La imagen será parte de la historia, independientemente de lo que le suceda a Argentina en lo que resta de este Mundial de 2018. Lionel Messi, la estrella, el dios supuesto a regresar a la Albiceleste a los puestos más altos, se frotaba la frente, con los ojos cerrados, en pleno himno nacional de su país. Era el peso de la historia, una tonelada de esperanzas de más de 40 millones de argentinos sobre los hombros del descendiente directo del mítico Diego Armando Maradona.

Fue el preludio de un revés que difícilmente olviden los argentinos, un 3-0 ante Croacia, que evidenció la fractura de la Albiceleste, más descompuesta que nunca, y de ser considerada favorita al título ahora afronta la posibilidad si quiera de pasar a octavos de final.

¿Cómo llegaron Messi y Argentina a esta situación? ¿Cómo es posible que con esta diadema del fútbol, Argentina no haya podido ganar nada?

Discreto rendimiento

Messi nunca ha disfrutado en Argentina, al menos no de la misma manera en que lo hace en el Barcelona. Ahí siempre ha tenido el apoyo de figuras que saben tratar el balón, como Andrés Iniesta o Xavi. En la Albiceleste no ha tenido socios, jamás. Gonzalo Higuaín, Ángel Di María o Sergio “Kun” Agüero podrán ser muy figuras en sus clubes, pero en la selección desaparecen, y así ha sucedido en este Mundial.

“No recuerdo una actuación tan pobre”, dijo Pablo Zabaleta, quien estuvo en la final del Mundial hace cuatro años con la selección argentina. “Este equipo luce perdido, predecible e incapaz de crear algo”.

Si ante Islandia, un empate a uno, Messi tuvo un accionar discreto, ante Croacia fue prácticamente un fantasma que nadie vio. Durante la primera mitad, el “10” tocó la pelota apenas 20 veces, la segunda cantidad más baja entre sus compañeros. El mago no desapareció el pañuelo, sino que desapareció él. Tuvieron que pasar 64 minutos para que Messi chutara a la portería, un balón que fue bloqueado. Además completó apenas el 75% de sus pases.

“Es un equipo roto. Es muy difícil para Messi. Necesita alguien que pueda ayudarlo a construir las jugadas”, consideró a la BBC Cesc Fábregas, excompañero de Messi en el Barcelona.

Problemas no resueltos

Messi no ha tenido un camino fácil con Argentina. Ha perdido tres finales importantes, dos ante Chile en Copa América y la del Mundial de Brasil en 2014. Llegó a renunciar incluso al equipo nacional tras una de sus derrotas. “La selección se acabó para mí”, apuntó en ese momento.

La presión finalmente pareció apoderarse de él. Vituperado en su propio país, en donde lo han calificado de “pecho frío”, de que no canta el himno nacional, de que jamás podría hacer lo que hizo Maradona, Messi ciertamente no ha podido igualar su rendimiento brillante del Barcelona con la camisa de rayas argentina. Incluso, y pese a ser considerado como el mejor jugador de la actualidad, un tres por ciento de los aficionados argentinos encuestados por el diario La Nación consideró que no debía ser convocado para el Mundial de Rusia.

Reportes de prensa indicaron que Messi quedó muy perturbado tras el empate con Islandia. No acompañó a sus compañeros durante el tradicional asado, prefiriendo quedarse solo en su habitación.

“Siento mucha pena por Messi”, comentó Zabaleta. “Este es su último chance para hacer algo grande con Argentina, así que no me sorprendería verlo retirarse de la selección después del Mundial. Quedará muy decepcionado y esperar cuatro años más para ir a Catar será demasiado”.

Legado incierto

Para nadie habrá dudas de que Messi pasará a la historia como uno de los más grandes jugadores de todos los tiempos. Pero de irse en blanco otra vez con su selección habrá un gran vacío en su legado. Injusto o no el argumento, la realidad es que no podrá sentarse a la derecha del Dios Maradona.

Porque existe la percepción de que Maradona ganó practicamente él solo el Mundial de 1986. Porque además el Diego era del pueblo, mientras que Messi a los 13 años ya abandonaba Argentina para irse a perseguir su sueño de jugador profesional con el Barcelona.

Pero la realidad es que el Argentina de 1986 contaba con figuras de talento como Jorge Valdano y Jorge Burruchaga, y sin estos dos socios, Maradona no hubiese levantado la copa en el estadio Azteca.

Valdano, el filósofo del fútbol, dijo en una ocasión que lo que hizo Maradona en 1986, Messi lo hacía todos los días. Si sólo pudiera hacerlo por estos días quizás las cosas cambien y en lugar de ese semblante histórico de preocupación de momentos antes del choque ante Croacia, pueda finalmente mostrar una deslumbrante sonrisa de felicidad, de esas que exhibe cada fin de semana en la Liga española con la camiseta blaugrana del Barcelona.

Desaparición en momentos clave

  • De los 100 goles que Lionel Messi ha marcado en la Liga de Campeones, sólo 11 han sido en cuartos de final o en fases más decisivas. Es decir, un 11%. Por contraparte, Cristiano Ronaldo ha marcado 36 de sus 120 en esas etapas, un 30%.
  • Messi ha jugado tres ediciones de la Copa América y ha perdido tres veces en la final. En ese encuentro no ha anotado ni una vez y además falló su tiro desde el punto penal en la Copa Centenario de 2016.

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