sábado 21  de  febrero 2026
Boxeo

Yuriorkis Gamboa y Sullivan Barrera, contra las cuerdas este fin de semana

Los guerreros cubanos Yuriorkis Gamboa y Sullivan Barrera van a peleas que pueden definir el futuro de sus carreras después de inactividad en el primero y una sonada derrota en el segundo
Por ERASMO GONZÁLEZ

Yuriorkis Gamboa y Sullivan Barrera son amigos de toda una vida y sus carreras se entrelazan desde los días en que ambos comenzaron a tirar golpes en la lejana y oriental provincia cubana de Guantánamo, primero en las escuadras infantiles y luego en torneos de mayor envergadura.

Quiere el destino que una vez más vuelvan a estar juntos en el panorama deportivo, porque ambos van a estar este fin de semana en sendas carteleras que tienen como único objetivo revivir sus carreras, aunque en grado diferente.

Si Barrera (17-1, 12 KO) va este 16 de diciembre con el propósito de demostrar que lo sucedido frente a Andre Ward fue sencillamente el efecto de haberse medido a uno de los mejores libra por libra del mundo, Gamboa quiere un día después echar agua y carbón a una trayectoria que por momento parece muerta por completo.

Pero veamos ambos casos por separado, comenzando por Barrera, quien tuvo su gran oportunidad en marzo del 2016, cuando cayó ante la abrumadora superioridad de Ward en el área de la Bahía, y ahora se mide a un rival igualmente difícil en el ucraniano Yyacheslav Shabranskyy (17-0, 14 KO).

Barrera va de medirse ante el que quizá sea en estos momentos el boxeador más técnico e inteligente de este deporte a enfrentar a un típico guerrero de la maquinaria boxística de las antiguas repúblicas del bloque soviético, rudo y sin filigranas. Un púgil de esos que no suele perder tiempo en planes A, B o C, sino que viene al centro del ruedo a intercambiar sin demora.

El cubano, a diferencia de otros compatriotas, también es de esos que no suele rehuir el cuerpo a cuerpo y que parece sentirse mejor en el fragor del combate, de ahí que muchos esperen una bronca en el mejor sentido de la palabra, una cita llena de acción y sin pausas que se apunta para no terminar dentro del límite establecido de los 10 asaltos.

Sin duda, esta pelea trae cola, pues Shabranskyy cortó de plano el buen momento de otro boxeador de la mayor de las Antillas: Yunieski González, con un jab que parecía un cuchillo por la forma en que cortaba el rostro de su oponente.

Cabría pensar que Barrera y su nuevo entrenador, el boricua Derik Santos, habrán mirado una y otra vez esa pelea de diciembre del 2015 para sacar las conclusiones necesarias y establecer un plan de trabajo. Bronca sí, pero con algo de orden y alguna que otra variación táctica.

Barrera está obligado a ganar para mantenerse en un puesto de relevancia en la división ligero pesada, hoy por hoy la mejor que puede ofrecer el boxeo, con hombres como Ward, Stevenson, Beterviev, Pascal, González…

Pero si Barrera siente algo de presión por la calidad del rival, a Gamboa debe sucederle otro tanto por la poca o casi nula actividad en que se ha visto sumergida su carrera en los últimos tiempos, al punto que muchos consideran que apenas le queda carrera a sus 34 años de edad.

Gamboa lo tenía todo para haber sido una estrella de primera magnitud en el firmamento boxístico: la televisión, contrario a lo sucedido a otros compatriotas suyos, lo amaba; los ejecutivos de los organismos del boxeo lo reconocían, los promotores lo querían en sus carteleras.

Pero una serie de desavenencias con muchas personas importantes, desde managers hasta empresarios, ha producido un agujero negro que se ha tragado lo que pudo haber sido un legado enorme. Baste decir que Gamboa ha ganado dos títulos profesionales, a pesar de esa terrible inactividad que le ha visto pelear solo cinco veces en las últimas cuatro temporadas, algo realmente inaudito.

Gamboa, quien debiera estar en otro lugar, en otro nivel, se encuentra en Francia para medirse al sudafricano Malcom Klassen (33-6-2, 17 KO), un hombre que tal vez sea muy conocido en Africa, pero que resulta un fantasma por estos lares. De modo que para el cubano esta cita es importante porque le permite reanudar su carrera.

¿Pero hacia donde va después de esto la carrera de Gamboa? Eso es un misterio que pocos pueden predecir. Uno quisiera creer que es un recomienzo, pero con el campeón olímpico de Atenas 2000 nada queda claro. Y esto es algo que siempre ha sido así desde que decidiera desertar de una escuadra que entrenaba para los Juegos Panamericanos de Brasil, junto con los también campeones Yan Barthelemy y Odlanier Solís, hoy ya fuera del juego del boxeo.

No cabe duda de que Barrera y Gamboa siempre han estado muy cercanos, geográfica y humanamente. Es posible también que los dos hayan hablado por estos días para darse ánimos y desearse buena suerte. De ser este el caso, que bueno. La van a necesitar y mucho.

FUENTE: Especial

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