martes 10  de  febrero 2026
CONGRESO DE EEUU

Jefes de Inmigración responden a campaña de difamación de demócratas

"El presidente nos encargó las deportaciones masivas y estamos cumpliendo ese mandato", dijo Todd Lyons, director en funciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE)

Por Leonardo Morales

Jefes de las agencias de inmigración en Estados Unidos comparecieron en el Congreso este martes, ante la campaña disuasiva de los demócratas contra la política migratoria del presidente Donald J. Trump dirigida a desviar la atención de cambios históricos dentro y fuera de EEUU.

Sólo un dato de una encuesta de CNN, el 83% de los votantes en EEUU aprueba la exigencia de demostrar el estatus de ciudadanía para ejercer el voto en todas las elecciones en el país, desde locales y estatales hasta legislativas y presidenciales.

Tras el rol que cumple Washington en Irán, y en todo el Hemisferio Occidental contra el narcotráfico y las dictaduras con especial énfasis en Venezuela, Colombia y Cuba, Trump es el presidente republicano de mayor respaldo popular en la historia moderna de la nación. Entre un 56% y 62%, como promedio en los últimos sondeos, aprueba la gestión presidencial. En el caso de los votantes republicanos, el registro es del 92%, una cifra jamás vista.

La decadencia pronosticada de la ultraizquierda

Todo lo anterior junto a un crecimiento sólido y sostenido de la economía, el ingreso de casi 300.000 millones de dólares en aranceles, inflación controlada y recuperación de casi todos los índices económicos de negativo a terreno positivo como la venta de vivientas y la actividad manufacturera, tienen demasiado preocupados a los demócratas que ya comenzaron a decir que los republicanos perderán el control del Congreso. La realidad dista mucho de campañas mediáticas y la manipulación de la opinión pública, un cliché muy poco creíble dentro de la desperdigada estrategia demócrata.

Con sólo ver a la representante federal Alexandria Ocasio-Cortez en un mitin reciente en Nueva York pidiendo a gritos el socialismo y la expansión del radicalismo musulmán en EEUU es más que suficiente para demostrar el nivel de desesperación de la extrema izquierda, ahogada en un proyecto de destrucción del país que se hunde junto con sus propagandistas.

Ahora todas las acciones y medidas en inmigración son cuestionadas durante la administración Trump, cuando en los gobiernos demócratas de Barack Obama y Joe Biden se realizaron millones de deportaciones, sin ninguna protesta de la izquierda, activistas ni medios liberales. Pero hoy la situación es distinta: una agenda radical se ha apoderado del Partido Demócrata y tiene secuestrados o arrinconados a los miembros moderados, que cada vez son menos.

Bajo el mandato de Obama, el presidente que más inmigrantes ha deportado con una cifra récord superior a los 3 millones de ilegales, hubo 57 muertes. Ahora, dos en Minneapolis de activistas radicales que se enfrentaron a ICE son el centro de la campaña difamatoria de la ultraizquierda contra las agencias encargadas del orden.

La pregunta es por qué Minnesota y la ciudad de Minneapolis se convirtieron en apenas semanas en el vórtice de violentas protestas, que de manera automática se hicieron eco en los grandes medios de prensa de la izquierda. La respuesta es simple, el impensable escándalo de corrupción con vínculo directo de inmigrantes delincuentes somalíes regularizados, que entraron al país durante el mandato de Barack Hussein Obama.

Luego de la primera fase de investigaciones del FBI y del Departamento de Seguridad Nacional hay más de 90 arrestos, incluso imputaciones y proceso judiciales en camino.

Las piedras también rebotan

Como dice el analista político republicano, Erick Fajardo Pozo, en una columna de opinión publicada por DIARIO LAS AMRICAS: "El activismo de izquierda doméstico combinado con agitadores profesionales foráneos es un ensayo volátil en la probeta de un grupo de oscuros financiadores transnacionales que la Casa Blanca ha identificado como Riot Inc. o “Corporación Disturbio”.

La desesperación y desconexión de la realidad del Partido Republicano es tal que "ha forzado a radicalizar a sus activistas, empujándolos a una nueva iteración del wokismo: la política de las [armas humanas]", puntualiza Fajardo Pozo y agrega:

"(...) Lo de Minneapolis no es una resistencia civil orgánica, sino el producto de una [industria de la protesta] que armó un señuelo para distraer a la opinión pública del [escándalo de corrupción] que ya le costó la reelección al gobernador Waltz".

Trump envió a Tom Homan a esa ciudad en medio del caos permitido por el gobernador Tim Walz y el alcalde Jacob Frey, ambos radicales de izquierda, quienes buscaban un pretexto para encubrir el enerme escándalo de corrupción en ese estado con más de 9.000 millones de dólares robados de programas de ayuda a niños y familias de bajos ingresos.

Para bajar la tensión y después de que Walz ordenada la acción de las autoridades locales para contener los violentos disturbios, el gobierno anunció algunas medidas, como la retirada de unos 700 agentes de las agencias migratorias desplegados en la región.

Sin embargo, los demócratas exigen cambios en la forma en que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) lleva a cabo sus redadas, mientras que la administración de Trump se mantiene firme en cumplir la ley federal y deportar a millones de ilegales que el gobierno de Biden dejó entrar bajo el mínimo rigor o casi ninguno de supervisión y control.

Bajo la fallida e irresponsable política de Puertas Abiertas de la agenda de ultraizquierda de Biden entraron decenas de miles de miembros de pandillas, narcotraficantes, terroristas y enemigos jurados de EEUU.

Cumplir con la ley y el orden

Una de las promesas de campaña del presidente Trump fue el tema clave de inmigración, en medio de un histórico desastre con el colapso de presupuestos locales, servicios públicos y fondos federales que se desviaron de ayudar a los estadounidensese para regalar dinero y ayudas a los inmigrantes ilegales, sobre todo en las ciudades, condados y estados gobernados por la extrema izquierda.

"El presidente nos encargó las deportaciones masivas y estamos cumpliendo ese mandato", dijo Todd Lyons, director en funciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

"Gracias a los recursos proporcionados por el Congreso, estamos aumentando la capacidad de detención y los vuelos de expulsión a diario. Solo en el último año, hemos llevado a cabo más de 475.000 expulsiones", añadió.

Junto a Lyons testificaron Rodney Scott, director del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza, y Joseph Edlow, director de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración.

El jefe de la policía fronteriza (CBP), Rodney Scott, destacó que la administración Trump ha conseguido reducir a mínimos históricos las entradas de migrantes irregulares en Estados Unidos.

"La CBP se pasó el año pasado reconstruyendo una frontera que había sido destruida intencionadamente", dijo en una crítica a la política migratoria del antecesor de Trump, el demócrata Joe Biden.

Estas comparecencias ocurren en medio de una negociación entre republicanos y demócratas para la financiación del DHS, el único punto pendiente en el acuerdo de financiación alcanzado entre ambos partidos la semana pasada que permitió poner fin a tres días de cierre parcial del gobierno federal.

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FUENTE: Con información de AFP.

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