El escenario parecía el indicado para que los bates de los Marlins de Miami comenzaran a producir nuevamente con hombres en posición de anotar. El Coors Field de Colorado ha sido señalado por años como el "Paraíso de los Bateadores" en las Grandes Ligas, gracias a la facilidad con la que viaja la pelota por la altitud que viene con jugar en la ciudad de Denver.
Sin embargo, la situación no mejoró como se esperaba. Los Marlins cayeron el martes por tercera ocasión de forma corrida y los toleteros del combinado se fueron de 7-0 con hombres en posición de anotar. El revés también significó el cuarto en los últimos cinco duelos.
"Las pelotas de béisbol son difíciles de batear", dijo el venezolano Luis Arráez, en declaraciones recogidas por MLB.com. "Todo el mundo dice que Colorado es un buen lugar para batear, pero yo no pienso así. Todavía estás enfrentando a lanzadores ligamayoristas y estás intentando hacer el trabajo, pero no lo haces bien todo el tiempo, en especial yo. Somos humanos. Solo tenemos que seguir jugando duro".
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En el compromiso inaugural de la serie el lunes, los peces se fueron de 11-2 con corredores en posición anotadora. El bateo oportuno que tan importante resultó en el récord que estableció la organización al irse de 12-0 en juegos decididos por una rayita en un comienzo de temporada, parece haber abandonado a los maderos del club.
El cubano Jorge Soler sacudió un cuadrangular de 456 pies en el primer inning del choque de este martes y Garrett Cooper despachó otro en el sexto, pero no fue suficiente para enderezar el rumbo del combinado.
"Los muchachos siempre regresan y pelean", indicó el mánager Skip Schumaker. "Pienso que solo estamos decepcionados de que no lo logramos en esta ocasión. Siento que tuvimos tráfico en las bases durante todo el juego y nos quedamos esperando por el gran batazo. Nunca llegó", agregó.