lunes 5  de  enero 2026
RESUMEN

La economía de EEUU en 2025 cercena el pesimismo

Con un crecimiento económico de 4,3%, como último dato disponible, el megaplan del presidente Donald J. Trump cierra el año a toda marcha

Por REDACCIÓN/Diario Las Américas

El gigantesco y ambicioso plan económico del presidente Donald J. Trump cerró el 2025 a toda marcha, despejando las dudas y la incertidumbre fomentadas por algunos analistas y la prensa de izquierda en Estados Unidos y en el mundo.

A pesar de que en enero de 2026 se informan los datos del cuarto trimestre, los dos anteriores (2do y 3ro) demostraron que las acciones de la Casa Blanca, lejos de frenar el auge económico, lo impulsaron y lo consolidaron.

La era dorada prometida por Trump marcha a toda máquina. Luego del desastre heredado por los demócratas, el 2025 se registra como el más prolífico en la historia de Estados Unidos.

No pocos hablaron de recesión económica e inflación, lo que sí causó el gobierno de Joe Biden con dos trimestres en negativo y niveles inflacionarios del 9,1% (los peores en 50 años), que economistas lo ubican entre un 11% y un 13%.

De forma curiosa, o ya sabida, ni la prensa ni los economistas vieron las crisis de la administración Biden: crisis bancaria (quiebra de cuatro importantes bancos), recesión técnica económica, inflación récord, déficit comercial histórico en los cuatro años, crisis hipotecaria con una caída de ventas de viviendas por casi tres años; deuda pública de 37 billones (trillions); la industria en contracción durante más de dos años y medio; gastos federales descomunales, en especial con la guerra de Ucrania, el despilfarro de las agencias federales y la invasión migratoria.

Realidad contra "incertidumbre"

En contraste a este panorama heredado por el gobierno demócrata, el crecimiento económico en el segundo trimestre de 2025 fue de 2,9% y en el tercero de 4,3%, un éxito que celebró la Casa Blanca como el resultado de su gran proyecto como parte de la plataforma “America First” o América Primero.

La aprobación en el Congreso de la "Ley One Big Beatiful Bill" se convirtió en el punto clave y la puerta abierta para el megaproyecto Make America Great Again (Hacer grande América Otra Vez). Y fue el suceso más relevante para los republicanos y la Casa Blanca junto a dictámenes de la Corte Suprema sobre la autoridad y el poder de decisiones económicas de Presidente.

En sus giras por el Reino Unido, Asia y Medio Oriente, el Presidente logró acuerdos de inversiones que superan los 7 billones (trillions) de dólares. Ningún mandatario en la historia del país había hecho algo similar, tampoco la magnitud de cambios desde todos los ángulos desde todos los ángulos.

A través de negociaciones de la Casa Blanca con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP Y OPEP+) y la producción récord de crudo estadounidense, se inyectaron en el 2025 más de 3 millones de barriles diarios al mercado internacional, lo que causó una reducción significativa de los precios de los combustibles fósiles, en especial el petróleo.

Cuando Trump y los republicanos ganaron las elecciones en noviembre de 2024, el precio del crudo se cotizaba como promedio a 76 dólares el barril. Días antes de finalizar el 2025, el valor se mantiene por debajo de los 60 dólares y ha llegado hasta los 57.25 dólares, el precio de cotización más bajo en los últimos cinco años.

Uno de los acontecimientos económicos que pasa desapercibido para la gran prensa liberal es la actual producción histórica de crudo en EEUU, con un registro promedio de 13,8 millones de barriles diarios. Además, Trump dio marcha atrás a todas las regulaciones ambientalistas impuestas por el gobierno anterior que frenaron la exploración, extracción y explotación de combustibles fósiles en EEUU, en especial en terrenos federales y zonas marítimas, la reducción drástica de emisiones y el costoso impulso de las mal llamadas energías “limpias”.

En 35 estados del país, el precio de la gasolina se encuentra como promedio por debajo de los 2.80 dólares el galón regular. Y en siete estados, por debajo de los 2 dólares, a pesar de estar en la temporada invernal donde tradicionalmente los precios aumentan.

Biden impuso además severas medidas contra el “Fracking” o fracturación hidráulica, una técnica para extraer petróleo y gas natural bajo rocas a gran profundidad. El Presidente removió también las limitaciones que dejaron sin empleo a decenas de miles de obreros en varios estados.

Estas acciones integran las causas que han mantenido la inflación moderada en Estados Unidos (2,7%), a pesar de los vaticinios de que los aranceles impuestos por la actual administración en Washington los niveles inflacionarios se dispararían y traerían además una recesión económica para Norteamérica y luego en cadena para el resto de los principales países industrializados.

Ninguno de esos pronósticos se cumplió, mientras que las estadísticas señalan una recuperación impresionante de los indicadores negativos registrados durante el mandato de Biden.

Hoy se conoce que múltiples medidas económicas fallidas durante los últimos cuatro años de los demócratas en el poder y su agenda de extrema izquierda, pudieron haber sido firmadas por el llamado “autopen” (bolígrafo automático), utilizado por quienes realmente estaban al frente de la Casa Blanca, muchas veces -como se supone- sin el consentimiento de Biden.

El beneficio de las medidas de respuesta al descalabro de cuatro años atrás toma al menos dos años como mínimo para revertir el daño. En otro país fuera de EEUU el lapso de tiempo sería el doble o el triple. Los consumidores aún pagan precios altos y se desesperan frente a las acciones conjuntas de la Casa Blanca; no obstante a eso, los primeros resultados a nivel marcroeconómico se registran ya en los datos oficiales.

Guerra al despilfarro

Unos de los sucesos económicos que marcaron el 2025 fue la creación de la Comisión de Eficiencia Gubernamental que dirigió el entonces asesor presidencial Elon Musk.

Musk y su equipo hicieron estallar un esquema de corrupción y desvío de recursos federales durante décadas, pero en particular bajo el período presidencial anterior (o la extensión del gobierno de Barack Hussein Obama), que derivaron en el gran escándalo de despilfarro y descontrol de los demócratas.

Miles de millones de esos fondos, transferidos hacia el exterior mediante la Agencia Gubernamental de Desarrollo (USAID) terminaron en gobiernos enemigos y grupos terroristas islámicos como Hamás, ramas de Al Qaeda, Hezbolá y Boko Haram, en Africa. Otros cientos de miles fueron destinados a temas de género, proliferación del adoctrinamiento en las falsas teorías (Diversidad, Equidad e inclusión), sexualización en la educación, el controversial cambio climático y otros asuntos distantes del interés nacional, seguridad y desarrollo económico.

Musk y su equipo de investigadores sacaron a la luz fraudes masivos con números del Seguro Social, y dentro de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), entre otras. Expusieron ejemplos fehacientes de robo, malversación de fondos y una falta increíble de control y supervisión del dinero de los contribuyentes.

Junto estas auditorías, la Casa Blanca puso fin a los gigantescos paquetes de ayuda financiera y militar a Ucrania, estimada en más de 200.000 millones de dólares.

El presidente ucraniano Volodimir Zelenski dijo haber recibido sólo una parte de esa cantidad de dinero, y negó que fueran 350.000 millones de dólares a los que se refieren informes de gobierno en Washington, citados por analistas, asesores de la Casa Blanca y el propio Trump.

El cierre de la frontera representó un importante ahorro en el déficit presupuestario de Estados Unidos. Se calcula que la política de “Puertas Abiertas” en la frontera sur le costó cada año al país más de 200.000 millones de dólares, pero la cifra es superior -de acuerdo con expertos- cuando se analizan los gastos indirectos.

El más reciente escándalo atribuido a los demócratas, en este caso en Minnesota, se vincula a fondos federales destinados a programas de ayuda infantil y para madres de bajos ingresos que terminaron en una pirámide de fraude, cuyos protagonistas son en su mayoría refugiados somalíes.

Bajo programas creados por el gobierno de Obama entraron al país y se nacionalizaron. El fraude, que comenzó con la búsqueda de 1.000 millones de dólares, pudiera superar los 18.000 millones de dólares, según el Buró federal de Investigaciones (FBI).

Casi el 70% de estos inmigrantes somalíes en Minnesota viven de ayudas a través de programas federales.

El freno al despilfarro y la instauración de fiscalizaciones rigurosas sobre el dinero empleado por agencias “independientes” federales y organizaciones no gubernamentales fueron algunas de las promesas de Trump mediante su plataforma económica, en busca de mayor eficiencia y transparencia en el gobierno de EEUU.

Las tasas de interés

Aunque el déficit comercial del país se mantuvo alto en los dos primeros trimestres del 2025, como consecuencia del desastre económico del anterior gobierno, en septiembre el descenso mensual fue muy significativo. De unos 80.000 millones de dólares como promedio en los cuatro años de Biden, cayó a 52.800 millones, gracias a un aumento sustancial de las exportaciones y la reducción de importaciones.

Este es el dato más reciente debido al secuestro del presupuesto federal durante 43 días por parte de los senadores demócratas en Washington, una de las últimas acciones de la izquierda para dañar el progreso económico y político alcanzado en el primer año del segundo término del presidente Trump y los republicanos, que controlan ambas Cámaras del Congreso.

Otro de los grandes escollos de Trump en el primer año de su segundo mandato fue el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, que se mantiene en oposición de la política arancelaria. No fue hasta septiembre, que Powell propuso una reducción de las tasas de interés y dio pie, bajo grandes presiones, a otras dos. Todas de un 0.25% hasta llevar la tasa referencial entre el 3,50% y 3,75%.

Trump se enfrascó que una guerra abierta contra Powell, que no pudo librar por la limitación del poder ejecutivo sobre la Reserva Federal. Finalmente, el líder republicano optó por dejar correr el tiempo hasta mayo de 2026, fecha que en termina el mandato de Powell al frente del Banco Central.

De lo contrario, hubiera necesitado el apoyo de representantes y senadores demócratas en el Congreso en Washington para destituir al jefe de la Fed, algo difícil de lograr en medio de una intensa campaña de congresistas y de la prensa de izquierda sobre la presunta extralimitación de poderes de Trump respecto a decenas de órdenes ejecutivas.

Grandes inversiones

El compromiso de Apple de invertir en EEUU más de 600.000 millones de dólares en los próximos años junto a pactos similares de Microsoft, Meta, Amazon, Alphabet y Nvidia confirmaron el respaldo al plan económico del presidente Trump, quien recibió el agradecimiento de los ejecutivos de estas compañías por su labor e interés en desarrollar las tecnologías de punta y reforzar la vanguardia de las grandes tecnológicas frente a la ofensiva de China en su intento de destronar a la Gran Nación.

Las mayores inversiones en 2025 en EEUU se concentraron en dos sectores principales: Tecnología (Inteligencia Artificial y semiconductores [chips]) y Energía.

Se destaca también un vuelco en la industria agrícola, la manufactura, la industria militar y la explotación de tierras raras con minerales fundamentales para el desarrollo e investigaciones modernas (litio, cobalto, grafito, tantalio y níquel, entre muchos otros).

Entre los grandes proyectos para el procesamiento de minerales y “tierras raras” en EEUU figuran la expansión MP Materials en Texas (planta para imanes). La primera de separación de Tierras Raras Pesadas en Lousiana (prevista para 2027); la de Lynas en Texas, que procesa minerales de Australia junto con la de reciclaje de imanes con Apple en California.

Todos los proyectos están respaldados por el Departamento de Defensa y el gobierno federal.

Las decenas de órdenes ejecutivas para revertir el daño causado por los demócratas en los últimos cuatro años, hacen hincapié en el regreso de las grandes corporaciones estadounidenses a territorio estadounidense, lo que le ha asestado un duro golpe a China donde operan unas 20.000 empresas estadounidenses.

Aunque en estos momentos se observa una reconfiguración estratégica, más que un éxodo masivo desde China, el por ciento de compañías que han decidido reasentarse en EEUU o que piensan marcharse de China se ha disparado a un 22%, en comparación con un ínfimo 3% y 5%, de acuerdo con estudios hechos entre el 2019 y 2021.

El oro

Trump, como parte de su ambicioso plan económico, hizo disparar el precio del oro en el mercado internacional y lo convirtió otra vez en un activo altamente cotizado de reserva, un intento de retorno del respaldo del oro al dólar estadounidense como ocurría desde antes de los años 1970. La onza del preciado metal sobrepasó la impensable cifra de los 4.500 dólares, con tendencia a continuar el ascenso y por consiguiente, un reforzamiento de la estabilidad y poder del dólar.

Este impulso promovido por los asesores económicos del Presidente junto a Scott Bessent, al frente del Departamento del Tesoro, provocaron que los principales bancos centrales del mundo se lanzaran de forma agresiva a comprar oro y sacaran de sus arsenales financieros billones de dólares “congelados” en las bóvedas de estas instituciones durante décadas a modo de reserva principal.

Lo anterior permite a EEUU frenar la impresión de dinero que desde hace dos décadas se ha visto obligado a hacer de forma casi sistemática ante la escasez de liquidez en los mercados financieros internacionales y ante la creciente deuda pública de Washington, disparado en los últimos cuatro años a 37 billones (trillions) de dólares.

La deuda también ha tenido que ser compensada o paliada con la emisión récord de bonos del Tesoro a la venta.

Como un cambio de estrategia y de respaldo al megaplan económico de la Casa Blanca, “en el 2026 será necesario aumentar la oferta de letras y bonos a corto plazo”, opina Priya Misra, la administradora de Cartera en el JP Morgan Investment Management.

En un comunicado en noviembre, el Departamento del Tesoro redujo sus estimaciones de endeudamiento en el último trimestre del año en 569.000 millones de dólares contra los 590.000 en el tercer trimestre.

Nuevo orden mundial

El megaproyecto económico de Trump dio un giro de 180 grados al comercio mundial con EEUU.

El jefe de la Oficina Oval emprendió en 2025 una transformación general de los intereses geoestratégicos y geopolíticos de la nación para enfrentar la expansión del régimen comunista de China y sus marcados intentos de terminar con la hegemonía de Norteamérica

Los aranceles fueron el plato fuerte en 2025 y una de las principales armas de la Casa Blanca para lograr importantes acuerdos comerciales y económicos y hasta pactos de paz en varias regiones del mundo.

Washington impuso aranceles de entre el 25% y el 50% a materiales estratégicos como el acero y el aluminio y a una lista de 400 productos con los que se fabrican estos materiales. También a piezas y aditamentos utilizados en la construcción y fabricaciones de vehículos.

Trump obligó a Canadá y a México a reorganizar y replantear su comercio con EEUU al suprimir beneficios e imponer aranceles a productos fuera del Tratado de Libre Comercio entre los tres países

Pekín se convirtió en el foco estratégico para Washington después de cuatro años de una política agresiva y globalista en aras de cambiar el orden mundial a su favor. No lo logró, pero sí encendió las alarmas de los republicanos en el Congreso y las del Presidente.

Desde el primer día, Trump atacó los principales puntos estratégicos de China. El mejor ejemplo, la respuesta estadounidense a la injerencia en el Canal de Panamá, que quedó neutralizada con la presión directa de la Casa Blanca y el anuncio de acciones militares en caso de que fueran necesarias.

BlackRock, la gestora estadounidense de activos más grande del mundo, lideró un consorcio que adquirió participación mayoritaria en marzo de 2025 en los Puertos de Balboa y Cristóbal, controlados por la matriz china, estrechamente ligada al ejército y al Partido Comunista de China, CK Hutchison Holdings. Esta operación neutralizó de inmediato la influencia china en la importante vía comercial marítima.

La gestora norteamericana, junto a una compañía marítima italiana, adquirió el 90% de Panama Ports Company.

La administración actual ha dado prioridad verdadera a los asuntos estratégicos en América Latina y el Caribe, además de atacar el dominio de Irán, Rusia y China en la región. El Presidente ha dejado en las manos del secretario de Estado de origen cubanoamericano, Marco Rubio, la planificación de acciones y ejecuciones de Washington para contrarrestar la actividad de sus enemigos.

En fecha reciente, Argentina -ahora bajo el mando del presidente de derecha y aliado de Trump, Javier Milei, recibió una línea de financiamiento por 20.000 millones de dólares y otros $20.000 millones acordados por entidades privadas en apoyo a las políticas económicas del líder argentino en busca de sacar al país de décadas de quiebra e inflación descontrolada, causadas por gobiernos de izquierda y ultraizquierda, como el kirchnerismo.

Un respaldo similar y tratamiento diplomático ha recibido el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, quien anunció la construcción de una planta nuclear y otros grandes proyectos mediante la cooperación del gobierno de Trump.

El líder republicano ha elogiado en reiteradas ocasiones el encomiable trabajo del mandatario salvadoreño, destacando sus valores patrióticos, conservadores y su lealtad a la palabra de Dios.

Bukele no sólo convirtió a El Salvador en uno de los lugares más seguros de América Latina, sino que ha entregado prosperidad, paz y una extensa lista de proyectos sociales como escuelas, centros de superación técnica y profesional, universidades; junto al respaldo total de las pequeñas empresas e iniciativas privadas.

Boeing y la industria automotriz

Como nuevo director y presidente ejecutivo de Boeing, Robert K. Kelly Ortberg, ha obtenido importantes acuerdos comerciales con aerolíneas del Medio Oriente y el Asia-Pacífico, luego de visitas y negociaciones del presidente Trump.

Estos contratos, junto a una reestructuración del fabricante estadounidense, permiten a Boeing salir de una crisis que parecía no terminar después de graves problemas en sus controles de calidad y accidentes aéreos.

Incluso, China canceló todos sus pedidos de aviones a Boeing en un momento de alta tensión en la guerra comercial entre Pekín y Washington para intentar chantajear a la Casa Blanca, que respondió con firmeza a Xi Jinping con un drástico aumento de aranceles y advertencias de una escalada.

Boeing completó además la adquisición del proveedor aeroespacial Spirit AeroSystems, un movimiento que permitirá operaciones más fluidas y mejorará el control de calidad del gigante estadounidense.

El cierre del acuerdo llegó en un momento "crucial" para Boeing, según Ortberg. Y totalizó 8.300 millones de dólares.

Por su parte, los grandes fabricantes estadounidenses de vehículos, después de órdenes ejecutivas que echaron por tierra las estrictas regulaciones medioambientales de Biden, se comprometieron con la Casa Blanca a bajar de forma significativa los precios de los autos.

En los últimos años, entre la escasez de semiconductores y el cierre de fábricas en china y otros países por causa de la pandemia de COVID-19, una de las industrias más impactadas ha sido la automotriz. Para rematar, la agenda de extrema izquierda de Biden hizo disparar los costos de producción con medidas relacionadas con el cambio climático. El final: los consumidores pagan ahora un 35% más por la adquisición de vehículos nuevos, con un precio promedio de 50.000 dólares.

Apenas una década atrás, ese precio estaba destinado sólo para quienes buscaban en el mercado autos de lujo (alta gama) o camionetas. Hoy es el precio promedio.

En un acto en la Casa Blanca, flanqueado por directivos de los tres grandes del motor de Estados Unidos (Ford, General Motors y Stellantis, matriz de Chrysler), el presidente anunció que daba marcha atrás a las normas de “eficiencia” energética que su predecesor, Joe Biden, estableció para la industria automotriz.

“Oficialmente ponemos fin a normas ridículamente onerosas de Biden que imponen costosas restricciones y todo tipo de problemas a los fabricantes de autos”, dijo Trump en el Despacho Oval, donde se refirió una vez más al “gran timo verde”.

"Firmé una orden ejecutiva para poner fin al injusto y costoso mandato de vehículos eléctricos. Las onerosas regulaciones de Biden contribuyeron a que el precio de los vehículos se disparara más de un 25% y subieran un 18% en un año. Hoy, damos un paso más para acabar con esta nueva estafa ecológica", aseguró el mandatario desde el Despacho Oval.

"Tenemos más gasolina que cualquier otro país, con diferencia, y la gente quiere vehículos de gasolina", afirmó Trump

El Congreso, en poder de los republicanos, finalizó las ayudas fiscales federales para la compra de vehículos eléctricos de 7.500 dólares y recortó la financiación federal para producción de baterías para esos medios de transporte. A cambio, se orientó una fuerte deducción de impuestos en la compra de vehículos de combustión fabricados en EEUU para incentivar la creación de empleos, la venta y la producción de la industria tradicional automotriz, con vehículos más asequibles al bolsillo de los estadounidenses.

Jim Farley, consejero delegado de Ford, dio las gracias y su total respaldo a Trump por “alinear los parámetros con realidades de mercado. Podemos hacer avances de verdad en emisiones de carbono y eficiencia energética mientras damos a los clientes más opciones y precios asequibles”.

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FUENTE: Con información de Bloomberg News, USA Today, The Wall Street Journal, Fox News, Newsmax, informes de la Casa Blanca.

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