La crisis económica generada por la pandemia del nuevo coronavirus en Estados Unidos obligó al gobierno a aprobar de urgencia fondos sin precedentes en la historia del país, que si bien han representado un salvavidas importante para enfrentar la recesión, se han sumado a la enorme deuda del país.

En estos momentos se encuentra estancado en el Senado un segundo paquete de estímulo económico presentado por los demócratas y aprobado ya en la Cámara de Representantes.

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La Casa Blanca, el Departamento del Tesoro, la Reserva Federal y los republicanos presentaron ante ambas Cámaras legislativas un proyecto de 2,2 billones de dólares que fue aprobado y firmado por el presidente Donald Trump a finales de marzo. En total, las ayudas ofrecidas por el gobierno federal ascendieron a casi 3 billones de dólares.

La creación de 2,5 millones de empleos en la última semana de mayo puso un freno a la proposición demócrata ante el Senado, que desde un principio fue vista por los republicanos como una estrategia política y no como un plan sensato de rescate. Muchos republicanos califican el nuevo proyecto de ley de “absurdo”.

Sin embargo, este jueves el índice Dow Jones cayó más de 1.800 puntos y el S&P 500 cedió 5,9%, su peor jornada desde mediados de marzo, cuando el mercado bursátil sufrió una serie de horribles descensos al comenzar los cierres por la pandemia. Ahora un segundo repunte anunciado por las autoridades hizo descender las acciones en Wall Street.

El optimismo de los inversores acerca de una rápida recuperación de la economía tuvo que moderarse, tras el anuncio de la Reserva Federal que advirtió que el camino para salir de la peor crisis en décadas sería largo y se comprometió a mantener bajas las tasas de interés en el futuro inmediato.

La acertada y oportuna estrategia

A diferencia de ayudas federales como en el 2008, cuyos fondos terminaron en las grandes compañías y en los bancos, analistas consideran que el primer paquete representó una medida muy importante porque se dirigió directamente a los estadounidenses y a las pequeñas y medianas empresas, un eslabón fundamental en la economía norteamericana. Y su principal objetivo fue retener millones de empleos, tras el cierre de cientos de miles de negocios en toda la nación por las medidas de confinamiento, para evitar la propagación masiva del COVID-19.

El nuevo paquete de estímulo económico contempla sumar a la deuda otros 3 billones de dólares, algo extremadamente peligroso para las arcas de las instituciones financieras.

El proyecto llamado Ley de Héroes incluye otra ronda de 1.200 dólares por persona, a razón de hasta 6.000 dólares por hogar. Otros 175.000 millones serían para los test de coronavirus; 75,000 millones para ayudas de vivienda, y 25,000 millones para el Servicio Postal.

La propuesta destina casi 1 billón de dólares también a estados, condados y municipalidades para contrarrestar el efecto de los despidos y otros 200.000 millones en “pago por trabajo” a los llamados empleados esenciales.

Según el proyecto, 20,000 millones de dólares serían para tribus nativo-americanas; 20,000 millones para Puerto Rico y demás territorios estadounidenses; 10,000 millones para las pequeñas empresas; 3,600 millones para resguardar el proceso electoral, y 1,500 millones para programas de acceso a internet.

"Estamos poniendo nuestra oferta sobre la mesa y estamos abiertos a la negociación", dijo Pelosi.

Las discrepancias partidistas

Por su parte, la Casa Blanca comentaba que los demócratas quieren aprobar "listas de deseos ideológicos y partidistas en lugar de abordar los desafíos económicos y de salud pública de la nación”.

Los republicanos han manifestado que los beneficios de desempleo excesivamente generosos disuaden a las personas de regresar al trabajo.

La Casa Blanca no respalda la idea de incluir “que ciertos inmigrantes sin estatus permanente sean elegibles para esta ronda de pagos” y por incluir un "rescate" de 25,000 millones de dólares para el Servicio Postal del país, así como un presupuesto adicional para financiar el voto por correo.

Además de las múltiples discrepancias partidistas, en momentos de gran tensión interna por dos semanas de protestas por la muerte de George Floyd a manos de un policía en Minneapolis; la recesión económica y la crisis sanitaria junto a un panorama internacional similar en el caso Hong Kong-China, Irán, Rusia y la OPEP en los altibajos del precio del petróleo se agregan como obstáculos para fijar la atención en una sugerencia demócrata que desde un principio no ha contado con una favorable acogida.

Los resultados del primer paquete de estímulo económico

Las ventajas del primer paquete aprobado han dado resultados alentadores para el comienzo de una recuperación.

"La economía de Estados Unidos comenzó a rebotar y nuestra recuperación está en marcha", dijo el secretario del Tesoro Steven Mnuchin ante un comité del Senado.

Mnuchin indicó que, según la Cámara de Comercio de Estados Unidos, el 79% de los pequeños negocios ya han reabierto y la mitad de los que siguen cerrados planean volver a funcionar pronto.

"Este posicionamiento económico es el resultado directo del trabajo conjunto del gobierno de Trump y el Congreso que aprobó leyes bipartidistas que aseguraron la liquidez que precisaban los trabajadores y las empresas", señaló el alto funcionario.

La Reserva Federal, a su vez, hizo oportunas e importantes inyecciones de liquidez para mantener la confianza y estabilidad de los mercados financieros.

El presidente Donald Trump apostó por las ayudas de emergencia hasta reabrir la economía y dijo desde un principio que "el país tenía que comenzar a funcionar cuando antes" para evitar la necesidad de más ayudas que incrementaran el déficit fiscal y comercial.

La alerta por el déficit

El déficit presupuestario de Estados Unidos se disparó un 26% en el año fiscal 2019 hasta rozar el billón de dólares (984.000 millones), la cifra más alta en siete años, según un informe del Departamento del Tesoro.

El desequilibrio fiscal como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) pasó del 3,8% en el 2018 al 4,6% en el 2019, cifra que incrementó la ya abultada deuda.

En otro orden, el déficit en el comercio exterior de bienes y servicios de Estados Unidos subió un 16,7 % en abril frente a marzo, hasta los 49.400 millones de dólares, luego del desplome de las exportaciones e importaciones por la parálisis económica causada por la pandemia.

La prioridad ahora es encender todos los motores que saquen de la recesión al país lo antes posible, estimular la producción e intentar recuperar millones de puestos de trabajo que se perdieron por el impacto de la pandemia.

A pesar de que el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, ha dicho en varias ocasiones que quizás haría falta otro paquete de estímulo, la confianza recuperada entre las grandes empresas por las cifras iniciales en la reapertura le restan cierto sentido a continuar tomando dinero de las reservas del gobierno.

La supuesta aprobación del segundo paquete de 3 billones de dólares en el Senado estaría supeditada a relevantes cambios en la propuesta demócrata y a una reducción significativa del monto total, sin embargo, en estos momentos Washington prefiere cautela frente al desenvolvimiento de la reapertura económica y los resultados de las urgentes directrices que se pusieron en práctica desde el principio de la crisis sanitaria y económica.

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