Artículos recientes indican que solo el 5% de los conductores pagan menos de 50 dólares al mes por el seguro del automóvil, pero EverQuote está cambiando eso. Hasta ahora no existía una manera tan fácil de comparar cotizaciones de todas las compañías de seguro de automóvil. Para lograr una buena póliza, los clientes hasta hoy han tenido que comprobar un sitio tras otro, aseguradora tras aseguradora y, en todas, introducir su información personal, convirtiendo el proceso de búsqueda de aseguradora en un camino largo y extenuante. Pero eso se acabó. Gracias a esta nueva puesta en marcha de una aplicación llamada EverQuote, toda la información que necesita un cliente la puede encontrar en un mismo sitio.

EverQuote no es una aseguradora, es un sitio para comparar las ofertas de diferentes aseguradoras de autos. Esta aplicación ha sido destacada en la lista de Inc 5000 como una de las compañías de más rápido crecimiento de EEUU para 2017. No intente hacerse un seguro de autos sin antes visitar EverQuote. Puede ser que piense que usted paga una tarifa baja, se sorprenderá cuando compare con EverQuote. Porque aún puede pagar mucho menos. Es simple: 1-Introduzca su código postal. 2- Ofrezca alguna información sobre su auto. 3-Ponga el dinero sobrante en su bolsillo. Puede comprobarlo haciendo un simple “click”.

Este escrito, tal y como ha leído, apareció en una publicación económica especializada. Me pareció una idea fenomenal tener una tabla comparativa con varias aseguradoras y poder escoger la que más se acomodara a mis intereses. ¡La tecnología es la tecnología!, me dije. Y aunque estoy contento con mi actual aseguradora, tuve cierta curiosidad en saber cuánto estaba pagando con respecto al precio de mercado.

Hice “click” allí donde me indicaron, emergió una página que me dio la bienvenida y me pidió rellenar varios campos. Escribí entonces mi nombre y apellido, mi dirección particular, el código postal de mi residencia y cuando iba a escribir el correo electrónico, pensé que no hacían falta tantos datos e intenté dejar en blanco ese espacio. Entonces, emergió una pantalla explicando que si no llenaba todos los campos, no podía continuar. Además me persuadió diciendo que la compañía respetaría mi privacidad. Bueno, con tal de tener esa tabla comparativa con las mejores ofertas del mercado de los seguros de autos, decidí continuar. Y escribí mi correo, la marca del carro, el modelo, el año de fabricación y si tengo o no garaje en mi casa.

Al finalizar, pensé que recibiría la información prometida. ¡Craso Error! La promesa de la inmediatez se tornó en juramento de que recibiría por correo electrónico toda la información prometida en breve. Efectivamente, al día siguiente, cuando abrí mi correo había al menos 10 correos de diferentes aseguradoras que, con todos mis datos, atendían una supuesta petición mía de cobertura. A lo largo de este día recibí más de 10 llamadas de agentes de seguros, tratando de vender sus pólizas. Llevo una semana recibiendo un auténtico bombardeo de correos y llamadas. Sin embargo, nunca llegó aquella tabla comparativa con las mejores empresas de seguros que prometía EverQuote.

No tuve más remedio que llenarme de paciencia para conversar con uno de estos agentes que día a día me mortifican, porque en definitiva ellos no tienen la culpa. Escuché con atención esos párrafos aprendidos de memoria donde venden su maravilloso servicio. Mi respuesta fue contarle la pesadilla que estaba sufriendo desde la semana anterior. El agente fue muy correcto y me confesó que yo no era el único, que había otros clientes quejándose de lo mismo. Mal de muchos, consuelo de tontos, pensé. Y confidencialmente el agente agregó: “el asunto es que EverQuote vende la información personal de los potenciales clientes a las aseguradoras de autos. Ese es su verdadero negocio. Así que te continuarán llamando mientras sigan vendiendo tus datos”.

La moraleja de esta desagradable experiencia es que existen personas que se aprovechan de las nuevas tecnologías para hacer dinero; unas con mejores artes y otras mintiendo o utilizando publicidad engañosa. Mi intención no es alarmar o predisponer a nadie contra las aplicaciones que permiten hoy las nuevas tecnologías. La mayoría de estas aplicaciones ha sido creada para solucionar problemas hasta ahora no resueltos. Podría enumerar ciento de aplicaciones que hemos incorporado a nuestras vidas sin detenernos a pensar en quién o quiénes las crearon, las hemos convertido en nuestros instrumentos cotidianos. Mi único propósito es recomendar que, antes de introducir los datos personales, investigue a la empresa que lo solicita y lea las referencias de los clientes que hayan tratado con ella.

En mi caso, después de caer en la trampa de EverQuote, puse su nombre en Google y salieron cientos de quejas sobre la compañía. Las nuevas tecnologías nos permiten tener referencias de muchos clientes para evitar que este tipo de empresas proliferen. Como diría el señor Trump: EverQuote, fake App.

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