SUTHERLAND SPRINGS.- Las autoridades judiciales de Estados Unidos identificaron al autor de la masacre del domingo en una iglesia baptista de Texas, con 26 muertos, como Devin Patrick Kelly, de 26 años, comunicó en Twitter el Ministerio de Seguridad Pública de Texas, aunque sigue siendo una incógnita hoy qué motivó la matanza.

Antes oficialmente sólo se había informado que era un hombre joven y blanco. En la mañana del domingo el tirador solitario mató a tiros a 26 personas en la pequeña localidad de Sutherland Springs. Unos 20 heridos fueron hospitalizados, dijo el gobernador del estado, Greg Abbott.

Las víctimas tenían entre cinco y 72 años. En la iglesia fueron hallados los cuerpos sin vida de 23 personas, otros dos delante del edificio, mientras que otra víctima murió en el hospital, según señalaron las autoridades.

Originario de un condado vecino, el tirador, que portaba un chaleco antibalas e iba vestido completamente de negro, huyó en su vehículo, donde fue hallado muerto posteriormente. Se desconoce por el momento cómo murió. "No sabemos si se trata de una herida de disparo que él mismo se infligió o si uno de nuestros residentes le disparó", citó el canal de noticias NBC a Freeman Martin, del ministerio texano de Seguridad Pública.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que se encuentra de gira en Asia, dijo que afortunadamente al agresor lo mató otra persona, de lo contrario hubiese sido mucho peor.

Una portavoz de la Fuerza Aérea de Estados Unidos dijo a la televisión estadounidense que un tribunal militar había condenado en 2012 al joven por agredir a su esposa y al hijo de ambos. Dos años después fue expulsado de la Fuerza Aérea.

Según la NBC, el tío de Kelley dijo: "Nunca pensé que Devin fuese capaz de hacer algo así (...) Mi familia sufrirá por su acto cobarde (...) Lo siento mucho por las víctimas de Texas".

De acuerdo con las autoridades, sobre las 11:20 de la mañana del domingo se vio al agresor en una gasolinera de la localidad. Posteriormente cruzó la calle hacia la iglesia y comenzó a disparar con su arma.

La policía encontró en su coche varias armas. Lo que llevó al agresor a cometer la matanza se desconoce. Según el gobernador, se trata de la peor masacre de un tirador solitario en la historia del estado de Texas.

Sandy Ward tenía a cuatro de sus nietos y a su nuera en la iglesia, según relató al canal MSNBC. Su nieta de siete años murió y la más pequeña, de cinco, se encuentra en el hospital. "Me siento vacía, todo mi cuerpo está vacío", dijo.

El baño de sangre en la pequeña localidad de Sutherland Springs se produce tan sólo unas semanas después del de Las Vegas con 58 muertos y días después del atentado en Nueva York, donde murieron ocho personas. La matanza desató indignación, pero también volvió a poner en primer plano el debate sobre la ley de armas en Estados Unidos.

"Nuestras condolencias con todas las familias en Sutherland Springs y a todos los que se vieron afectados por este acto de odio (...)", tuiteó el ex presidente Barack Obama, que a su vez exigió endurecer la ley de posesión de armas, como ya intentó impulsar durante su mandato.

"Quiera Dios darnos la sabiduría para preguntarnos qué pasos concretos tenemos que dar para reducir la violencia entre nosotros y las armas", escribió.

Entre las víctimas figura la hija de 14 años del pastor de la iglesia baptista Annabelle Pomeroy, según confirmó el propio padre. Ni él ni su esposa estaban en Sutherland Springs en el momento del ataque.

La pequeña localidad de sólo varios centenares de habitantes se encuentra ubicada a unos 50 kilómetros al sureste de San Antonio. Unas 50 personas acuden cada domingo al oficio religioso, según dijeron residentes locales a medios estadounidenses.

Hace un mes, un hombre causó conmoción mundial al disparar desde un hotel en Las Vegas contra la gente que asistía a un concierto de música country. Mató a 58 personas e hirió a más de 500. El autor se suicidó. Se trata de la peor matanza en la reciente historia de Estados Unidos. El móvil sigue sin haberse esclarecido.

El ataque del domingo despertó además el recuerdo de lo ocurrido en Charleston (Carolina del Sur), donde un joven de 21 años comenzó a disparar contra fieles negros en una iglesia en 2015 por motivos racistas. Posteriormente fue condenado a muerte.

FUENTE: dpa

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