Estados Unidos planea dar prioridad a las personas mayores, las que tienen afecciones preexistentes y a los trabajadores esenciales una vez que haya una vacuna contra la COVID-19, dijo el martes un alto funcionario de la administración del presidente Donald Trump.

En el marco de la Operation Warp Speed (OWS, Operación Velocidad Estelar), el gobierno estadounidense tiene como objetivo distribuir 300 millones de dosis de vacunas para enero de 2021, invirtiendo en capacidad de fabricación para aliviar el riesgo financiero de las compañías farmacéuticas.

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"Antes de que cualquier vacuna sea aprobada o autorizada, Operation Warp Speed desarrollará los planes y la infraestructura necesarios para distribuirla", dijo el funcionario.

Las autoridades prevén administrar la vacuna para la COVID-19 por niveles, empleando una metodología que una década atrás fue utilizada para la influenza pandémica.

"Los ancianos, las personas con afecciones preexistentes y las personas que ofrecen servicios esenciales estarían en niveles más altos", dijo el alto funcionario.

"Sin embargo, qué poblaciones pueden y deben recibir una vacuna dependerá de los resultados de los ensayos clínicos", agregó.

Un segundo funcionario enfatizó que aún se desconoce la seguridad de las vacunas candidatas, y puede resultar que no sean adecuadas para ciertos perfiles demográficos.

Además, dijo este funcionario, "esperamos que haya, por decir un número, 20, 30, 40 millones de estadounidenses que probablemente tengan fuertes anticuerpos contra el coronavirus para fin de año, por lo que serían una prioridad significativamente menor".

Si bien el desarrollo de una vacuna fuerte no está 100% garantizado, los funcionarios dijeron que el objetivo es tener suficientes vacunas para la temporada de gripe del próximo año y administrarlas a aquellos que son vulnerables y desean una vacuna.

Las compañías de seguros han dicho que tienen la intención de ofrecer las vacunas a los clientes sin un cargo adicional, agregaron los funcionarios.

La OWS, que se anunció el 15 de mayo, también tiene como objetivo acelerar el desarrollo y la implementación de los tratamientos y diagnósticos para la COVID-19.

Algunos de las principales vacunas candidatas incluyen una desarrollada por AstraZeneca junto con la Universidad de Oxford, que entrará en las etapas finales de sus pruebas este verano boreal.

El departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) ha invertido 1.200 millones de dólares en la vacuna y llegó a un acuerdo para poner a disposición de Estados Unidos 300 millones de dosis, la primera de las cuales podría administrarse a partir de octubre de 2020.

Asimismo, el HHS ha invertido 456 millones de dólares en la vacuna de Johnson & Johnson, que comenzará los ensayos en humanos este verano boreal, y 483 millones en la vacuna de Moderna, que entrará en su última fase de prueba en julio.

FUENTE: AFP

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