sábado 21  de  febrero 2026
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Granma: la sorpresa del béisbol cubano de cara a la Serie del Caribe

El equipo Granma, que se alzó con el banderín de la Serie Nacional de la isla, rompió todos los pronósticos y será la escuadra, transformada con refuerzos, que representará a la Mayor de las Antillas en la Serie del Caribe
Por ERASMO GONZÁLEZ

El equipo Granma que hace unos días ganó el campeonato de la Serie Nacional cubana rompió todo los pronósticos habidos y por haber, porque nadie en su sano juicio imaginaba a principios de la contienda que terminaría en lo más alto del podio.

Y ahora, el conjunto de la región oriental será el representante de Cuba en la próxima y quizás última Serie del Caribe, donde estaría presente la isla si es que finalmente no puede convertirse en miembro pleno de la Confederación que forman las ligas profesionales del área.

Por supuesto, esto de Granma como representante es un cuento de hadas, porque desde que Cuba volviera a la Serie del Caribe en Isla Margarita, Venezuela, siempre se ha presentado con su selección nacional, muy a diferencia de los otros conjuntos que asisten con lo mejor que pueden encontrar en sus dilapidados rosters.

Habría que recordar que para el inicio de la Serie del Caribe los peloteros de mayor relieve ya son llamados a integrarse o prepararse para los campamentos de primavera, y lo que va quedando no es precisamente un material de importancia. Y esto es uno de los viejos problemas del evento.

Todo esto se complica con la presencia del Clásico Mundial a principios de marzo, el torneo al cual Grandes Ligas le está poniendo toda la carne en el asador y que precisa revivir, pues todavía no ha encontrado ese gran calado a nivel internacional que asegure su permanencia por los próximos ciclos.

Pero volvamos un poco a este equipo de Granma que también se reforzó, pues de la manera que se estructura la Serie Nacional, aquellos equipos que van avanzando se pertrechan con figuras de los conjuntos que quedan en el camino. De ese modo la novena que llega a la final es muy diferente a la que inicio la contienda.

A pesar de todo, lo que ha logrado este conjunto oriental es realmente impresionante. Baste decir que estos Alazanes, como se hacen llamar, perdieron al caballo mayor cuando Yoénis Céspedes decidió escapar para intentar un sueño de Grandes Ligas hoy convertido en realidad y con muchos millones de buen colchón.

Otros grandes bateadores de los granmenses, Urmary Guerra y Adrián Morejón, también abandonaron la isla y hoy se encuentran en la República Dominicana en el proceso de las demostraciones de talento delante de los evaluadores, con el objetivo de seguir los pasos de Céspedes.

Y como si fuera poco, otro slugger oriental, Yordanis Samón, había jugado para el Matanzas de Víctor Mesa, tras abandonar Granma en busca de nuevos horizontes dentro del panorama doméstico. Junto con los yumurinos, fue eliminado en las semifinales por sus antiguos compañeros.

Pero nadie contaba con la carta semiescondida bajo la manga, un regalo que vino del Lejano Oriente escondido en el imperdible cuerpo de Alfredo Despaigne, con toda seguridad el último gran jugador de su generación, el último de su camada que todavía vale millones en Grandes Ligas y hace salivar a los scouts.

Despaigne, a quien le ha ido muy bien en tierras niponas y se encuentra muy cerca de firmar un jugoso pacto en la Liga del Pacífico, no le ha interesado por el momento venir a Estados Unidos y se ha mantenido fiel a la divisa de Granma en lo posible, como ahora, cuando jugó en los momentos finales de la serie.

Su presencia ha sido fundamental para los orientales, así como la de otro Céspedes, Yoelkis, el hermano menor de Yoénis, convertido en una revelación al punto que muchos en Cuba le han puesto el nombre del Baby Potencia, haciendo una referencia a la actual estrella de los Mets de Nueva York, conocido como La Potencia.

Lo que suceda con este equipo de Granma rumbo a Culiacán, México, está en manos de los jefes de la pelota cubana, pero no cabe duda de que las riendas del conjunto las seguirá teniendo en sus manos el venerable Carlos Martí, un manager de tiempos idos, de otros momentos de gloria.

Martí superó en la partida ajedrecística de la estrategia beisbolera primera a un Mesa volátil y luego en la final a un Roger Machado, técnico de Ciego de Ávila, que no acaba de afincarse como un técnico ganador fuera del país. Tanto Machado como Mesa han sido los hombres encargados de dirigir al equipo Cuba, pero ahora encuentran a un competidor formidable.

La afición vería muy mal que se esquinara a Martí no solo para la Serie del Caribe sino para el Clásico Mundial, evento sobre el que se mantiene un manto negro en términos de quién será el manager.

Pensar hace 10 años atrás que Granma sería campeón de la Serie Nacional, hubiera sido motivo de risa. Ahora es una realidad y al menos en México se verá el uniforme de los Alazanes, aunque en el fondo sea una escuadra completa del país.

FUENTE: Especial

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