martes 24  de  enero 2023
FLORIDA

Judoca de origen cubano está ranqueado en el mundo

Menéndez, nieto de inmigrantes cubanos que dejaron todo atrás para refugiarse en Florida, tomó el desafío del deporte contando solo con los recursos familiares

Por DARCY BORRERO BATISTA

MIAMI.- Alejandro (Alex) Menéndez, 25 años, lleva casi toda su vida en el tatami, la estera que usan los judocas para realizar prácticas. A los cuatro años, sus padres lo iniciaron en el judo, primero como una búsqueda de distracción para el niño intranquilo que solía ser, después ya no pudo parar de entrenarse en este deporte que lo ha llevado a brillar en Florida y el mundo.

“En el judo he estado toda mi vida, básicamente nací en un colchón (tatami). El judo estuvo conmigo mientras yo iba creciendo. Era un niño muy activo, no podía controlarme y me puse en el judo para ver si podía estar un poquito más tranquilo enfocado en eso y empecé a ser muy bueno y a entrenar muy fuerte”, contó Menéndez, residente en Miami, Florida, a DIARIO LAS AMERICAS.

Que el chico de origen cubano haya seguido un camino en el judo, no es resultado del azar. Como él mismo explicó y sus padres confirman, el judo ha estado en la familia desde hace mucho.

“Mi papá es mi entrenador. Tanto mi hermano como yo, que soy el hijo mediano, empezamos a practicarlo desde niños, pero todo inició con mi papá. El judo tiene una parte muy especial en mi corazón porque tuvo un papel importante en que mis padres se conocieran y ya han estado casados 39 años. El judo fue algo que los juntó. Ahora mi papá tiene casi 53 años y nunca se ha alejado de este deporte”, enfatizó.

Según Menéndez, cuando dio sus primeros pasos en el judo, sintió que “quería hacer algo muy grande en esto”.

“A mí me gusta trazarme unas metas muy grandes, no me gusta hacer las cosas a medias. Y cuando mi hermano empezó a hacer equipo mundial, yo lo cogí más seriamente también y al próximo año yo hice el mismo equipo mundial y ahí estábamos entrenando todos los años. Llegó un momento que él paró y yo seguí entrenando hasta el punto en que estoy ahora mismo, básicamente he entrenado toda mi vida”, detalló.

Actualmente, Menéndez está en un nivel de judo muy alto, pero, confesó, “no tan alto como quería estar”.

“En esta etapa de mi carrera estoy en el número 200 del mundo. Podía estar más alto en el top, pero ahora estoy en un momento muy crítico porque voy a tener una oportunidad de empezar a viajar mucho más para crecer en el judo y para subir de ese número 200 y tratar de entrar en los primeros 100 en el mundo y buscar una mejor oportunidad de hacer el equipo olímpico”, dijo el judoca que ha transitado de 48 kilos (en su niñez) a 55 (un par de años), luego a 60, hasta consolidarse ahora en la división de 66 kg. “Llevo en esa división casi 3 años, es una división muy fuerte, pero estoy rankeado”, reconoció.

Las competencias

Como parte de su carrera, Menéndez ha viajado el mundo para competir, medirse y tratar de ganar puntos. Recuerda particularmente su participación en eventos en Santo Domingo, Perú también y en especial Japón, la cuna del judo.

Hace alrededor de tres semanas, fui a Japón para un Grand Slam y estuve allí durante dos semanas. El judo es sagrado para los japoneses y fue muy gratificante ver la cultura, el respeto por las personas y el deporte que tienen en ese país. Quería tener la oportunidad de estar ahí y pelear, estoy muy agradecido de haber podido ver la cultura japonesa con mis propios ojos. Fue una muy buena experiencia, aprendí mucho, interactué con los competidores que estaban, pues voy a estar compitiendo con ellos y honestamente me subió la motivación para seguir para adelante y subir mi nivel. Esta competencia en Japón me abrió los ojos a pesar de que no fue tan grande como otras. En Japón, que es la cuna del judo (y el judo se vive como vivimos nosotros el básquet, la pelota o el fútbol) sentí que la fuerza mía estaba al mismo nivel de los mejores (ahí) en el mundo. Me sentí muy alegre de poder estar en el mismo punto que todos esos otros competidores que tienen tantos recursos y yo, con limitaciones de presupuesto, todavía puedo estar al mismo nivel o casi al mismo nivel que ellos están, sabiendo que no tengo tantos recursos como ellos. Por eso estoy tan agradecido de haber podido llegar a ese punto, con mi mamá y mi papá apoyándome en la oportunidad de ir ahí y pelear, salir para adelante. Hace alrededor de tres semanas, fui a Japón para un Grand Slam y estuve allí durante dos semanas. El judo es sagrado para los japoneses y fue muy gratificante ver la cultura, el respeto por las personas y el deporte que tienen en ese país. Quería tener la oportunidad de estar ahí y pelear, estoy muy agradecido de haber podido ver la cultura japonesa con mis propios ojos. Fue una muy buena experiencia, aprendí mucho, interactué con los competidores que estaban, pues voy a estar compitiendo con ellos y honestamente me subió la motivación para seguir para adelante y subir mi nivel. Esta competencia en Japón me abrió los ojos a pesar de que no fue tan grande como otras. En Japón, que es la cuna del judo (y el judo se vive como vivimos nosotros el básquet, la pelota o el fútbol) sentí que la fuerza mía estaba al mismo nivel de los mejores (ahí) en el mundo. Me sentí muy alegre de poder estar en el mismo punto que todos esos otros competidores que tienen tantos recursos y yo, con limitaciones de presupuesto, todavía puedo estar al mismo nivel o casi al mismo nivel que ellos están, sabiendo que no tengo tantos recursos como ellos. Por eso estoy tan agradecido de haber podido llegar a ese punto, con mi mamá y mi papá apoyándome en la oportunidad de ir ahí y pelear, salir para adelante.

Apoyo económico

En realidad, Menéndez, nieto de inmigrantes cubanos que dejaron todo atrás para encontrar refugio en Florida, ha tomado el riesgo del judo contando únicamente con los recursos financieros familiares. Las limitaciones de presupuesto para un deporte que requiere de fuerte inversión llevaron a la familia a crear una cuenta en GoFundMe para conseguir una especie de mecenazgo que le permita impulsar su carrera en el deporte al que ha dedicado su vida. “Esa página tiene dos botones, uno dice share (compartir) y otro dice para donar. Se puede donar un dólar, cinco, 10, como tú quieras. Cualquier dinero que me puedan donar, por poquito que parezca, me va a ayudar para llegar más lejos”, dijo Menéndez y precisó: “Y si no pueden donar, con el otro botón (compartir) pueden mandar el contenido a diferentes personas para que más gente pueda verlo. Quisiera que esta recaudación llegue a toda la gente posible para ver si pueden me pueden ayudar”.

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Esto se traduciría en fondos para viajar y obtener más recursos para entrenar. “Es muy muy duro saber la historia completa detrás de una competencia. El atleta debe hacer muchas cosas para solamente llegar a esa competencia, por ejemplo, conseguir el peso estipulado, pagar el tique del vuelo, pagar el hotel, pagar toda la comida en esos días. Algunas veces hacen un examen que el atleta también necesita pagar. Estamos compitiendo, es un deporte muy duro, pero al final del día necesitamos dinero para seguir viajando; para seguir buscando esa oportunidad para llegar lejos y conseguir ir a las Olimpiadas, hacer equipo mundial y, para lograr eso, necesito viajar a muchos eventos diferentes, campeonatos y competencias para llegar y acumular puntos para subir en la lista mundial.

“El judo lleva un esfuerzo y una disciplina muy fuerte que puede que mucha gente no lo tenga. Mi disciplina me ha ayudado a salir adelante en el judo. No todos los días fueron de estrellas porque el judo es un deporte muy muy duro, te demanda mucho, tiempo, sacrificios. Honestamente no todos los días me levanto y digo que quiero hacer judo porque hubo muchos días en que, más chico, estuve cansado, sin ánimos para hacerlo porque demanda muchísimo esfuerzo, pero ahora teniendo más edad y un poco más de madurez, le doy gracias a Dios y a mi papá, porque esos días en que yo no quería hacer nada, no quería hacer judo, fueron los días en que él me empujó, me sacaba de la cama y me daba fuerza para seguir, para ir al entrenamiento, y ahora entiendo por qué lo hizo, de verdad reconozco que eso fue algo muy positivo para mí", explicó. Confesó además que aun cuando la relación con su padre suele ser "un poquito difícil porque tener un entrenador y un papá a la misma vez es complicado", está sumamente agradecido por la disciplina que le ha transmitido.

"Hay cosas que solamente a tu entrenador se lo puedes decir y otras que solamente a tu papá, eso se pone entonces algunas veces difícil de entender y de explicar. Por ejemplo cuando estamos viajando estamos apretados de dinero y no es lo mismo que si fuera sólo mi entrenador. Algunas veces se pone difícil porque son cosas que tú quieres decirle a tu entrenador pero que tú sabes que no se lo puedes decir a tu papá porque lo va a tomar en una forma un poquito diferente", compartió.

Tanto el apoyo de su padre como el deporte han forjado el carácter de Menéndez. "Una de las razones por las que me gusta tanto el judo es porque no es tan fácil llegar lejos. De modo que da una lección de humildad al atleta, te enseña cómo ser mejor persona, no solamente para ti mismo, sino también para la gente alrededor tuyo. Te forma para llevar una vida buena, gracias a muchos factores: disciplina, respeto, amor, positividad. Yo estoy dispuesto a transmitir todos esos valores a la comunidad para generar un impacto positivo”, aseguró el joven, quien dice mantener la misma emoción desde que era chiquito al entrar al tatami.

“Siempre es un momento muy alegre. Cada vez que entro al tatami me siento como un niño otra vez. Ahora como un adulto, siento una responsabilidad muy grande para llegar a mis metas más grandes y a la vez yo tengo una responsabilidad de enseñar, de retribuir a la comunidad de la que formo parte”.

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