DETROIT — En medio de una ola de despidos que ha sumido el mercado laboral de Estados Unidos en su peor catástrofe, al menos una industria grande se está recuperando: decenas de miles de trabajadores regresan a las fábricas que cerraron desde mediados de marzo, debido al coronavirus.

Hasta ahora, eran sobre todo los salones de belleza, restaurantes, salones de tatuaje y otros negocios pequeños lo que habían reabierto en algunas partes del país. La industria automotriz está entre los primeros sectores grandes de la economía en reanudar labores.

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Se espera que unos 133.000 trabajadores estadounidenses — poco más de la mitad de la fuerza laboral de la industria antes de la pandemia — regresen a las plantas que reabrirán en la próxima semana, de acuerdo con estimados de The Associated Press. Además, las fábricas productoras de piezas comenzaron a operar esta semana, añadiendo miles de trabajadores.

En el trasfondo hay una economía diezmada por la pandemia. Casi 3 millones de trabajadores despedidos solicitaron prestaciones por desempleo la semana pasada, elevando el total en dos meses a unos 36 millones. Algunos estados han comenzado a permitir que ciertos negocios reabran sus puertas. Pero los trabajadores independientes siguen batallando.

Incluso la industria automotriz no registrará un regreso pleno a la normalidad por ahora, y si la gente no comienza a comprar autos de nuevo, esos trabajadores pudieran ser enviados de regreso a casa. Pero los productores de autos dicen que existe suficiente demanda acumulada, especialmente de camionetas, para que las fábricas se activen.

Eso ayudaría a algunos estados a paliar el drenaje de sus fondos por los pagos por desempleo. En Michigan, donde una tercera parte de la fuerza laboral solicitó las prestaciones,el fondo cayó de 4.600 millones de dólares antes de la pandemia a 4.100 millones para el 30 de abril, dijo Jeff Donofrio, director del departamento de Trabajo del estado. Algunos de los trabajadores del automotor que regresan podrían trabajar a tiempo parcial y por ello seguir recibiendo algunos pagos por desempleo, pero los programas federales cubrirían parte de esos pagos, dijo.

En Ford, donde unos 47.000 trabajadores de las fábricas regresarán la semana próxima, hay optimismo de que la demanda de los consumidores les acompañará. El director de operaciones Jim Farley dijo que la compañía ha registrado una recuperación inicial de las ventas.

Ford pronostica ventas más fuertes en el futuro en Europa, China y Estados Unidos, sobre la base de datos colectados de nuevos modelos equipados con módem que muestran el número de veces que el motor es encendido y apagado. La compañía encontró una correlación entre el número de viajes que hacen las personas y las ventas de autos, con los viajes aumentando al aflojarse las restricciones.

“Comenzamos a ver a inicios de abril un cambio en el que las personas comenzaron a hacer más viajes", dijo Farley el jueves. “La declinación de ventas paró y nuestras ventas minoristas mejoraron considerablemente”.

Las ventas de autos en China, donde la pandemia llegó a su pico antes que en Estados Unidos, podrían ser un precursor de lo que se avecina. Las ventas en China cayeron apenas 2,6% en abril en comparación con un año atrás y con un desplome de 48% en marzo. La producción en muchas plantas está casi a sus niveles normales tras ser suspendida en enero y febrero. Volkswagen, Honda, Mercedes y Ford no han reportado casos del virus entre sus trabajadores desde la reapertura. Fiat Chrysler tuvo dos, pero dijo que ninguno de ellos entró a las fábricas.

Las cosas son peores en Europa, donde las ventas cayeron 55% en marzo y algunas fábricas están funcionando apenas al 40% de su capacidad. La pandemia afectó a 1.100 millones de trabajadores automovilísticos en el continente, casi la mitad de ellos en manifactura.

La mayoría está recibiendo pago de programas gubernamentales. Un sondeo de abastecedores de piezas del sector dice que una tercera parte de los ejecutivos piensan que tomará al menos dos años para que se recupere la industria.

Las ventas en Estados Unidos cayeron el 46% en abril comparado con un año antes, pero los analistas pronostican una declinación de 30% en mayo. Las ventas están siendo ayudadas por incentivos, que ofrecen intereses de 0% en siete años.

Las camionetas lson la mayor esperanza de los productores, dijo Jeff Schuster, vicepresidente de LMC Automotive, una firma consultora. De enero a abril, las ventas generales cayeron 21%, pero las de camionetas apenas 4%, dijo.

Pero Schuster dice que los productores deben precaverse del optimismo excesivo. “Los consumidores que siguen desempleados no van a comprar autos”.

Algunas compañías, como General Motors, están reabriendo lentamente, con un solo turno en las fábricas, algunas de las cuales funcionaban 24 horas al día antes de la pandemia. Otros, como Subaru en Indiana, tienen a todos sus trabajadores.

Aunque las compañías están tomando precauciones, un brote grande de coronavirus en una planta automovilística podría enviar la industria de regreso a hibernación. Y el sector podría sufrir interrupciones de suministros desde México, donde el gobierno quiere reabrir las fábricas pese al aumento de los casos del virus.

Los fabricantes de autos en Estados Unidos requieren que sus empleados llenen diariamente cuestionarios para determinar si tienen síntomas, les toman la temperatura con termómetros sin contacto antes de que entren a las plantas y les obligan a usar guantes, máscaras y escudos faciales. Tratan además de mantener una distancia de seis pies (1,8 metros) ente los trabajadores, escalonando los turnos para que no haya interacción y colocando barreras de plexiglás cuando es posible.

Todos esos pasos fueron probados en trabajadores que se ofrecieron como voluntarios para producir equipo protector y respiradores mientras estaban desempleados. Los fabricantes dijeron que no conocen de casos del virus entre los empleados participantes en el esfuerzo.

Pero Phil Cuthbertson, un trabajador de la planta de transmisiones de GM en Toledo, Ohio, que va a regresar a trabajar, dice que tiene sentimientos encontrados.

“Yo no quiero que nos obliguen a regresar si no será seguro", dijo.

Cindy Estrada, vicepresidenta del gremio United Auto Workers para Fiat Chrysler, dice que se siente impresionada por la dedicación de las compañías a la seguridad. Pero está segura de que algunos trabajadores, especialmente en el área de Detroit, que ha sido fuertemente azotada por el virus, estarán temerosos porque familiares o amigos tuvieron COVID-19. Al menos 25 empleados sindicalizados de plantas en Detroit han muerto por el virus, aunque nadie sabe si lo contrajeron en una fábrica.

El sindicato estará atento para el caso de que trabajadores resulten infectados, aunque no existe una cifra determinada para cuándo tratarían de cerrar una fabrica, dijo Estrada.

“Si parece que un sitio se ha vuelto un foco (del virus), tendremos que actuar rápidamente y hacer ajustes”, dice. “No queremos que suceda nada”.

FUENTE: AP

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