Ni la elegancia del Cardenal,
Vienen de oriente, Monagas, de el Delta,
Volaron de prisa a la ciudad capital.
De repente, en Caracas, se hicieron famosas,
Las redes sociales las hicieron tendencia,
Algunas muy tiernas, llegan en parejas,
Otras rebeldes, conservan su independencia.
No llevan el grito del Cristofué,
Ni lo exuberante del Pavo Real,
Las hay amarillas y azules, verdes y rojas,
Otras exhiben el tricolor nacional.
Pasan tocando ventanas, patios y balcones
Comen de la mano de grandes y chicos,
Semillas, frutas, hojas y hasta vegetales
Y algunos le ofrecen hasta un panecito…
¿Qué hacen en Caracas, esta selva urbana,
Más de cuatrocientas guacamayas?
Es increíble el sentimiento que logran despertar,
Algunos se angustian por la venta ilegal,
Otros aseguran que, entre tanto caos,
Reciben de ellas, bienestar emocional…
Pequeña migrante,
¿Será que Caracas te puede albergar?
¿Será que algún día, serás símbolo patrio,
así como el turpial?
No siembres apegos, tú no eres mascota,
Necesitas tu vuelo, el sol y las gotas,
En esta ciudad, no hay cariño ni amistad,
Que valga el precio de tu libertad...
