MIAMI.- Por fuera, Valentina Vela es una artista integral, cantante y compositora, por dentro, es también parte del engranaje que mueve la industria musical latina. Su carrera no se ha construido solo frente a un micrófono, sino también entre estudios, oficinas y reuniones con ejecutivos. De día trabaja en Warner Chappell US Latin; de noche escribe, ensaya y se sube al escenario. Su historia es la de una músico que decidió entender el negocio desde adentro sin dejar de lado su propia voz, una insider con perspectivas reales de lo que es la maquinaria de la música.
El momento que cambió todo
En 2022, cuando estaba por terminar su carrera universitaria en Boston, asistió a Career Jam, un evento anual que reúne a estudiantes con altos ejecutivos de la industria. Ese año anunciaron un panel especial: Lázaro Hernández, Senior Vice President de Warner Chappell Music Latin, escucharía canciones seleccionadas y daría feedback en vivo. Valentina envió la suya y corrió con la suerte de que fue elegida. Ese día se paró frente a la sala para hablar de su canción. Cuando terminó de sonar, Hernández fue directo: le encantó. No tenía comentarios. “Está lista para salir”, le dijo. Ese empujón fue suficiente. Con esa validación decidió lanzar su primer EP, de(vela)ciones, un juego de palabras entre su apellido y la idea de revelar lo que llevaba dentro.
de(vela)ciones no fue un proyecto solitario. Fueron meses de composición, largas noches en el estudio y un trabajo en equipo que cruzó fronteras. Una amiga, Mishele Arciniega, asumió el rol de manager y consiguió su primera entrevista. Otras amigas en Chile ayudaron a definir el nombre del EP. Una más diseñó las portadas de los singles y del proyecto completo. Compañeros colaboraron con arreglos y mezclas. “Fue hermoso ver cómo todos se unieron para impulsar una idea que había comenzado en mi cuarto en Chile”, recuerda. Lo que empezó como una inquietud íntima terminó siendo un proyecto colectivo.
Del panel al internship en Miami
Después de aquel panel, Valentina no solo se quedó con el elogio. Se acercó a Hernández, le pidió su correo y meses más tarde le escribió para preguntar si existía la posibilidad de hacer una pasantía. Quería aprender el negocio desde dentro y, de paso, comprobar si Miami era el lugar donde quería estar. La respuesta nuevamente le fue favorable.
Comenzó como intern en Warner Chappell Latin en Miami. La experiencia fue tan enriquecedora que, tras el primer período, pidió extenderla mientras terminaba sus estudios en Boston. En total, pasó casi un año formándose en gestión editorial, estudio y networking. Cuando se graduó, ya lo tenía claro: Miami era su lugar.
Dos maletas, una guitarra y una oportunidad
Llegó a la ciudad con dos maletas y su guitarra. Sin trabajo fijo, en una ciudad nueva, pero decidida a intentarlo. Los primeros meses no fueron fáciles. Hubo frustraciones y silencios. Hasta que llegó la llamada. Gustavo Menéndez, Presidente de Warner Chappell US Latin, buscaba asistente y alguien que supervisara el estudio. Valentina aceptó sin dudarlo.
Desde entonces trabaja como asistente y studio manager, supervisando sesiones, coordinando agendas y colaborando con artistas y ejecutivos de alto nivel. En ese proceso ha conocido a figuras como George Noriega, Valentina Rico, Diego Contento, Mike Muñoz y Sofía Lafuente, entre otros.
La experiencia le ha permitido entender que el talento necesita estructura, estrategia y claridad. “He tenido la oportunidad de conocer ejecutivos y ejecutivas que me han enseñado lo importante que es tener clara la parte del negocio”, cuenta. En una industria compleja, también destaca algo menos visible: la importancia de rodearse de buena gente.
De día industria, de noche canciones
Su rutina es clara, es como una especie de Hannah Montana latina, vive dos vidas. De día trabaja en el corporativo y en las noches canta y escribe. En el último año ha tenido varios shows en vivo: abrió el álbum release show de Valentina Rico en agosto, se presentó en Nómade Sessions en septiembre y más tarde en Savage Labs junto a otros artistas.
En julio lanzó su más reciente single, “Nuestras Fotos”, una canción sobre recordar a alguien y revivir los momentos compartidos, como si las imágenes fueran capaces de traer de vuelta lo que ya no está.
Una insider
Para ella, la música es su forma más clara de comunicarse. La tendencia es que muchos artistas buscan independencia total o rechazan el engranaje corporativo, Valentina eligió otro camino: entender el sistema desde dentro. Su diferencial no está solo en su voz o en su sensibilidad, sino en esa doble mirada. Canta porque no encuentra otra manera de decir lo que siente. Pero también sabe cómo se negocia, cómo se edita, cómo se construye una carrera a largo plazo.
Su música, dice, es el lenguaje que le fue dado para revelar lo que las palabras solas no pueden transmitir. No busca distancia ni misterio. Quiere invitar a otros a entrar en su mundo, hecho de historias, momentos fugaces y confesiones que suenan a media voz. Siempre en movimiento, entre el estudio y el escenario, Valentina Vela construye una carrera que no se divide en dos. Es músico e insider al mismo tiempo y en esa combinación ha encontrado su lugar, uno que tiene un valor enorme en la industria musical actual.