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Todo el mundo habla del Bitcoin y poca gente le presta atención al hecho más significativo de la historia reciente: el surgimiento del blockchain, en español cadena de bloques, el software sobre el que ruedan las criptomonedas.

Esta herramienta trastocará el mundo de las finanzas y la forma en que los humanos hemos intercambiado bienes y valores hasta hoy. Los especialistas más atrevidos le dan la categoría de institución tecnológica, o sea, la consideran el instrumento llamado a mover los cimientos de gobiernos, bancos, instituciones, contratos y empresas como eBay, Uber y Amazon.

Pero ¿qué es eso del blockchain? ¿Por qué es tan importante?

La cadena de bloques es una base de datos descentralizada que almacena en la red un registro de activos y transacciones de persona a persona.

Es un registro público, como si se tratara de un libro contable, que refleja quien posee qué y quién gestiona qué. Todas las transacciones allí asentadas se protegen con criptografía y el historial es guardado en bloques de datos que se agrupan y se protegen mediante criptografía, formando una cadena.

El valor de esta tecnología viene dado por la imposibilidad falsear el registro de todas las transacciones allí efectuadas. Resulta imposible de falsificarlas entre otras razones, porque la información se guarda simultáneamente en todos los ordenadores que están conectados al sistema. Es decir, en millones de computadoras alrededor del mundo.

¿Qué pueden almacenar los registros del blockchain?

Bettina Warburg, fundadora de una importante consultora en blockchain, sostiene que “en estos registros se puede almacenar una gran variedad de activos. Se almacena la cadena de custodia de los archivos, la propiedad y ubicación de los activos. Estos pueden ser activos digitales como el famoso bitcoin, la propiedad de un IP, cualquier certificado, un contrato, el título de propiedad de un objeto físico o datos de identificación de las personas”.

Una institución tecnológica

Y aquí es donde comienza lo interesante, cuál es el rol fundamental de las instituciones, para qué fueron creadas. La respuesta es sencilla: se crearon a lo largo de la historia para que pudiéramos convivir en sociedad, interactuar e intercambiar valores de forma civilizada. Son el garante que atempera la incertidumbre con reglas, leyes, contratos o acuerdos que evitan acudir a la violencia para solucionar cualquier diferencia.

Desde el punto de vista económico, el beneficio de una institución aumenta con la eficiencia que genere en la economía. Es decir cuando simplifican las operaciones, las hacen más transparentes, cuando disminuyen los costes y refuerzan la seguridad.

Pero qué pasa si de pronto una herramienta tecnológica es capaz asumir el rol una institución. Y si con su uso se disminuye la incertidumbre a la hora de solucionar cualquier diferencia sin necesidad de acudir a la fuerza.

En este momento nos encontramos hoy día. La humanidad ha encontrado la herramienta capaz de sustituir a muchas instituciones, cuyo rol es regular las relaciones de las personas.

Gerardo Sandoval, creador de la prestigiosa firma de growth hacking GRW explica: “La gente de Ethereum creó la primera plataforma de contratos inteligentes. En el mundo real estos contratos están implícitos en todas partes, cuando alguien va a una cafetería y pide un café. En ese simple acto una de las partes adquiere el compromiso de pagar la cantidad exacta expuesta en la carta del sitio y la otra parte se compromete a hacer un café del tipo solicitado por el cliente. Eso es un acuerdo”. En síntesis: si alguna de las dos partes incumple intervienen las instituciones para poner orden.

Un conjunto de acuerdos crean un contrato. Cuando enviamos a los niños a la escuela, suponemos que los maestros estén allí enseñándoles; cuando depositamos el dinero en el banco, esperamos que esté disponible a la hora de utilizarlo; cuando elegimos a un político, esperamos que este cumpla con sus promesas electorales.

“Pues lo novedoso es que por primera vez estas reglas se pueden escribir en un software de forma encriptada que nadie puede falsear. Lo disruptivo es que la ejecución del contrato también se puede digitalizar”, aclaró el influencer latino.

Por lo tanto, si alguna de las partes incumple lo firmado, el contrato inteligente ejecuta la letra del mismo.

Se imagina que usted sea contratado para hacer una edificación y cuando termina su tarea el contratista le dice que los pagos serán retrasados por problemas con el presupuesto. Pues con este contrato eso no pasaría, si usted cumple, el software ejecuta el contrato, libera el dinero por el cual usted trabajó. No hay justificación, no hace falta una autoridad central que regule este proceso.

¿Esto qué significa? Una lectura puede ser para qué hacen falta tantos jueces, o tantos notarios, o tantas agencias de títulos o tantos bancos.

Si todo el dinero se pudiera tener en monederos encriptados, la institución bancaria no tendría el mismo significado que tiene en la actualidad. Por lo tanto hay quienes sostienen que los bancos tales como los conocemos están destinados a desaparecer.

Para Sandoval, quien además es un gran especialista en blockchain y criptomonedas, los contratos inteligentes son el primer paso hacia “la desburocratización del planeta, el fin de la intermediación”.

Por otra parte, explica el joven influencer venezolano, “el blockchain nos hace más resilientes, basta imaginar un grupo de choferes de Uber que se nieguen a seguir trabajando con una compañía que se queda con el 30% de sus ingresos. Se reúnen y crean una plataforma de transporte llamada Taxi.coin basada en tecnología blokchain, que solo les exija el 1% de los ingresos para el mantenimiento de la plataforma. Y que, en la empresa resultante, todas las reglas y contratos estén plasmados de antemano en un contrato inteligente. La cadena de bloques es el competidor natural de compañías como Uber, Amazon, Ebay o Airbnb”, sentenció.

Fin del Gobierno

Preguntado si el blockchain y su contrato inteligente constituye, como muchos sostienen, el fin de los gobiernos, Sandoval respondió: “Yo he tratado de imaginarme qué puede pasar dentro de 50 años. Hago una especie de viaje a lo Julio Verne por los mares del blockchain y me produce mucha fascinación”.

“Lo cierto es que hay personas trabajando en la idea de hacer democracia blockchain. Un chico argentino ha creado el proyecto DemocracyOS, basado en la cadena de bloques. A grosso modo, consiste en poner las reglas del gobierno en un contrato, que abarque desde las promesas electorales, los programas de los partidos, los resultados de la votaciones todo digitalizado en cadena de bloques, en una especie de contrato social inteligente”.

Hay gobiernos que comienzan a crear aplicaciones basadas en blockchain para mejorar la transparencia de su gestión, es el caso de Estonia y Brasil. Otro ejemplo es una compañía en Boston llamada Voatz, que está desarrollando un proyecto para votar utilizando el blockchain, destinado a garantizar mayor participación y transparencia.

Gran parte de los problemas de las sociedades son los llamados “errores humanos”, los sobornos, el clientelismo, los incumplimientos. Si estos contratos sociales se blindan en un blockchain, como por ejemplo las bases de los concursos públicos para la construcción, digamos, de un museo. La asignación de la obra la ejecutaría el contrato inteligente y la otorgaría de forma transparente a la empresa constructora adecuada, la que cumpla los requisitos. Se acabaría con esa recurrente casualidad que otorga las mejores obras a los amigos de los gobernantes. Al ser un contrato inteligente este se ejecutaría también si, una vez asignado, los presupuestos se duplican, los materiales se cambian o no se cumplen los plazos.

Por otra parte -explicó Sandoval-, “si un gobierno se compromete a que el 3% de su presupuesto será destinado a la educación, esa porción del presupuesto nacional se podría convertir en token de educación, una especie de dinero marcado digitalmente con la tecnología del blockchain”.

¿Qué implicación tendría esto? Que ese dinero solamente se podría gastar en asuntos relacionados con la educación, es decir: salarios de los maestros y trabajadores de las escuelas, en construcción y reparación de centros educativos, pagos al personal de los autobuses escolares, becas estudiantiles o alimento escolar. Ese dinero no se podría desviar para partidas de defensa o agricultura, no se podría utilizar para compras particulares. El contrato inteligente impediría las transacciones ilegales.

“Yo apuesto porque el blockchain va a cambiar la humanidad, pero tengo mis dudas hasta dónde el establishment va a dejar que esto sea realidad”, concluyó Sandoval.

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