REDACCIÓN.- Pensarlo de otra manera era inimaginable. Mariano Rivera tuvo la última palabra este domingo en Cooperstown
REDACCIÓN.- Pensarlo de otra manera era inimaginable. Mariano Rivera tuvo la última palabra este domingo en Cooperstown
Acostumbrado a cerrar juegos, hazaña que lo convirtió en inmortal, también se preparó para ponerle final a la jornada de exaltación al Salón de la Fama de 2019, en el que desde hoy estará por siempre junto al puertorriqueño Edgar Martínez, Roy Halladay y Mike Mussina, todos elegidos por la Asociación de Escritores de Béisbol de América en enero pasado.
También serán honrados Harold Baines y Lee Smith, seleccionados por el Comité de Veteranos.
"Quiero agradecer a Dios y a Jesús, por darme el talento y la bendición, nos ha dado un hermoso día, es increíble, gracias Dios", dijo el primer pelotero en ser electo de manera unánime y segundo panameño que logra la inmortalidad en el béisbol.
Rod Carew, quien bateó 3.053 inatrapables, está en el templo de Cooperstown desde 1991.
"El béisbol es un juego de equipo y no lo puedes hacer solo, para todos mis entrenadores, todos mis managers y mis compañeros, ustedes son especiales", atizó el poseedor del récord de más juegos salvados en las Grandes Ligas, con 652. "El Salón de la Fama es importante, gracias, todo lo que hacen, para los escritores y beisbolistas, gracias por votar por mi. Para los fanáticos, siempre estuvieron conmigo, todos los fans de los Yankees, cuando estuve jugando en el estadio, sentí que estaba jugando con todos ustedes, sin su apoyo, no lo hubiera logrado".
Mariano, un hombre que demostró disciplina y agradecimiento durante toda su carrera, no podía terminar de otra manera.
"Gracias a todo el pueblo panameño y fanáticos latinoamericanos, este premio es de ustedes, gracias por permitirme crecer, gracias a Puerto Caimito y a mi gente, toda mi familia, gracias", concluyó el panameño con el out 27 de la exaltación de 2019.
La jornada se vivió como en antaño, pues otro eficaz Yankee tuvo la dicha de iniciar. Mike Mussina soltó rectas de agradecimiento ante los micrófonos para iniciar la fiesta.
“Pasé mucho tiempo reflexionando sobre mi tiempo en el béisbol”, dijo el derecho quien agradeció a su familia y entrenadores por ayudarlo alcanzar este logro. “Nunca tuve la suerte de ganar un Premio Cy Young o ser un campeón de la Serie Mundial, ganar 300 juegos o ponchas 3.000 bateadores. Mis oportunidades para esos logros están en el pasado. Hoy, me convierto en miembro del Salón de la Fama del Béisbol. Esta vez lo hice”.
La segunda placa revelada este domingo fue la del fallecido Roy Halladay. Su esposa, Brandy Holladay, subió al estrado en su nombre.
“Gracias a ambas organizaciones. No podré agradecer lo suficiente”, fueron parte de las palabras de Brandy para compensar el apoyo que le dieron los Azulejos de Toronto y Filis de Filadelfia al lanzador estadounidense. "He perdido la cuenta de cuantos abrazos he recibido como muestras de cariño por Roy".
Pero como en el béisbol también se necesita ofensiva, conmemoraron a Edgar Mártínez. El puertorriqueño que cambió el rol de bateador designado, pues después de él ese papel ya no era exclusivo para jugadores que estaban en el ocaso de su carrera.
“Mi historia es sencilla, criado en mi barrio rodeado de gente humilde con buenas intenciones”, dijo Martínez en español el quinto boricua que logra la inmortalidad.
"Estoy honrado y recibo con modestia el estar aquí de pie”, dijo Martínez. “Cuesta creer que un sueño que empezó cuando tenía 10 años (acabe aquí). Cuando por primera vez vi a Roberto Clemente, lo único que quería era jugar pelota. Es todo un honor tener mi placa en el Salón de la Fama junto a la suya”.
Antes de Martínez, se había revelado la placa de Harold Baines mientras que después del discurso del boricua subió al podio Lee Smith.
FUENTE: REDACCIÓN

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