ARLINGTON, TEXAS.- Cuando Yordan Álvarez está en salud, lo que es capaz de hacer con el bate es inexplicable. Así lo señaló el mánager Joe Espada luego de que el cubano consiguiera dos jonrones en la victoria de los Astros de Houston 4-3 ante los Rangers de Texas.
“No puedo”, fue exactamente la frase que dijo el estratega cuando se le pidió que detallara lo que estaba haciendo el cubano, que con los dos jonrones de la noche llegó a cinco en los últimos tres juegos y se convirtió en el jugador en la historia del club en alcanzar más rápido los 20 jonrones. Solo necesitó 53 juegos.
Álvarez hace historia con los Astros
“Interesante, me acabo de enterar, creo que, ¿sabes? Me pone muy contento. Sabemos que en un futuro mi nombre se podrá escuchar”, dijo la figura ofensiva de los Astros, que apunta a ser invitado al Juego de Estrellas y estar entre los firmes candidatos al Jugador Más Valioso de la Liga Americana.
El cuadrangular 19 del cubano, que empató la pizarra en el Globe Field Life, llegó en el cuarto inning contra los envíos de Jacob DeGrom.
“No había mucho que pudiese hacer en ese primer turno. Bromeaba con los muchachos, que me pichó estilo PlayStation, por las esquinas, y, bueno, luego pude hacer el ajuste en el segundo turno. Creo que me puse pendiente al slider y lo pude encontrar”, dijo el bateador designado de los Astros tras el batazo que envió a 428 pies por el center field, tras conectar la bola a una velocidad de salida de 109.3 millas por hora.
“Se siente bastante bien, se siente bastante bien. Creo que al parecer me está gustando este estadio. Veo la bola muy bien aquí”. Y sus palabras están sustentadas con batazos de largometrajes. Con los dos cuadrangulares de la jornada, ya suma 17 en el actual estadio de los Rangers.
En el octavo episodio Álvarez volvió a sacar la pelota. Esta vez ante los lanzamientos de Tyler Alexander, que después de tres bolas lo trató de engañar con un sweeper a 80 mph en la esquina inferior externa y fue castigado por el poder del cubano.
“Si supieras que ese era el plan, coger un strike. Luego, cuando llegué a cuenta de 3-0, pues dije, voy a hacer swing, pero no te apures, ‘quédate por el medio' y, bueno, pude reconocer bien el pitcheo”.
El gran momento ofensivo de Álvarez llega pocos días después de que tuviera que salir de un compromiso en Chicago, contra los Cachorros, por molestias en la espalda baja.
Pero eso no ha sido impedimento para aniquilar a lanzadores rivales, a tal punto que en el noveno episodio con diferencia de una carrera el mánager de los Rangers, Skip Schumaker -otrora timonel de los Marlins de Miami- decidió darle base por bolas intencional aun sabiendo que tenía que enfrentarse al también poderoso Christian Walker.
“No, nunca voy con esa mentalidad (de recibir boleto). Siempre voy, tú sabes, preparado a enfrentar el pitcher. Creo que prefiero que me sorprenda la situación y no estar perdiendo eso”, cerró.