sábado 21  de  febrero 2026
Juegos Olímpicos

El bronce olímpico brilla en una casa de Hialeah 

Ariel Torres, un joven cubano, criado en la conocida ciudad que progresa, llenó de orgullo a EEUU cuando trajo la única presea olímpica en karate lograda en todo el continente
Por ELKIS BEJARANO DELGADO

@ElkisBejarano

MIAMI. - La cita olímpica de Tokio 2020 era el momento. El karate, arte marcial milenario, fue uno de los cinco nuevos deportes que se incluyeron en los Juegos Olímpicos. Pero como no aparece en la agenda de París en el 2024, los atletas de alta competencia de esta disciplina pusieron todo su empeño para cumplir un sueño y llegar entre los 10 mejores que se medirían en el estadio cubierto Budokan, en Tokio.

Cuando en 2016 se conoció de la inclusión del karate en la máxima cita del deporte mundial, Ariel Torres, un joven cubano americano residenciado en Hialeah, se fijó la meta de lograr un cupo para representar a EEUU. Aunque en ese momento no sabía todo lo que iba a sacrificar y el esfuerzo que requeriría, aceptó la propuesta de su sensei Robert Young y comenzó su largo camino al éxito.

Cinco años más tarde, el pasado 6 de agosto, una modesta casa en Hialeah retumbaba de la emoción cuando se conoció a primera hora de la mañana que el único representante de EEUU en karate, con apenas 23 años, alcanzaba el bronce en la modalidad Kata.

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Migrantes llenos de sueños

Ariel Torres nació en Pinar del Río en el occidente de Cuba. A los 4 años llegó a EEUU, junto con sus padres Ariel Torres y Andrea Gutierrez, y con su hermana mayor Yuly Torres. Desde la Florida viajaron en bus hasta New Jersey, donde vivieron en un sótano durante un año. “Esos doce meses no fueron fáciles. El tiempo se demoró en pasar. Mi papá trabajaba día y noche para guardar dinero y poder regresarnos a Miami”.

Torres recuerda que la situación económica era difícil, por lo que él nunca pedía algún juguete. “A los 6 años, como era hiperactivo, el médico recomendó que me inscribieran en clases de karate para que gastara toda la energía. Conseguimos una escuela que estaba a 10 minutos caminando desde la casa, porque no teníamos carro. Inmediatamente me enamoré del deporte. Todo lo que quería era seguir en el karate. Siempre le preguntaba a mi mamá cuándo íbamos a las clases. Al principio eran tres días, hasta que el sensei me dejó ir toda la semana”.

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El medallista de bronce Ariel Torres Gutiérrez de Estados Unidos posa durante la ceremonia de entrega de medallas de kata karate masculino en los Juegos Olímpicos de Verano de 2020, el viernes 6 de agosto de 2021 en Tokio, Japón.

El medallista de bronce Ariel Torres Gutiérrez de Estados Unidos posa durante la ceremonia de entrega de medallas de kata karate masculino en los Juegos Olímpicos de Verano de 2020, el viernes 6 de agosto de 2021 en Tokio, Japón.

Al cumplir 9 años se presentó la posibilidad de ir a una competencia nacional en Carolina del Sur, pero sus padres le dijeron que no tenían el dinero. “A ellos se les ocurrió hacer recolectas en la 4 y la 21 avenida del East de Hialeah. Allí colocaron un jarro con mi fotografía con las medallas que tenía y un cartel que explicaba para qué era el dinero”.

Ariel no olvida a quienes lo han ayudado. Por lo que agradece a la comunidad de Hialeah que siempre lo apoyó. Colaboraron aportando dinero y también lo llevaban a las clases de karate cuando sus padres no podían. “A esa primera competencia fuimos en un bus que se alquiló con los fondos que recolectamos. Terminé en primer lugar en kata (formas) y en kumite (combate). Allí mis papás me dijeron que nunca dejara que el dinero me impidiera seguir mis sueños. Me aseguraron que ellos conseguirían la manera para que yo pudiese alcanzar mis metas. En ese momento le dije que quería ser campeón del mundo”.

Entrenamientos para los mejores

Ariel continuó sus entrenamientos mientras estudiaba en la escuela. En 2016, cuando cursaba su último año en Westland Hialeah Senior High School recibió la noticia sobre el karate olímpico. “Mi maestro me llamó y me dijo Ariel tiene que ser ahora o no lo harás nunca. Le aseguré que lo iba a hacer. No sé si era la ignorancia de no saber lo complejo que sería el proceso, pero a los 18 años decidí que eso era lo que quería”.

Para Ariel Torres lo complicado vino luego, ya que solo 10 atletas en el mundo pueden clasificar y la manera de hacerlo es a través de la sumatoria de puntos que se logran en competencias internacionales. Estambul, Francia, Egipto. Cada dos semanas una competencia, viajes, entrenamientos. Pero tampoco había dinero para costear todo lo que necesitaba, por lo que junto a su maestro decidió participar en competencias de la organización Naska que paga a los ganadores, y así pudo trabajar para buscar los fondos.

“Viajaba a una competencia para ganar dinero y con ese dinero ayudaba a mi familia y lo otro lo agarraba para ir a la cita internacional. Entonces competía fuera de EEUU por los puntos. Regresaba a Florida; competía para ganar dinero; recaudaba los fondos; volvía a salir a competir, y regresaba y volvía a competir para ganar más dinero. Así pagué todas las competencias. Nunca le pedí dinero a mis padres, no quería molestarlos con eso, ya se habían sacrificado mucho por mí. Me ayudaban brindándome el soporte que necesitaba. Ellos dejaban que yo me concentrara, mientras me hacían la comida, me lavaban mi ropa, atendían mis necesidades”.

En su trayectoria Ariel Torres ganó la medalla de oro en kata masculino en el Campeonato Panamericano de 2019 y tras una serie de citas internacionales logró ocupar el décimo lugar por la Federación Mundial de Karate. Entonces estar en este sitial lo convirtió en un atleta profesional, por lo que ya la Federación Olímpica comenzó a pagarle un salario para que él se enfocara en su entrenamiento.

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Metas cumplidas

Comenta que conoció a la cuarta del mundo en kata femenino, la hongkonesa Grace Lau, quien tuvo que quedarse en Florida por la pandemia. Ella lo llevó a que sus entrenamientos fuesen de menos horas, pero con mayor calidad, y así lo hizo. Dejó de entrenar todos los días, por 8 horas diarias, a cumplir un esquema en el que combina hora y media de gimnasio, con cuatro o cinco horas de karate. Los sábados solo entrena una hora y los domingos descansa. “Me dediqué a hacer lo que ella hacía en su horario y ella hacía el entrenamiento que había planeado mi sensei. Durante la pandemia íbamos juntos a un doyo de Doral, y fue cuando comencé a ver cómo mejoraba mi rendimiento”.

Luego de una larga lista de competencias, Ariel logró llegar a Tokio, donde se enfrentó con figuras que habían sido referencia para él como el venezolano Antonio Díaz, con quien al finalizar el encuentro estrechó su mano en señal de respeto y admiración. “Para mí fue muy importante porque él es una de las personas que siempre he admirado”.

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Ariel Torres Gutiérrez, de Estados Unidos, reacciona después de competir en su combate por la medalla de bronce en kata masculino para kárate en los Juegos Olímpicos de Verano de 2020, el viernes 6 de agosto de 2021, en Tokio, Japón.

Ariel Torres Gutiérrez, de Estados Unidos, reacciona después de competir en su combate por la medalla de bronce en kata masculino para kárate en los Juegos Olímpicos de Verano de 2020, el viernes 6 de agosto de 2021, en Tokio, Japón.

Futuro para multiplicar la pasión

Tras lograr bronce en Tokio, Ariel volvió a Hialeah donde familiares, amigos y vecinos se acercaron a su calle para dar la bienvenida y celebrar esta medalla que le dedicó a su comunidad, por el apoyo incondicional.

En sus sueños sigue estando ser el campeón del mundo. Por lo que su agenda está repleta de competencias y encuentros deportivos que lo van llevando hacia el lugar privilegiado donde espera estar. Después de alcanzar su sueño, espera formar una familia con su novia Grace Lau y abrir su propia escuela de Karate para ofrecer a otros niños todo su aprendizaje. El karate le cambió la vida y le ha dado una manera de vivir.

“Los cubanos hemos demostrado que podemos llegar a donde queramos. Estamos hecho para ganar, y sé que, si a mi pueblo de Cuba le dan un poco de libertad, mucha gente lograría cosas maravillosas. Esta medalla también se la dedico a los jóvenes cubanos que salieron ese 11 de julio a pedir libertad. Viva Cuba libre”.

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