viernes 24  de  julio 2026
APERTURA DE EMBAJADAS

EEUU-Cuba: habemus embajadas

Según la definición: restablecer es establecer de nuevo una cosa, ponerla en el estado que había tenido antes; mientras que normalizar se entiende como: hacer normal una cosa que no lo era o que había dejado de serlo

Diario las Américas | JOSÉ LUIS RUMBAUT LÓPEZ
Por JOSÉ LUIS RUMBAUT LÓPEZ

Quiero agradecer a mi amigo Hedel por este título. Lo cierto es que como en la elección de un Papa, llevamos mucho tiempo mirando el color de las humaredas a ver cuándo se da este paso. Pero no está claro qué está pasando; no está claro porque indistintamente el anuncio de aperturas de embajadas se ha dado como el de restablecer y desde otros medios como normalizar relaciones. Dos verbos muy distintos, en semántica clásica del idioma y más aún en política.

Según la definición: restablecer es establecer de nuevo una cosa, ponerla en el estado que había tenido antes; mientras que normalizar se entiende como: hacer normal una cosa que no lo era o que había dejado de serlo. Lo que sucederá el 20 de julio al izar las banderas en las capitales respectivas será llevar las relaciones cubano-norteamericanas a un estado en que estaban el 3 de enero de 1961, cuando fueron interrumpidas. Por lo tanto, lo que estamos haciendo es restableciendo relaciones.

Es un gran paso. Para dos países que han estado más de 54 años al borde de la guerra; para dos pueblos que tienen más en común de lo que los separa, tener relaciones diplomáticas posee un significado extraordinario entre lo político y lo práctico. Será posible de este modo transitar hacia el otro verbo, de manera coordinada, quitando los miles de obstáculos que en esta escalada impresionante se han erigido por estas cinco décadas.

La voluntad de ambos gobiernos parece ser esa. Pero si alguien esconde una bola tras la espalda, sepan que hay convenciones y leyes que nos obligan en el terreno internacional a respetar determinados esquemas, que si bien no fuerzan, al menos compulsan por el camino del respeto y la buena vecindad. Falta mucho aún para que el segundo verbo sea conjugado en presente, pero se sostiene el deseo de muchas personas, probablemente la mayoría, de que por este camino se comience a desbrozar el futuro que no puede esperar.

Más allá del protocolo

Más allá del protocolo se distingue una estrategia clara por parte de la administración Obama que no parece dispuesta a dejarse llevar por la velocidad que en los términos de cambios delimitan al gobierno cubano. No hay tiempo para perder y en eso creo que llevan ventajas.

Desde el anuncio histórico del 17D no han perdido una sola hora en cosas que no lleven a avances en cuanto a los propósitos planteados. Desde muchos ángulos se ha visto concretar elementos que suman luego en las soluciones para estos problemas que son muy complicados. Han visitado La Habana empresarios, artistas, políticos, periodistas; se ha elevado nuevamente el diferendo a nivel de importancia capital y la prensa lo ha reflejado.

Se han analizado muchos tópicos de vital importancia y las conversaciones que a veces parecen caricaturas por lo rápido que suceden, se multiplican de manera que hasta los temas de derechos humanos se han tocado. Por parte del gobierno norteamericano parece que algunas cosas tardarán en cambiar porque la partida financiera “de ayuda a la democracia en Cuba” este año es mayor. Por su parte, para el gobierno cubano hay cosas como la intransigencia hacia los disidentes que siguen igual, como si sobre esto no se estuviera debatiendo.

Mucho tiene que cambiar aún no solo en Cuba sino también en los Estados Unidos. El fervor político del asunto es evidente y no creo que nunca antes la sociedad cubana estuviera más polarizada que ahora. Tampoco es ajena la sociedad norteamericana que se interesa por estos temas. Y un buen ejemplo es que tres de los aspirantes republicanos a la presidencia estadounidense tienen estrechos lazos con Cuba, o con la comunidad cubana de Miami, y los demócratas han utilizado este tema como algo de política doméstica.

Pero para muestra un botón. No será igual discutir posiciones desde lejos, no será igual tener siempre a mano un buen pretexto para no cumplir con lo que se debe. Si la apertura de embajadas solo sirve para vernos las caras y evitar pretextos, bienvenido este paso… y sigamos adelante.

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