Wawrinka da el golpe del año y despide a Djokovic de Australia
El número ocho del mundo se impuso por 2-6, 6-4, 6-2, 3-6 y 9-7
El suizo le cortó a Djokovic una serie de 28 triunfos consecutivos. (AP)
Nada es para siempre, y el suizo Stanislas Wawrinka lo demostró hoy de manera impactante al protagonizar uno de los mayores golpes en mucho tiempo en el tenis eliminando a Novak Djokovic del Abierto de Australia, donde el serbio no perdía desde 2010. n n Número ocho del mundo, Wawrinka se impuso por 2-6, 6-4, 6-2, 3-6 y 9-7 para avanzar a las semifinales, donde el jueves se medirá al checo Tomas Berdych, vencedor hoy del español David Fererer por 6-1, 6-4, 2-6 y 6-4.
El otro español en carrera, Rafael Nadal, jugará mañana con el búlgaro Grigor Dimitrov. n n"Es un campeón increíble, nunca se rinde, y estoy muy, muy, muy, muy feliz", resumió Wawrinka. n n"Había perdido dos veces en cinco sets, pero estaba muy concentrado, me sentía muy bien", añadió el suizo de 28 años, que confesó que en el final del partido sintió"nervios". n n Djokovic aceptó la derrota con caballerosidad."Claro que estoy desilusionado ahora. Pero mañana es un nuevo día y tengo que aceptar que no puedes ganar todos los partidos que juegas". n n Wawrinka le cortó a Djokovic una serie de 28 triunfos consecutivos -no perdía desde la final del US Open-, y también el sueño de convertirse en el primer hombre en la era profesional en ganar cuatro veces consecutivas el Abierto de Australia. n n El suizo no vencía a Djokovic desde octubre de 2006. Tras aquella derrota el serbio había encadenado 14 triunfos consecutivos sobre el suizo. n n La fresca noche de Melbourne, a diferencia de lo que sucedió en 2013 en Australia y en el US Open, tuvo a un Wawrinka dubitativo y errático en el primer set, nada que ver con el que un año atrás había abierto el partido jugado un tenis al límite de lo que humanamente es posible para caer 12-10 en el quinto set. n n En el final, Wawrinka superó no sólo a Djokovic, sino también al recordatorio que lleva tatuado en su brazo izquierdo, una frase del poeta irlandés
Samuel Beckett:"Lo intentaste alguna vez, fracasaste. No importa, intentálo de nuevo. Fracasa mejor". n n Nada de eso. Tocó la gloria, se liberó del recuerdo de dos derrotas ante Djokovic que pudieron ser victoria y, por un día, fue más fuerte, más grande y más brillante que su compatriota Roger Federer, que mañana se mide al británico Andy Murray en cuartos de final. Si pierde, Wawrinka será el nuevo número uno suizo. n n La noche había empezado mal para el suizo, pero tras el 6-2 de Djokovic, Wawrinka comenzó a despertarse, a activar ese revés a una mano con el que se es muy avaro si apenas se lo describe como"perfecto". n n La derecha del suizo también es un arma temible cuando funciona, y durante dos sets, lo hizo. Ni hablar del servicio, fundamental en todo el partido. Así, entre nervios en la cancha y rostros sombríos en un banco en el que destacaba su entrenador, Boris Becker, Djokovic -que llevaba 25 victorias consecutivas en Australia- llegó al cuarto set temiendo lo impensable: la derrota. n n Wawrinka sacó 3-4 y 40-0. Estaba a un paso del 4-4, pero perdió un par de puntos y Djokovic igualó estirándose para una notable devolución paralela de saque que el suizo dejó pasar para ver aterrizar mansamente en la esquina: 5-3 para el serbio. n n Djokovic reaccionó como siempre lo hace en esos momentos: gritó como un animal salvaje, infló el pecho, amenazó con hacer estallar las costuras de su camiseta. Pasan los años, pero el método funciona, siempre afecta de alguna manera a los adversarios. n n No a Wawrinka, que reaccionó poniendo dos veces a Djokovic en situación de break point. Pudo haber cambiado la historia de ese set y anticipado el final del partido, pero el serbio terminó llevándose el parcial con un ace y un nuevo grito en la fría noche australiana. n n Dos sets para cada uno y una vez más la definición en el quinto. Con 40-15, Wawrinka no supo cerrar su saque y abrió el paso al break point con una volea fuera cuando tenía la cancha a su disposición. Más gritos de rabia de Djokovic al adelantarse 2-1 y su saque mientras en su banco suspiraban de alivio y volvían las sonrisas. n n" u00a1Vamos!", gritó sin embargo Wawrinka instantes antes de devolver el quiebre para un 2-2 que dejaba todo absolutamente abierto. n n Wawrinka volvió a salvar un break point en un tenso intercambio de 31 tiros. El partido siguió equilibrado hasta el 5-5 y 40-15 con el saque del suizo cuando un nuevo grito cortó la noche. n n" u00a1Llueve!", le insistió Wawrinka al juez de silla español Enric Molina, que no lo había terminado de notar. El partido se paró por unos pocos minutos, pero el techo no llegó a cerrarse. En el regreso, un saque ganador del suizo puso el set 6-5 a su favor. n n A esa altura hacía tiempo ya que Djokovic le dirigía miradas entre desesperadas y furibundas a su banco. Wawrinka, en cambio, se estiraba el cuádriceps. La durísima exigencia física comenzaba a hacerse sentir. n n Y la mental tambien, porque mientras Wawrinka aguantaba, Djokovic flaqueó como pocas veces. Sirviendo 7-8 y 30-15 cometió tres errores consecutivos: una derecha, un intento de drop cruzado y una volea de derecha ancha para darle la merecida victoria al otro suizo, el que siempre estaba a la sombra y hoy brilla como nunca antes.