sábado 21  de  febrero 2026
LETRAS

Un libro sin límites: "Epístolas eróticas a Fabio"

El libro de Daniel Fernández seduce al lector con una oda al sexo y la libertad de vivir, con todas las letras, más allá de las miradas acartonadas
Diario las Américas | GRETHEL DELGADO
Por GRETHEL DELGADO

MIAMI — El escritor cubano Daniel Fernández ha publicado un libro que eleva al plano más sensual el nicho epistolar. Epístolas eróticas a Fabio, publicado por Ediciones Furtivas, y con ilustraciones de Ramón Alejandro, se acerca a la literatura pornográfica, entre coqueteos con la sensualidad homosexual y pinceladas de humor.

Como indica la nota editorial: “Solo un lector apático o disgustado con la vida, puede quedar indiferente ante el desparpajo de Epístolas eróticas a Fabio. El narrador, una especie de Kavafis caribeño, lega a Fabio —su pupilo en artes amatorias— todo un tratado sobre el cuerpo homosexual a partir de las más variopintas vivencias y exhortaciones, en un franco guiño a la preceptiva de los antiguos filósofos”.

Y agrega: “En estas páginas quedan expuestos los vericuetos de la masculinidad, y más allá del sujeto gay, su autor explora el daño profundo de los atavismos sociales, el eterno pugilateo entre el instinto y la razón, donde el primero gana siempre por knocked out”.

En fechas recientes, durante una presentación, Fernández calificó el libro como una “venganza”. Se trata de “cartas que un homosexual (de Miami), ya de cierta edad, le escribe a alguien más joven, dándole consejos sobre las relaciones sexuales”, constató.

También recordó la represión religiosa y del régimen cubano. “Yo vi cómo aplaudían en Cuba que mandaran a la gente para la UMAP [Unidades Militares de Ayuda a la Producción] para que se hicieran hombres”, dijo sobre la represión hacia los homosexuales en la isla. Citó también la rebeldía similar de Reinaldo Arenas en su literatura. “En este libro no hay límites”, zanjó.

Entre las citas del principio está la rotunda “Sin erotismo no hay pensamiento”, del escritor francés Remy De Gourmont, que viene a plantear la importancia, aplicada en este libro, de ensayar lo sensual desde el texto como una manera de asomarse al propio cuerpo. Es evidente el juego del título con el poema “Epístola moral a Fabio”, de Andrés Fernández de Andrada, allá por el siglo XVII.

Fernández seduce al lector con una oda al sexo, a la libertad de vivir, con todas las letras, y de amar, más allá de las miradas acartonadas, del sesgo obtuso, del absurdo acto de criticar lo bello. Debo confesar que algunas de sus anécdotas me recordaron las de muy buenos amigos, en Cuba, entre una serie de códigos que nos adentran en la selva del mundo homosexual, tantas veces maniatado en la isla por la rigidez verdeolivo y la pacatería, que rima con hipocresía. Qué alegría ver tantos clósets abiertos, ver a los hombres bailar y amarse, en vez de hacer guerras y vallar sus patios.

Los pasajes de Fernández evocan la felicidad de decir lo que se piensa, sin arrepentimientos. Y el lector, al menos esta lectora, puede percibir esos aires, acompañar al autor en un viaje barroco y alucinante. Se desliza de lo popular a lo intelectual, siempre con el gozo de contar, y más que eso recordar, buscar fragmentos de felicidad en el pasado, aventuras de una juventud que parecía eterna, entre desenfrenos de sillón en las tardes habaneras y otras estampas cotidianas.

El autor, basado en historias reales e imágenes muy vívidas, entiende que “el cuerpo sabe lo que quiere, y por eso, por encima de todos los obstáculos la homosexualidad masculina ha llegado a imponerse como lo que es: una realidad insoslayable”. Y para abarcar una historia de placer se remonta a los egipcios, que “tenían en sus templos ejércitos de varones que de más está decir se refocilaban entre sí en el exquisito arte de la sodomia”.

En torno al plano cubano, menciona a Fernando Ortiz, que en Una pelea cubana contra los demonios explica cómo “en la villa de Remedios fueron quemados vivos en la hoguera pública unos cuantos ‘amujerados’”. Resultan interesantes a lo largo de todo el libro sus análisis de la mirada de José Lezama Lima en su novela Paradiso. “La civilización nos ha hecho mucho daño, porque la ilusión de un progreso que va siempre apareado de una decadencia (Cocteau decía que el tiempo es una caída horizontal), ha permitido una persecución de esa tradición, algo en lo que abunda platónicamente Lezama”, se lee en una de las cartas.

Los datos históricos y literarios se agradecen mucho, al igual que los adornos del lenguaje. Pienso en frases como: “entramos entonces con movimiento proceloso en el recinto ontológico de las más temibles locas y los más horríficos bugarrones”.

De lo histórico y ‘chismográfico’ pasa, por ejemplo, a lugares que ya no existen, enigmáticas calles parisinas y personajes con aptitudes increíbles. La nostalgia es una nota constante:

“En Miami tuvimos muchas playas de desnudos en los 80, porque había un movimiento de Free Beaches, cuyos miembros desfilaban vestidos solo con toneles de cartón, en el King Mango Festival de Coconut Grove y otros eventos locales, defendiendo la libertad de bañarse encueros. ¡Qué bellos esos 80!” “En Miami tuvimos muchas playas de desnudos en los 80, porque había un movimiento de Free Beaches, cuyos miembros desfilaban vestidos solo con toneles de cartón, en el King Mango Festival de Coconut Grove y otros eventos locales, defendiendo la libertad de bañarse encueros. ¡Qué bellos esos 80!”

De Miami, “tan aburrido y falso ahora”, añora sitios como The Hole, los baños de Coral Way, el famoso Club Miami, y 13 Buttons.

Le siguen a las cartas los apéndices Cartas desde San Juan y Cartas desde La Habana, luego el ensayo Defensa de la pornografía, y al final un refrescante apartado dedicado a los signos astrológicos y el sexo gay. Un vocabulario y una bibliografía mínima ayudan a complementar el libro y es de gran utilidad para quienes desean profundizar en algunas de las obras citadas.

Epístolas eróticas a Fabio es un libro muy cubano en el lenguaje y también en la lengua como tal, que rezuma picardía en cada relato. Ahí están la sensualidad, el ingenio, el humor y la soltura de quien cuenta, a pierna suelta en el portal de una casa, historias imaginadas o transformadas. Sentémonos, pues, a disfrutar de esta lectura.

Aquí puede encontrar el libro.

Más sobre el autor

Daniel Fernández. Narrador, actor, periodista y dramaturgo. Estudió Licenciatura en Literatura Hispanoamericana y Cubana en la Universidad de La Habana. La vida secreta de Truca Pérez (inédita) y su versión fílmica, El Golpe, realizada por el cineasta Tomás Piard, le valieron prisión en Cuba (1978). Entre sus obras de no ficción figuran: Biografía de José Gregorio Hernández y Diccionario de Arte y Literatura. En su trayectoria como novelista destacan: Alquimia Magna (2002), Sakuntala la Mala contra La Tétrica Mofeta (2009), Novelas sencillas (2010), El Libro rojo de Sakuntala la Mala (2018) y la trilogía La Edad de la Idiotez (2019). En 2011 recibió el Premio Baco de las Artes Escénicas en Miami. Es columnista habitual de El Nuevo Herald.

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